UN LABORATORIO QUE DEMUESTRA CÓMO EL DISEÑO CONTEMPORÁNEO PUEDE CONSTRUIR SENTIDO A PARTIR DE LA MATERIA Y LA COLABORACIÓN

Este año 2025, Design House —la decimoséptima edición del proyecto curatorial de Design Week México— se despliega como una narrativa de materiales. En cada habitación, el diseño actúa como un lenguaje: las piezas parecen dialogar con la historia del lugar, con quienes las diseñaron y con los oficios que las sostienen. La casa se convierte, entonces, en un territorio de cruces —entre lo artesanal y lo industrial, lo patrimonial y lo contemporáneo— donde cada proyecto ensaya su propia manera de habitar el presente.

Más que un escaparate de tendencias, Design House propone una reflexión sobre la materialidad como mediadora de vínculos: entre pasado, presente y futuro. En ese diálogo, los estudios participantes no buscan imponer discursos, sino revelar, a través de los materiales, una forma de pensamiento. 

A continuación propongo pequeñas lecturas de los espacios que visitamos y una reflexión breve sobre cómo funciona hoy este escaparate de diseño.

“Jardín Escondido”— Botéo

Desde Botéo, «Jardín Escondido» reaparece a partir de una yuxtaposición entre talavera y piedra volcánica. Más allá del montaje, lo que resulta relevante es la pregunta que plantea: ¿cómo conviven en un mismo patio objetos con orígenes distintos? Botéo explica que tanto los materiales como sus texturas fueron seleccionados con la intención de mantener “cierto carácter histórico” y al mismo tiempo dotarlo de una contemporaneidad doméstica. La escena se propone como un fragmento de hogar: la salida de una cocina hacia un patio.

El espacio de Botéo se construye desde una premisa sencilla: hacer visible la conversación entre materia y paisaje. “Jardín Escondido” no busca imponerse, sino afirmarse como un gesto de convivencia entre texturas. Talavera, piedra volcánica y vegetación se entrelazan para generar una atmósfera contemplativa, casi silenciosa, donde los materiales no ilustran una idea sino que se responden mutuamente.

“Sala Logia” — Estudio Mero + Dupuis

En “Sala Logia”, Estudio Mero trabaja explícitamente con la idea de continuidad: recuperar elementos originales de la casa y articularlos con un programa que busca ser intergeneracional. La práctica del codiseño y los workshops que describen son la manera en que convierten múltiples intereses en una sola atmósfera coherente.

Un punto que funciona como eje en su relato es el muro de tierra compactada. Estudio Mero lo describe como el “núcleo” cromático y material del espacio: de ahí derivaron las paletas, la iluminación y las piezas del librero. Los BTC (Bloques de Tierra Compactada) son una técnica constructiva reconocida —con estudios sobre su resistencia y huella ambiental— que permite incorporar una materialidad ‘tierra’ con soluciones contemporáneas. En este caso el muro opera como umbral temporal: una presencia del pasado que orienta decisiones proyectuales actuales.

Lo que se extrae de la lectura de esta sala es una lección práctica: en espacios híbridos la coherencia no surge del aislamiento estilístico, sino de decisiones de anclaje material (aquí, la tierra compactada) y de un proceso dialógico que convierte diversos requerimientos en materia creativa.

“Itzcali — Sebastián Ángeles Studio

«Itzcali»—“casa de vapor”— se presenta como una interpretación que busca conjugar el temazcal y formas contemporáneas; las piezas «Tlal» y «Matla» remiten, respectivamente, a Tláloc y a Matlalcueye, y Sebastián Ángeles nos habla de una “estética prehispánica futurista”. El proyecto trabaja por aproximaciones simbólicas sin mimetizar iconografías, mediante abstracciones escultóricas que actúan como elementos rituales en un espacio que quiere ser inmersivo. La iluminación de Bandido Studio acompaña ese recorrido sensorial y enfatiza esta intención. 

Cabe precisar que «Itzcali» no pretende ser un gesto arqueológico; es una lectura contemporánea que recupera motivos y los somete a operaciones de síntesis formal. 

“Sutura” — SulkinAskenazi + AlterEgo

“Sutura” cuestiona el gimnasio doméstico al revestir equipos y superficies con denim, “material rebelde” con historia. La operación también es sencilla: desplazar la mezclilla (tejido cotidiano con carga social) a un entorno donde no pertenece y predomina el esfuerzo corporal para, precisamente, rebelarse frente a esa carga física. 

Esta intervención funciona como un pequeño experimento tipológico: al cambiar la textura y el código cultural del material de cada pieza, cambian las expectativas sobre uso, desgaste y relación corporal con el objeto. Ahí reside su aporte: no es solamente un gesto formal, sino una prueba sobre cómo la elección de materiales puede politizar o desviar significados cotidianos.

“El Telar de Talavera”— Manufactura + Hiato + Braham Restauración Patrimonial

“El Telar de Talavera” articula tres frentes: investigación material (Manufactura), lo textil (Hiato) y la intervención patrimonial (Braham Restauración). El proyecto retoma la historia de la talavera poblana (con sus resonancias de mestizaje y procesos centenarios) y plantea un diálogo entre técnicas tradicionales y herramientas contemporáneas (por ejemplo, la impresión 3D como plantilla o herramienta de traducción). Manufactura ya ha trabajado en proyectos que buscan esa intersección entre artesanía y tecnología, y aquí la colaboración con Uriarte Talavera y el trabajo de restauración remiten a la idea de respeto por el proceso más que a la imposición estilística.

Esta intervención subraya una intención cuidadosa: la talavera no se presenta como anécdota decorativa sino como un material portador de historia. El gesto curatorial del telar es, entonces, menos “una puesta en escena” y más “una activación de cadena productiva”: rescate, traducción y continuidad.

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Design House sigue funcionando como laboratorio y mercado: los dealers, las marcas y los estudios negocian simultáneamente visibilidad, coherencia material y posibilidades comerciales. Los proyectos que articulan de mejor manera estos factores son los que definen desde el comienzo un eje material o procesual, y que usan ese eje como criterio de selección y de escala para el resto de decisiones. Esta práctica evita la retórica espectacular y permite lecturas más productivas. Para quien observe con atención, los valores del diseño contemporáneo mexicano aparecen en la medida en que se establecen y formulan preguntas y no tanto en respuestas o soluciones grandilocuentes. 


Fecha de Publicación:
Viernes 11/10 2025