TORRES DE TIERRA, CÚPULAS QUE SUGIEREN FUTUROS Y MARIPOSAS MONARCA EN ESTA EXPO QUE NOS INVITA A REPENSAR LOS MATERIALES Y SUS USOS
¿Qué pasaría si los materiales con los que construimos nuestros espacios pudieran volver a la tierra, transformarse y adquirir una nueva vida? Esa pregunta atraviesa Biomateriales, una exposición presentada en el Museo Franz Mayer que explora la relación entre materia, naturaleza, diseño, arquitectura y creatividad.
A través de esculturas, objetos, biotextiles, materiales reutilizados y propuestas de arquitectura experimental, el recorrido plantea nuevas posibilidades para imaginar los espacios que habitaremos en el futuro. La exhibición destaca cómo la sostenibilidad deja de ser únicamente un concepto y se convierte en materia tangible con materiales naturales que pueden transformar la manera en que entendemos la construcción y los objetos cotidianos.
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El cuerpo y la naturaleza
Frente a nosotrxs un maniquí porta una pieza escultórica sobre los hombros que evoca las alas de una mariposa monarca, símbolo de retorno, migración y renacimiento. Sus colores vibrantes y textura meticulosa capturan la belleza de la naturaleza. Es una forma de habitar el tránsito entre lo que muere y lo que vuelve a florecer. Su autora es Regina Paniagua. Licenciada en Artes Visuales por el Instituto Allende a través de la Universidad de Guanajuato, con diplomado en curaduría, museografía y estudios en materiales vivos y biomateriales por Biology Studio.
Actualmente ha desarrollado distintos proyectos artísticos multidisciplinarios con especial
interés en el bioarte, medios audiovisuales, instalación y medios alternativos.
Al avanzar, nos encontramos con las obras de Elena Fabtería, cuyos cuencos de tono arena y su jarrón oscuro y brillante parecen haber sido extraídos directamente de la tierra. Sin embargo, su verdadera innovación va mucho más allá de la arcilla.
Fabtería, fundadora del laboratorio Ponto Biodesign, es una pionera en el desarrollo de biotextiles a partir de celulosa bacteriana. Estas piezas son la prueba tangible de que los biomateriales no son una promesa lejana, sino una realidad palpable que ya transforma nuestra forma de crear objetos cotidianos.
Este enfoque redefine la construcción de utensilios y mobiliario, abriendo un abanico de posibilidades para un futuro en el que nuestras casas estén llenas de materiales reutilizables y que, sobre todo, nos reconectan con el origen vivo de todo lo que nos rodea. La sostenibilidad, no es un sacrificio, sino autenticidad y un lugar en donde el desperdicio sólo ocurriría por falta de creatividad.

Arquitectura del futuro
El trabajo profesional de un ingenierx o arquitectx se caracteriza, entre otros aspectos, por el diseño estructural de los elementos componentes de las obras, por la ejecución con el empleo de determinados materiales producidos en industrias.
El campo de aplicación de los materiales de construcción está determinado fundamentalmente por sus propiedades. Se puede citar como ejemplo el hecho de que, para utilizar un material en un piso, es necesario que el mismo sea resistente a la abrasión, que sea no resbaladizo, de fácil limpieza, buen aspecto estético, etc. Las propiedades de los materiales de construcción dependen de su composición y
estructura, lo cual es la base para el entendimiento del comportamiento físico, químico y
mecánico de los materiales con que se enfrenta lx profesional.
El recorrido se vuelve más conceptual. Estos bloques ondulados de color blanco, que forman parte del “Proyecto de Cáscara de Huevo“. Es un buen ejercicio de regeneración que transforma desechos en estructuras rítmicas y suaves.

Arquitectura viva: Alfredo Salazar-Caro
Continuando con la exposición, podemos observar una torre impresa en tierra que evoca una arquitectura viva. Está elaborada con barro e impresa en 3D. Su creador es Alfredo Salazar-Caro, quien trabaja entre la Ciudad de México y Nueva York.
Sus obras son una amalgama de retratos, instalaciones, documentales, videos, XR, esculturas sociales y arquitectura biocompatible. Al emplear barro impreso en 3D, Salazar-Caro demuestra que la
construcción del mañana puede ser digital y artesanal al mismo tiempo, y que la sostenibilidad no está reñida con la alta tecnología.
En general, su trabajo es un manifiesto de cómo los biomateriales pueden integrarse en estructuras a gran escala. Este enfoque nos regala un futuro donde las ciudades no crecen como máquinas de concreto, sino como organismos que se adaptan al clima, al suelo y a las necesidades humanas. En este campo pueden entrar las Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN) como estrategias que aprovechan los beneficios de los ecosistemas para resolver problemas urbanos como las inundaciones, el calor extremo y la falta de agua.
¿Qué nos deja la exposición?
Y llegamos al final del recorrido, vemos a la pieza que nos invita a soñar. Bajo esta cúpula de cristal, descansa una maqueta blanca, casi lunar. Sus formas redondeadas y sus aberturas circulares sugieren un organismo vivo, un refugio futurista o incluso una estación espacial.
El artista nos propone una arquitectura que abandona las líneas rígidas para abrazar la fluidez orgánica, un futuro donde la naturaleza y la construcción conviven en perfecta armonía.
Al despedirnos de la exposición, llevamos con nosotrxs una certeza. El reciclaje no debería ser un lujo, la construcción es un acto de amor por el planeta, y los biomateriales son el lenguaje de un tiempo nuevo.
Este viaje no solo nos ha mostrado objetos bellos; nos ha recordado que los futuros de nuestra especie quizás se esconden en la sabiduría de lo natural, en la materia que toca y transforma. La sostenibilidad ya no es una aspiración, es nuestra brújula, y cada elección material que hagamos desde hoy será un paso firme hacia ese mañana luminoso.
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