EN LA PELÍCULA, CONTRERAS TRABAJÓ COMO CHARACTER EFFECTS ARTIST, ESPECIALIZADO EN SIMULAR EL MOVIMIENTO DE CABELLO Y VESTUARIO
Cuando Cruz Contreras era niño, su familia tenía una costumbre sencilla pero mágica: ir al cine sin planear qué película ver. Esa rutina, más que entretenimiento, fue el inicio de una vocación. “Cuando yo estaba en la primaria estrenó Harry Potter y la piedra filosofal y yo me enamoré de esa película. En algún momento pensaba que todo eso era verdad y que la magia era posible”, recuerda.
Ese asombro lo llevó a explorar los efectos visuales, la animación y, eventualmente, a tomar una decisión que transformaría su vida: estudiar animación y lanzarse a conquistar la industria internacional.
El salto sin miedo: De México al mundo
Contreras confiesa que, al inicio, la ingenuidad fue su mayor aliada. Mientras trabajaba en la Ciudad de México, no dudó en enviar su currículum y su demo a estudios de Japón, China o Canadá.
“Yo decía: no tengo nada que perder. Mandaba mi demo a todos lados del mundo. Hasta que uno de ellos me contestó y así fue como llegué. Sean ingenuos, como yo. Manden su demo a todos lados. No pasa nada si los rechazan, al contrario, reciben retroalimentación gratis. Eso les dirá qué buscan los estudios y les abrirá caminos.”
Dentro de K-pop Demon Hunters: El arte del cabello y la ropa
K-pop Demon Hunters es una película animada musical de fantasía urbana dirigida por Maggie Kang y Chris Appelhans, producida por Sony Pictures Animation para Netflix. Estrenó el 20 de junio de 2025 y desde entonces se convirtió en un éxito sin precedentes.
En la película, Contreras trabajó como character effects artist, especializado en simular el movimiento de cabello y vestuario. Aunque pueda sonar técnico, es un trabajo profundamente artístico:
“Tenemos que hacer que el cabello se mueva de manera creíble, pero que al mismo tiempo se vea bien, que comunique. Eso está difícil, sobre todo con personajes que tienen muchísimos accesorios.”
El ejemplo más claro fue Rumi, uno de los personajes principales:
“Estaba contando y tenía alrededor de 30 piezas de joyería en un solo traje. Y claro, esas piezas debían moverse al ritmo de las peleas, sin distraer al espectador. Ahí es cuando manipulamos un poco las leyes de la física.”
Además. K-pop Demon Hunters no solo marcó su carrera, también transformó su vida personal. Nos cuenta que hubo un antes y un después de esta película. Llegó sin saber mucho de K-pop y terminó amando toda la cultura coreana. Incluso se fue a vivir tres meses a Corea porque estaba enamorado de todo lo que había hecho en la película y quería verlo con sus propios ojos.
Identidad mexicana en cada movimiento
Aunque trabaja en producciones con contextos culturales lejanos, Contreras asegura que la identidad mexicana se cuela inevitablemente en su obra.
“Mis referencias están en lo que yo crecí. Rumi, por ejemplo, tiene una trenza larguísima. Yo usé como referencia las trenzas que llevaba mi abuelita. Cuando animas, piensas: esta trenza debería moverse así porque ya lo viste en tu vida real.”
También señala una particularidad en el cine animado latinoamericano:
“He notado que nos gusta mucho el stop motion y que exploramos el terror. Es curioso, porque aunque se nos conoce como un pueblo fiestero y alegre, también tenemos un lado oscuro, y en la animación eso se refleja increíblemente.”
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La historia de Cruz Contreras es prueba de que la ingenuidad puede ser un acto de valentía. Lo que empezó como una tarde de cine familiar terminó por abrirle las puertas de producciones globales y de una cultura que lo transformó para siempre. Desde los recuerdos de las trenzas de su abuela hasta la precisión técnica de un peinado coreano, su trabajo es un cruce de mundos donde lo mexicano, lo internacional y lo personal conviven en cada frame.
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Texto: María Fernanda Carmona
Fotos: Cortesía
Fecha de Publicación:
Jueves 11/09 2025
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