UNA INVITACIÓN A TRANSFORMAR LA RUTINA EN ARTE, A TRAVÉS DE LA CERÁMICA, LA TRADICIÓN Y LA CREACIÓN

En Monterrey, dentro del vibrante Barrio Antiguo, el estudio Cocore se levanta como un espacio íntimo y colectivo donde la cerámica deja de ser objeto para convertirse en conversación. En su taller-atelier de Calle Padre Mier 1070, tres diseñadoras han unido su fascinación por la arcilla, la tradición y el diseño para construir un universo en el que moldear no es solo técnica, sino también identidad. Cada pieza, taza o plato se convierte en un testimonio de un tiempo más consciente, de un diseño que habla de gentileza, trabajo y comunidad.

Cortesía
Ricardo Escobedo

Moldear una experiencia, compartir una historia

Cocore no se define únicamente por lo que produce, sino por el acto de crear. A través de sus Open House, donde moldear o pintar una taza se convierte en un pequeño ritual, y de su residencia creativa para artistas y makers, el estudio abre sus puertas a quien quiera entrar, tocar, equivocarse y volver a crear. Su producción en lotes pequeños, el uso de esmaltes libres de plomo y una mirada meticulosa ponen el acento en lo cotidiano elevado a diseño. Cada objeto refleja la calidez y el compromiso de la marca, recordando que el consumo también puede ser un acto de presencia.

Diseño con memoria, comunidad y mirada al futuro

Cocore propone un diálogo constante entre cultura local, patrimonio y diseño contemporáneo, convirtiéndose en un puente entre lo artesanal y lo colectivo. Su propuesta —que integra residencias, talleres y experiencias— invita a reducir el ruido, reconectar con el proceso y repensar la relación entre consumo, creatividad y tiempo.

Alicia Maldonado
Mauricio Guajardo

Crear en comunidad

En un contexto dominado por la prisa y el “hazlo tú mismo”, Cocore ofrece una pausa. Su estudio funciona como un espacio de aprendizaje sin presión, donde las ideas se modelan con tiempo y las manos se convierten en herramientas de encuentro. Las piezas nacen del intercambio entre quien moldea, quien observa y quien comparte, transformando la práctica cerámica en un acto de comunidad. Aquí, el diseño no se compra; se vive, se participa y se comparte.

Miriam Medrez
Roman Garza

Arcilla, tiempo y diseño consciente

Cocore recuerda que lo cotidiano también puede ser arte. Su propuesta habita la rutina desde otro ritmo, demostrando que la cerámica —material ancestral y humilde— puede ser vehículo de reflexión y transformación. En sus piezas, en sus procesos y en su comunidad, late una búsqueda por un diseño más consciente, un tiempo más amable y una forma más humana de habitar el mundo.
Moldear la arcilla, en Cocore, es una manera de imaginar otro tiempo, uno donde crear y compartir son sinónimos de cuidar.


  • Texto: Alondra Mondragón

  • Fotos: Cortesía Cocore

Fecha de Publicación:
Lunes 10/11 2025