MARCAS DE REFRESCO INDEPENDIENTES BUSCAN OFRECER PRODUCTOS DE CALIDAD, INSUMOS MÁS NATURALES Y ENVASES AMIGABLES CON EL AMBIENTE.

Según datos de la Universidad Yale, en promedio en México se consumen 163 litros de refresco al año por persona. No es secreto entonces que el mexicano gusta de bebidas gasificadas y dulces. Recientemente, han surgido marcas mexicanas de refrescos y bebidas artesanales que buscan hacer frente a las grandes refresqueras internacionales.

Este frente de productores locales no sólo busca posicionarse en un importante mercado en el país. También buscan traer soluciones orgánicas y naturales que aporten a la salud más que perjudicarla. Ha sido un tema frecuente las consecuencias del consumo de azúcar refinada proveniente de los refrescos industriales.

Otro tema importante al hablar de los refrescos provenientes de grandes marcas es el uso de desechables. Si bien hay marcas que se han propuesto reducir sus residuos o han creado programas para procesarlos, aún hay mucho por solucionar en temas de materia ambiental.

El uso de ingredientes naturales, una producción limitada y la experimentación con sabores son características de estas bebidas artesanales de producción local. Una alternativa amigable con la economía local, nuestra salud y el medio ambiente.

Soda Raíz

Esta fábrica de refresco artesanal tiene su origen en San José del Cabo, Baja California Sur. Empezó en el 2017 con un ginger-ale de jengibre, limón y miel de agave. Sus ingredientes son orgánicos, de origen natural y adquiridos bajo un esquema de comercio justo. Christophe Bourlon, socio fundador y actual director, inició Soda Raíz con el propósito de ofrecer una alternativa saludable en la industria. 

Cuentan con una fábrica en San José del Cabo con capacidad anual para el envasado de 120 mil botellas anuales, la cual inició operaciones en 2019. Para septiembre de este año se planea la apertura de una segunda planta en la Ciudad de México, lo cual permitirá el crecimiento del mercado.

Félix

“No es refresco, es schorle” es el anuncio que recibe en su página web. El schorle es una bebida tradicional alemana que se logra mezclando jugo de fruta con agua mineral gasificada. Félix se posiciona como la primera schorle mexicana, haciendo uso de frutas de diferentes regiones del país. Su receta no tiene conservadores, saborizantes, endulzantes o edulcorantes artificiales. El dulzor, color y sabor proviene en su totalidad de las frutas naturales que se emplean. 

Félix produce sus bebidas con 50% agua mineral gasificada y 50% jugo natural de fruta. Se vende en envases de vidrio con tapa de aluminio, los cuales pueden ser reciclados en su totalidad. Los envases son de 355 mililitros y cuentan con seis sabores: Maracuyá Veracruz, Mandarina Colima, Frambuesa Jalisco, Guayaba Michoacán y Manzana Chihuahua. Además, cuentan con agua mineral con y sin gas.

Kombucha mi Amor

La kombucha es una bebida milenaria que tiene origen en Manchuria, China. Se trata de un fermento de té, originalmente té negro, endulzante y SCOBY -cultivo simbiótico de bacterias y levaduras-. En el caso de Kombucha mi Amor, se emplean diferentes tés orgánicos como base y se endulza con piloncillo que se produce en la región de la Huasteca Potosina por integrantes de la comunidad Teneek. Las recetas se inspiran en la herbolaria mexicana y emplean hierbas medicinales, frutas, verduras y raíces locales y orgánicas. 

Cuentan con dos presentaciones: de 250 y 500 mililitros, ambas envasadas en vidrio. En su oferta se encuentran los sabores Original, Focus, Antiox, Relax, Elixir Boost, Peace y Kombrew. Esta última es una mezcla de café infusionado en frío con kombucha, todas las recetas basan sus ingredientes con temas de salud y bienestar. 

Zega-Cola

Todo empezó cuando Antonio Ambrosio Salvador ingresó a un taller para la producción de refrescos artesanales impartido en el proyecto Zegache -iniciativa que busca enseñar oficios en Oaxaca-. En este taller Antonio aprendió a elaborar bebida de cola bajo la tutela de unos ingleses. Ahora Zega-Cola, refresco de cola artesanal, se produce Santa Ana Zegache, población 30 kilómetros al sur de la capital del estado. La receta involucra aceites naranja, lima, limón, canela, nuez moscada, lavanda y cilantro. A esto se le agrega ácido cítrico, goma arábica y cafeína, se bate para incorporar todos los ingredientes y se incorpora jarabe elaborado con azúcar caramelizada. 

El jarabe se vende en presentaciones de 250 mililitros y se le tiene que agregar 2 litros agua mineral para poderlo tomar como refresco de cola. Si bien la producción es aún pequeña y artesanal, encabezada por Antonio y su esposa Eufemia, su importancia los llevó al restaurante Los Danzantes. Ahora es el único refresco de cola que se vende en el restaurante, posicionando los refrescos artesanales ante las etiquetas internacionales.

Sinergia Kombucha

Esta marca de Kombucha tiene un par de años en el mercado. Su receta se basa en el té verde y es rica en probióticos. Una de sus principales características es que no sólo se envasa en vidrio, también se fermenta en este material, lo cual da un sabor característico a sus bebidas. Todos sus ingredientes son naturales y provienen de su huerto, lo cual garantiza un producto libre de químicos añadidos. Además, tienen un modelo de producción circular, los desechos de la elaboración de la kombucha se compostan. 

Cuenta con cuatro etiquetas en su oferta, con variaciones en el gas, sabor e ingredientes como manzana y hierbas. Si bien la kombucha no entra en la categoría de refrescos, sí forma parte de las bebidas artesanales de producción local.




  • FOTOS: Cortesía

  • TEXTO: Isra Vázquez

Fecha de Publicación:
Martes 21/07 2020