ALGUNAS OBRAS INTEGRAN REFERENCIAS A DEIDADES PREHISPÁNICAS COMO TLÁLOC, GUERRERO ÁGUILA O TONATIUH, GENERANDO UNA HIBRIDACIÓN ENTRE LO ANCESTRAL Y LO CONTEMPORÁNEO. EL BALÓN, EL CUERPO Y EL ORNAMENTO SE COMBINAN PARA DAR FORMA A NUEVAS FIGURAS RITUALES DONDE LO SAGRADO NO DESAPARECE, SINO QUE SE RESIGNIFICA
Hay objetos que parecen agotarse en su uso: un balón ponchado, un billete fuera de circulación, un trozo de pasto sintético. Pero en manos de Gabriela González Leal, esos restos no se desechan, se reinterpretan. Diosa Redonda no mira el fútbol desde la euforia del marcador, sino desde sus ruinas, sus símbolos y todo aquello que el espectáculo suele dejar fuera de cuadro.
En el contexto del Mundial 2026, con la Ciudad de México como una de sus sedes, el proyecto se instala en una pregunta más amplia. ¿Qué significa realmente el fútbol cuando se le quita la narrativa del entretenimiento?
Más allá del espectáculo: El fútbol como estructura cultural
Lejos de la lógica del entretenimiento masivo, Diosa Redonda propone entender el fútbol como un sistema que produce identidad, valor y sentido de pertenencia. No es solo un deporte, sino un entramado cultural donde convergen economía, territorio y cuerpo.
Aquí, el uniforme deja de ser uniforme para convertirse en piel. El estadio deja de ser infraestructura para pensarse como un espacio donde se construyen imaginarios colectivos.

Materiales que cargan memoria
Las piezas no parten de lo nuevo, sino de lo vivido. Balones desgastados, billetes desmonetizados y fragmentos naturales se integran en composiciones que hablan de desgaste, transformación y permanencia.
En “Messiatl” (2025), la figura del ídolo se desplaza hacia algo más esencial. No se trata de representar a una estrella, sino de tensar la relación entre la devoción que depositamos en el juego y la desaparición silenciosa de recursos como el agua.
Por su parte, “CR7 (Colmena Ritual 7)” (2026) toma un nombre asociado a la individualidad para llevarlo hacia lo colectivo. La colmena aparece como metáfora de un cuerpo que trabaja de forma constante, pero que también se encuentra amenazado por dinámicas industriales.
El campo de juego como territorio sagrado
En “Terra templo” (2026), el estadio se desplaza hacia otra dimensión. El pasto sintético, controlado y artificial, se convierte en superficie simbólica: piel y paisaje al mismo tiempo. Las líneas que normalmente delimitan el juego dejan de funcionar.
Esa imposibilidad abre una idea central, sin ecosistemas, el juego no puede sostenerse.
El trofeo como advertencia
“La copa del mundo” (2025) toma uno de los símbolos más reconocibles del deporte y lo transforma en otra cosa. A través de materiales como raíces, silicón y cartuchos percutidos, la pieza convierte el trofeo en una señal de alerta. Mientras celebramos, hay un mundo que se vacía.
Cuerpo, naturaleza y economía en tensión
En “Jugador raíz” (2025), el cuerpo aparece como una estructura frágil, hecha de corteza, que se sostiene y al mismo tiempo se desmorona. A su alrededor, elementos construidos con fragmentos de balón y billetes cuestionan la relación entre lo ornamental, lo económico y lo artificial.
La serie también aborda la memoria desde el valor material. En “La Corregidora” (2024), los billetes desmonetizados pierden su función económica para convertirse en soporte simbólico. La pieza plantea un desplazamiento: ante la ausencia de figuras heroicas, el fútbol ocupa un lugar central en la construcción del imaginario contemporáneo.
Entre deidades antiguas y símbolos actuales
Algunas obras integran referencias a deidades prehispánicas como Tláloc, Guerrero Águila o Tonatiuh, generando una hibridación entre lo ancestral y lo contemporáneo. El balón, el cuerpo y el ornamento se combinan para dar forma a nuevas figuras rituales donde lo sagrado no desaparece, sino que se resignifica.
En paralelo, “Dioses modernos” (2023) introduce la del consumo. A partir de balones desgastados, la pieza evidencia cómo las marcas también construyen deseos, identidades y jerarquías dentro del universo del fútbol.
Un proyecto que dialoga con el momento actual
Parte de Diosa Redonda se presentará en el Museo Jumex como parte de la exposición Arte y Fútbol: Una misma pasión. Además, se prepara una muestra individual en el Museo de la Ciudad de México entre mayo y agosto de 2026.
Estas exhibiciones no ocurren en un vacío. Se insertan en un momento donde el país se posiciona como escenario global del fútbol, pero también como espacio de reflexión sobre sus implicaciones culturales y sociales.
Volver a mirar lo que ya conocemos
Diosa Redonda abre una fisura en la manera en que entendemos el fútbol. Lo desplaza del entretenimiento hacia un territorio donde convergen lo simbólico, lo económico y lo ambiental.
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Texto: Redacción Coolhuntermx
Fotos: Cortesía
Fecha de Publicación:
Lunes 06/04 2026
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