CONSTRUCCIÓN DE RELATOS PARA EL FUTURO DE MANERA COLECTIVA

Esta entrada forma parte de la alianza de Coolhuntermx y el Programa de residencias de la Plataforma Activa de Diseño (PAD) de la jefatura de Diseño del Gobierno de Jalisco y tiene la finalidad de conocer más al respecto del trabajo de lxs diseñadores seleccionadxs para esta iniciativa.

Hace no mucho estaba platicando con unx diseñadorx acerca de las pericias que ha pasado para conseguir proveedores porque hay muchos talleres que no entienden sus encargos para su marca. ​​Hablando con otrx diseñadorx, me contaba de otros procesos de diseño, unos que nunca acaban, en los que la red que los articula es gigante y las actualizaciones son constantes e ilimitadas. A mí me interesan mucho más las prácticas que tienen borrosos a sus protagonistas, en los que los procesos se reconocen colectivos, en los que un proyecto convoca a un cúmulo de personas que senti-piensa posibilidades.

Rita Segato escribía sobre un autoritarismo del bien, en el que creemos tener todas las respuestas, buscamos que los demás sigan lo que sabemos porque nuestra visión está cimentada en nuestra benevolencia, actuamos con buena fe, y planteamos alternativas gozosas. Es de esos casos en los que el fin justifica los medios, el proceso no importa porque ya se nos ocurrieron las mejores respuestas. Ojeando las revistas y escuchando conversaciones que cruzan el aire me da la impresión que muchas narrativas del diseño actual son autoritarias, de una generosidad y buena voluntad totalizadoras.

Crisis creativa

La idea de que hay una inteligencia colectiva, de que un proceso participativo y plural abre posibilidades para usuarios diversos no tendría que ser tan revolucionaria. Pero la resistencia contra los autoritarismos sucede en muchas trincheras y el diseño es una en la que nos necesitamos siendo archipiélago.

Hoy vivimos una crisis de creatividad que hace más fácil imaginar el fin del mundo que la implementación de cambio sistémico y para atravesarla necesitaremos nutrir y compartir la caja de herramientas con la que los profesionales de la imaginación operamos para traer ideas a la vida cotidiana. Hay un llamado potente cuando uno se entera de que según el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO, 2018), solo el 1.7% de las unidades económicas del país se dedican a la creatividad; y otro dato, uno del INEGI, 4 de cada 5 mexicanos no tienen estudios superiores. 

Colaboración: construcción de relatos para el futuro

Estoy en San Lucas Evangelista mientras escribo este texto, un poblado de dos mil quinientos habitantes en la ribera de Cajititlán. Vine con Malenny Romero -mi cómplice de cabecera- y en compañía de Azul y Temoc de la Dirección de Corresponsabilidad Social de Tlajomulco, para hablar del futuro con niñxs. Los más grandes están trabajando. El delegado nos cuenta que los jóvenes se van a los invernaderos desde que cumplen 16 años; así me lo confirma Ángel, quien extraña jugar canicas con el Canelo.

Les pido que dibujemos el San Lucas en el futuro. Muchxs no conocen lo que eso significa, es su primera vez imaginando lo que aún no existe; pero hay otrxs que son futurólogxs experimentadxs. El futuro más recurrente es uno con mucha agua. Dibujan muchas nubes que llueven y arcoiris. Les pregunto que van a hacer con tanta agua. Alguien me cuenta que van a tener que escarbar en la laguna para que le quepa más agua y alguien más se muestra escéptica y propone que tendrán que construirles bases a las casas para estar más altas y que no se inunden. Les pregunto quienes van a construir esas cosas. Dicen que lo harán entre todos, que se tendrán que ponerse de acuerdo porque no se quieren ir a vivir a otro lado. 

Hablando con ellxs me doy cuenta de lo abstracto que es el futuro pero de lo tangible que es la colaboración. Codo a codo co-construiremos relatos que le irán dando forma a realidades posibles.


  • TEXTO: Gonzalo Tow Bautista

Fecha de Publicación:
Jueves 02/12 2021



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