EL RECORRIDO ATRAVIESA CIVILIZACIONES ORIGINARIAS, TALLERES VIRREINALES, MANUFACTURAS MODERNAS Y PRÁCTICAS CONTEMPORÁNEAS DONDE EL BARRO YA NO SOLO SIRVE, TAMBIÉN CUESTIONA, PROVOCA Y CONSTRUYE DISCURSO

México podría contarse a través de sus grietas. Las de una vasija rota encontrada bajo tierra. Las de un plato que sobrevivió generaciones enteras en una cocina. Las de una figura de barro que todavía conserva marcas de dedos anónimos siglos después.

Antes que monumento, el barro fue archivo. Un lenguaje silencioso que aprendió a guardar costumbres, rutas comerciales, rituales, mezclas culturales y formas de habitar el mundo. Esa idea atraviesa Barro y cerámica en México. Poéticas de lo utilitario, la nueva exposición de Fomento Cultural Banamex que transforma al Palacio de Iturbide en una especie de territorio arqueológico y emocional donde conviven más de tres mil años de historia cerámica mexicana.

Disponible hasta el 13 de septiembre de 2026, la muestra reúne alrededor de 670 piezas creadas por 109 ceramistas, talleres y estudios de diseño. El resultado no funciona como una línea del tiempo tradicional, sino como un archivo sensible de la materia.

Mucho más que artesanía

Desde el primer núcleo curatorial, la exposición muestra que aquí el barro no aparece reducido al territorio de la “artesanía”. Bajo la curaduría de Ana Elena Mallet y Juan Rafael Coronel Rivera, la muestra rompe esas divisiones rígidas entre arte, diseño, industria y tradición popular para mirar la cerámica como un lenguaje cultural completo. Uno que ha sobrevivido guerras, colonizaciones, procesos industriales y transformaciones sociales sin perder su capacidad de reinventarse.

El recorrido atraviesa civilizaciones originarias, talleres virreinales, manufacturas modernas y prácticas contemporáneas donde el barro ya no solo sirve, también cuestiona, provoca y construye discurso. Hay piezas que hablan desde la técnica ancestral y otras que parecen imaginar futuros posibles desde la fragilidad de la tierra cocida.

Cuando Asia llegó al barro mexicano

Uno de los momentos más fascinantes de la exposición aparece cuando la historia mexicana se conecta con Asia a través de la Nao de China. La llegada de porcelanas orientales durante el periodo virreinal modificó gustos, materiales y obsesiones visuales en la Nueva España.

Lo interesante es que la muestra no presenta ese intercambio como una simple influencia extranjera, sino como una explosión creativa donde los talleres locales reinterpretaron formas y técnicas para producir algo completamente nuevo. El barro mexicano absorbió el mundo y lo volvió propio.

El barro como motor de modernidad

La exposición también permite entender cómo la cerámica se convirtió en motor económico y símbolo de modernidad durante los siglos XIX y XX. La muestra revisa el surgimiento de industrias, centros de formación y talleres que impulsaron nuevas tecnologías, especialmente las técnicas de alta temperatura que ampliaron las posibilidades estéticas y comerciales de la cerámica nacional.

A lo largo del recorrido aparece la idea de que el barro nunca dejó de transformarse. Cambiaron los hornos, los procesos y los contextos históricos, pero la necesidad de moldear la materia siguió funcionando como una forma de identidad colectiva.

Cerámica contemporánea: Piezas que también cuestionan

Quizá lo más potente ocurre hacia el final de la exposición, cuando las piezas contemporáneas revelan que el barro sigue siendo un territorio radicalmente vivo. Las obras reunidas exploran cuerpo, memoria, espacio y política desde una materialidad que conserva la huella de las manos.

Aquí la cerámica deja de ser únicamente objeto decorativo o utilitario. Se convierte en discurso. En pregunta. En una práctica artística que desafía las jerarquías entre diseño, arte contemporáneo y tradición popular.

Un recorrido para mirar y tocar

La museografía dialoga constantemente con la arquitectura del Palacio de Iturbide. No intenta imponerse sobre el edificio, sino habitarlo. Hay una sensación de conversación permanente entre los muros históricos y las piezas expuestas, como si el recinto también formara parte del relato.

Además de la exposición principal, el público podrá visitar El tacto de la memoria, una sala multisensorial ubicada en el primer piso donde algunas piezas podrán experimentarse desde una relación más cercana y táctil. La iniciativa busca abrir otras formas de aprendizaje alrededor de la cerámica, alejándose de la lógica intocable que suele dominar muchos espacios museísticos.

Habrá también visitas guiadas gratuitas todos los días a las 12:00, 14:00 y 16:00 horas, además de charlas y talleres públicos.

Un material que sigue respirando

En tiempos donde casi todo parece diseñado para durar apenas unos segundos en pantalla, Barro y cerámica en México. Poéticas de lo utilitario recuerda hay objetos capaces de sobrevivir siglos porque contienen historias que todavía siguen ardiendo.

La entrada es gratuita y la exposición puede visitarse todos los días de 10:00 a 19:00 horas en el Palacio de Iturbide, ubicado en Madero 17, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.


  • Texto: Redacción Coolhuntermx

  • Fotos: Cortesía

Fecha de Publicación:
Jueves 14/05 2026