EL ARQUITECTO JAPONÉS, GANADOR DEL PREMIO PRITZKER 2010, NOS COMPARTE SU PUNTO DE VISTA SOBRE CÓMO LA ARQUITECTURA PUEDE IMAGINAR Y PROMOVER NUEVAS FORMAS DE VIDA Y CONVIVENCIA

Al comienzo de nuestra conversación con Ryue Nishizawa, ganador del Premio Pritzker 2010, uno de los aprendizajes, pero a la vez, recordatorios más importantes que obtuvimos es que la arquitectura debe ser el resultado del diálogo directo con el cuerpo y la naturaleza que le rodea. 

Esta filosofía se vuelve visible desde SANAA, estudio de arquitectura con sede en Tokio del que es cofundador junto a Kazuyo Sejima, a partir del trabajo y experimentación con maquetas. Para él, el prototipo físico permite tener una proximidad imposible de replicar con cualquier herramienta digital. Sostener una maqueta en las manos genera una relación inmediata con la escala, el volumen y el peso visual del objeto arquitectónico; permite percibir tensiones, distancias y proporciones que la pantalla de nuestra computadora tiende a aplanar. 

Un ejemplo de diálogo con la naturaleza de la costa chilena

Para SANAA este método es un vehículo que les permite obtener precisión sensorial. Nishizawa insiste en que la arquitectura comienza en esa interacción directa entre cuerpo y modelo. La computadora, aunque es útil en etapas posteriores, introduce una distancia que debilita la percepción de la escala humana. La maqueta, en cambio, restituye esa conexión y se convierte en una extensión del propio cuerpo, una herramienta que anticipa cómo será habitado el espacio y qué tipo de relación podría generarse con el exterior.

Maqueta de trabajo Garden & House, Japón | SANAA (2011)
Resultado final Garden & House | SANAA (2011)

Similitudes y diferencias entre México y Japón

Cuando le preguntamos por su impresión de la arquitectura mexicana y su relación con la arquitectura japonesa, Nishizawa avanzó sobre un punto que le resulta esencial: la simplicidad. Para él, existe una afinidad entre ambos lugares en la voluntad de mantener gestos claros y estructuras directas. Sin embargo, las diferencias surgen a través de elementos como el patio, la fachada, la intensidad del sol y, por lo tanto, la calidad de la luz.

En la Ciudad de México, explica, la luz es directa y genera un alto contraste que a su vez permite componer atmósferas con mayor significado e impacto, incluso en lugares pequeños. Las fachadas responden a ella a través del color y las texturas de los materiales que abundan en nuestro país. Mientras que en Japón, la luz tiende a ser más moderada y neutra, lo que genera paletas distintas y otras formas de relación con el exterior. Sin embargo, la simpleza que ambos países comparten no implica equivalencias formales, sino el reconocimiento de que la arquitectura debe ajustarse con precisión al clima, la luminosidad y las formas de vida de cada lugar.

La arquitectura como herramienta de integración

A propósito del papel del arquitecto frente a los cambios urbanos actuales, Nishizawa menciona:

 “La arquitectura crea nuevos espacios. Cuando la gente habita y usa esos espacios, transmitimos un mensaje sobre cómo debemos permanecer juntos y cuando debemos estar separados”.

–Ryue Nishizawa

Esta afirmación alude a algo más que la convivencia, señala la capacidad de la arquitectura para sugerir maneras de relacionarnos, de compartir, de construir comunidad o de trazar límites necesarios. Para él, los edificios pueden funcionar como dispositivos que contribuyen a imaginar nuevas formas de vida.

Aunque el mundo actual está marcado por la densidad, la desigualdad y la evolución de la tecnología, Nishizawa recuerda que la arquitectura continúa siendo un medio para plantear nuevas formas de convivencia. No se trata de resolver todos los conflictos urbanos, sino de ofrecer espacios que permitan entender mejor cómo habitarnos entre nosotros.

El patio como elemento flexible y articulador

Imaginar otras posibilidades para la vivienda en México

Al final de nuestra conversación con Ryue Nishizawa, frente a la pregunta sobre la vivienda colectiva en la Ciudad de México, él recupera un elemento que conecta directamente a Tokio con nuestra ciudad: el patio. Por un lado, nos habla del patio pequeño, ese patio secreto u oculto en medio de la densidad japonesa y, por otro, del patio amplio y luminoso de las casas en México.

Ante la falta de espacio, sugiere que el patio puede reinterpretarse como un elemento que permite respirar a nuestras ciudades, pero que también puede promover el encuentro y diluir los límites entre interior y exterior, entre lo público y lo privado. Incluso en edificios de vivienda de escala alta, es posible explorar variaciones mínimas de este elemento para mejorar la calidad ambiental y social de quienes habitan estos espacios. 

Proyectos como Casa Moriyama son muestra clara de esta idea en donde, al dividir el programa de un edificio de viviendas de escala media en unidades autónomas que corresponden a bloques de apartamentos en alquiler, el resultado es un conjunto de vacíos entre las piezas que devienen en pequeños jardines y patios versátiles conectados entre sí, los cuales funcionan como lugares de encuentro para los inquilinos y acentúan el sentido de pertenencia a una comunidad vecinal.

Una conversación con ideas sugerentes para nuestro tiempo

Nuestra conversación con Ryue Nishizawa no se sostiene a través de grandes conceptos, más bien con afirmaciones breves que concentran una práctica de décadas: arquitectura y naturaleza como conjunto integral, el trabajo en maqueta como parte fundamental del proceso y como aproximación al cuerpo, la arquitectura como herramienta para imaginar nuevas formas de convivencia y el patio como elemento flexible y articulador que propicia otras condiciones de vida en respuesta a la alta densidad de las ciudades contemporáneas.

En esa economía de conceptos pero de ideas sustanciosas aparecen sus obras como sugerencias que nos permiten imaginar otras posibilidades sobre cómo abordar los grandes problemas de nuestro tiempo adaptándose a nuestro contexto.


Fecha de Publicación:
Sábado 29/11 2025