SE TRATA DELX ARTISTA QUE GESTIONA UN ESPACIO, DE LA GALERÍA QUE ENTENDIÓ QUE NO SE TRATA DE EXCLUSIVIDAD, LX CURADORX QUE GESTIONÓ UNA DINÁMICA DISTINTA

En las últimas décadas, México se ha consolidado como un faro innegable en el mapa del arte global. En el paso de la peregrinación artística, las conversaciones cambian de tono. Ya no giran solo alrededor de qué se está mostrando ni cuántas galerías o exposiciones nos faltan, sino de cómo se logró sostener, quién se involucró, qué redes hicieron posible que eso ocurriera quizá sin una estructura formal detrás o respaldo de la “institución”.

Hoy, la conversación se desplaza hacia el concepto del Arte Micelio, que no busca desplazar a las instituciones, sino explicar cómo la colaboración horizontal está creando un sistema artístico más robusto, diverso, sostenible y, sobre todo, humano.

El sistema que respira bajo tierra

En la naturaleza, el micelio (más o menos como el que vimos en la serie The Last of Us, solo este no te vuelve “zombie”, creo) es una red subterránea que conecta organismos y distribuye nutrientes donde se necesitan, sin un centro de mando. Trasladado al contexto artístico, el micelio no define cómo se ve una obra, sino cómo se organiza una comunidad.

Estamos pasando de una jerarquía vertical, rígida (Artista → Galería → Museo) a un modelo de nodos interconectados. Como sugiere Merlin Sheldrake en Entangled Life, la vida no es una serie de individuos aislados, sino un enredo de relaciones. En el arte, esto significa reconocer que la cultura no la hace un “genio” solitario, sino un entramado de agentes —humanos y no humanos, afectos y recursos— que colaboran para existir en los márgenes del mercado tradicional.

El arte hoy se gesta en red, circula por canales afectivos y se sostiene en la flexibilidad de lo local, incluso desde el romanticismo de que exista la posibilidad del cambio.

¿Por qué ahora? La erosión de las certezas

Este interés por lo micelial no es una tendencia pasajera; es una respuesta sistémica a un modelo que ya no da abasto. Según el Art Basel & UBS Global Art Market Report, menos del 20% de los artistas representados por galerías viven exclusivamente de sus ventas. El otro 80% sostiene su práctica a través de la gestión, la docencia y, sobre todo, la colaboración.

Hace unos años, conceptos que dábamos por sentados han comenzado a deslavarse:

  • La autoridad ya no es vertical: El museo sigue ahí, pero ya no es el único validador.
  • El éxito tiene otras métricas: El termómetro ya no es solo el sold-out, sino la permanencia y la capacidad de crear comunidad.
  • Las etiquetas caducan: El término “Arte Contemporáneo” parece servir hoy más para organizar ferias que para describir la realidad de lo que ocurre afuera, en lo que algunos llaman lo post-contemporáneo o situado.

El micelio como ADN cultural

En nuestro contexto, la red es una condición cotidiana. Los datos del INEGI arrojan que, aunque la cultura aporta casi el 3% del PIB en México, la gran mayoría del sector opera desde la independencia. La UNESCO, en su informe de 2024, ya señalaba este crecimiento sostenido de proyectos colaborativos en América Latina, donde la falta de apoyo institucional constante se suple con voluntad colectiva y canales afectivos.

El arte micelio es le artista que gestiona un espacio, la galería que entendió que no se trata de exclusividad, lx curadorx que gestionó una dinámica distinta.

De la fatiga al asombro: Un nuevo rol para el espectador

En 2025 se percibió una fatiga hacia narrativas centradas en la figura “del genio” que comunica más que en las prácticas que observa. Publicaciones como Frieze & ArtReview han señalado la necesidad de mediaciones más honestas, menos autorreferenciales y más atentas al contexto.

Esta reconfiguración también nos toca a nosotrxs como público. En vísperas de la primera ronda de semanas del arte en Yucatán, Guadalajara, Monterrey y Ciudad de México, te invitamos a cambiar el lente:

  1. Observa la red: Además de contemplar las piezas, pregunta: ¿Quién hizo esto posible? ¿Qué red de colaboración hay detrás?
  2. Cuestiona el centro: Suma los eventos que ocurren en los márgenes de la agenda oficial. (Mantente atentx a nuestra notas, próximamente la agenda)
  3. Sé un nodo activo: Como espectadores no somos un ente pasivo. Al asistir, documentar y conectar, somos parte de la red que nutre el ecosistema.

Pensar el arte desde el micelio no es cambiarle el nombre a las cosas; es reconocer que el suelo se movió. Y aunque las estructuras tradicionales siguen ahí, la dinámica más interesante está ocurriendo en las conexiones que tejemos nosotrxs mismxs.

Esta nota nace de quienes acompañan los procesos del arte desde hace tiempo, que caminan por ferias, visitan espacios independientes y se detienen a escuchar lo que se dice fuera del micrófono. Más desde el entusiasmo que de la autoridad, y también desde la inquietud por entender cómo se están reorganizando las formas de producir, mostrar y sostener el arte hoy. Incluso, cómo se amplifican.


Fecha de Publicación:
Jueves 15/01 2026