EL PRIMER NÚCLEO DE ESTA EXPOSICIÓN PRESENTA PIEZAS DE CARLOS AGUIRRE, ABRAHAN CRUZVILLEGAS, ADELA GOLDBARD, GABRIEL MACOTELA, ENTRE OTRXS. AQUÍ, LAS OBRAS NOS INVITAN A REFLEXIONAR SOBRE NUESTRO HABITAR ENTRE RUINAS, TERRITORIALIDADES EN DISPUTA CONSTANTE Y ALUSIONES AL ENTRAMADO VIAL SATURADO DE VEHÍCULOS

¿Recuerdas la Ciudad de México antes de cambiar de nombre? Aquel Distrito Federal que dejó de existir oficialmente en 2016, pero que permanece en la memoria colectiva, entre sonidos urbanos, olores familiares, obras inconclusas y fracturas sociales. Desde ahí arranca esta exposición en el piso 3 del Museo de Arte Carrillo Gil, un espacio que pone en tensión la promesa de progreso asociada a la modernidad y las múltiples violencias que atraviesan la ciudad: desigualdad, desplazamiento y exclusión.

Pensar la gentrificación desde el museo 

El piso 3 del MACG se ha consolidado como un lugar para exposiciones individuales y colectivas de arte contemporáneo que dialogan con problemáticas actuales. De acuerdo con Emil Becerril, curador de la muestra, el proyecto surge del interés por visibilizar las transformaciones estructurales de la capital en los últimos años.

La exposición aborda fenómenos como la gentrificación y el aumento del costo de vida, proponiendo el museo no como un espacio aislado, sino como un punto de observación crítica sobre los cambios urbanos que redefinen quién puede habitar —y permanecer— en la ciudad.

La ciudad que se transita 

La exposición se articula en tres núcleos: “Gestiones del fracaso”, “Flujos y excesos” y “Topografías ficticias”. En conjunto, estos ejes permiten recorrer la sala como si se tratara de un mapa fragmentado de la ciudad; un organismo que se reconfigura constantemente, que alberga la vida de millones de habitantes, pero que también invisibiliza, desplaza y olvida.

Uno de los aspectos más relevantes de la experiencia en sala es que la muestra no se limita a la contemplación pasiva. Más bien, activa una dimensión sensorial y apela a la memoria del espectadorx, invitándolo a reconocerse en esas transformaciones urbanas y a cuestionar su propio lugar dentro de ellas.

Un ejemplo de ello puede observarse en la obra “Gente” de León Ferrai. Desde una vista aérea, la pieza muestra a múltiples figuras humanas caminando solas y, al mismo tiempo, en conjunto. Cada una sigue su propio trayecto, pero la suma de esos desplazamientos individuales construye un patrón común que evidencia la potencia de lo colectivo.

La escena remite con facilidad a la cotidianidad urbana; cruzar una avenida saturada de peatones o avanzar con prisa en un transbordo del metro. Cada unx persigue su propio destino, pero por instantes compartimos trayectos, ritmos y espacios. La obra convierte ese flujo cotidiano en imagen, recordándonos que la ciudad se compone de movimientos individuales que, al encontrarse, producen comunidad, aunque sea de manera efímera.

Introducción a la sala: Gestiones del fracaso

El primer núcleo de la exposición reúne piezas de Carlos Aguirre, Abrahan Cruzvillegas, Adela Goldbard y Gabriel Macotela entre otrxs. En este apartado, las obras invitan a pensar nuestro habitar entre ruinas, territorialidades en disputa y un entramado vial saturado de vehículos que —como señalan lxs curadores— “avanzan tarde hacia ese futuro”. Son recordatorios de una modernidad que prometió progreso, pero que también dejó fracturas visibles en el antiguo D.F.

En un llamativo muro naranja destaca “La calle” de Martha Pacheco. La obra muestra a un limpiaparabrisas extendido sobre el cofre de un automóvil, retratando la condición de un cuerpo que trabaja en el límite entre la (in)visibilidad y la marginalidad. La pieza pone en primer plano a quienes sostienen la dinámica urbana desde los bordes, evidenciando las jerarquías y desigualdades que estructuran la vida en la ciudad.

Flujos y excesos

Flujos y excesos es el nombre del segundo núcleo. Las obras reunidas aquí examinan cómo los procesos de circulación y acumulación en la ciudad transforman la experiencia urbana, y cómo los intercambios cotidianos redefinen el valor de las relaciones sociales. ¿Quiénes habitamos esta ciudad día a día? ¿A quién se segrega y quién la sostiene?

Este apartado subraya el papel de las actividades informales que mantienen en movimiento la vida urbana y, al mismo tiempo, invita a imaginar otros usos posibles del espacio público, por ejemplo, a través del juego como forma de reapropiación y encuentro.

Topografías ficticias

Este es el núcleo final de la exposición. En él se reflexiona respecto a los diversos grupos que habitan esta ciudad, ¿cómo sostenerse ante la fuerza de la gentrificación? Tal como se menciona en la cédula introductoria de este núcleo, este cierre se conforma por una selección de obras que invitan a explorar las transformaciones identitarias y las mutaciones del antiguo Distrito Federal hacia una urbe proyectada globalmente y redefinida como Ciudad de México.

Parece que la ciudad tiene distintas capas, mismas que cubren y perduran debido a los barrios y colonias que la conforman. Cada elemento conforma esta ciudad entre sus viviendas, edificios, vías y comunidades que en ella trabajan y viven su día a día.

El museo: Un lugar para hablar del presente

Esta exposición nos recuerda que el museo es un lugar que no debe permanecer ajeno a las problemáticas sociales actuales, y que tomar una postura es también una manera de reafirmar el compromiso de sentido social de estas instituciones. 

Si deseas saber más, a lo largo del recorrido puedes encontrar que algunas piezas, al costado, tienen un código QR que al escanearlo te permite escuchar más sobre la obra que estás observando, desde las palabras de su autorx.  

La exposición Botánica de asfalto estará disponible para su visita hasta el 1 de marzo de 2026, en el Museo de Arte Carrillo Gil, ubicado en Av. Revolución 1608, San Ángel, Ciudad de México. 


Fecha de Publicación:
Martes 24/02 2026