APARECEN MIRADAS QUE MEZCLAN ARQUITECTURA Y RELATO, COMO PSEUDÓNIMO, DONDE CADA PROYECTO BUSCA SER FUNCIONAL Y EMOCIONAL A LA VEZ, O RAÚL DE LA CERDA / BARON & VICARIO, QUE CONCIBEN EL DISEÑO COMO UNA EXTENSIÓN DE LA IDENTIDAD MEXICANA, PENSADA PARA DURAR TODA LA VIDA

No todo el diseño nace para ser tendencia. Hay piezas que surgen de una obsesión, de una memoria familiar, de un material encontrado o de una pregunta incómoda. Hecho Forma. Salón de Diseño Mexicano parte justo de ahí, del gesto íntimo de crear y de cómo ese gesto, al compartirse, se vuelve colectivo. Más que una exposición, el proyecto se lee como un mapa vivo del diseño contemporáneo en México contado a través de quienes lo están haciendo hoy.

La propuesta, curada por Penélope de la Madrid, evita el tono solemne y apuesta por la cercanía. Aquí el diseño se siente. Cada perfil presente aporta una forma distinta de mirar el objeto, el espacio y la materia, dejando claro que el diseño mexicano no es una sola voz, sino un coro afinado en la diferencia.

Diseñar desde la investigación, el oficio y la emoción

Hay estudios que trabajan como laboratorios. Andrés Gutiérrez, desde A-G estudio, entiende el diseño de interiores y el mobiliario como un ejercicio de escucha profunda entre contexto, historia y emoción. En una línea similar, Rodrigo Noriega Studio diseña pensando en el futuro, explorando materiales y procesos con una lógica casi científica, pero siempre anclada a la riqueza artesanal del entorno mexicano.

Otras propuestas parten del oficio y la producción local como postura política. Cacao defiende la manufactura hecha por manos locales y materiales honestos; AD HOC construye piezas atemporales inspiradas en la tradición mexicana; mientras que Los Patrones funcionan como traductores entre ideas abstractas y formas concretas a través de la herrería, la carpintería y la tapicería.

La luz, el textil y la materia como lenguaje

La iluminación aparece como territorio de experimentación y narrativa. Bandido Studio concibe la luz como un elemento capaz de transformar por completo un espacio, jugando con sombras, dualidades y referencias naturales. ULA, fundada por Mónica Bárcena Mastretta, apuesta por luminarias hechas en México que combinan procesos artesanales con una visión contemporánea de la luz.

En el terreno textil, Filamento trabaja tapetes de alta gama desde Puebla, colaborando con diseñadores y artistas para crear piezas que funcionan casi como paisajes tejidos. Balmaceda Studio, por su parte, cruza vestuario, escenografía e interiorismo para explorar el textil desde una mirada escénica y emocional.

Tradición que no se queda quieta

Algunas prácticas dialogan directamente con la historia sin quedar atrapadas en ella. Uriarte Talavera, primer taller certificado con Denominación de Origen, mantiene vivo un proceso del siglo XVI, demostrando que la tradición también puede ser contemporánea. BREUER reinterpreta la ebanistería de autor desde la experimentación material y tecnológica, llevando la carpintería mexicana a nuevos escenarios.

Desde la cerámica, Macuca explora la memoria y la identidad de lo femenino, mientras que Renato Pérez encuentra en el vidrio una alquimia personal, transformando arena en formas poéticas que hablan de equilibrio, color y contemplación.

Diseño como narrativa personal

Hay propuestas que se mueven entre el arte, el objeto y la emoción. Chachachato reinterpreta lo cotidiano con un lenguaje visual que cruza nostalgia, pop y fantasía. Germán Montalvo lleva el diseño de cartel a una dimensión artística con reconocimiento internacional. Izaskun Díaz trabaja el diseño desde lo invisible, creando fragancias y experiencias olfativas que amplían la idea de objeto.

También aparecen miradas que mezclan arquitectura y relato, como Pseudónimo, donde cada proyecto busca ser funcional y emocional a la vez, o Raúl de la Cerda / Baron & Vicario, que conciben el diseño como una extensión de la identidad mexicana, pensada para durar toda la vida.

Un salón que habla en plural

Hecho Forma no intenta definir qué es el diseño mexicano contemporáneo. Prefiere mostrarlo en acción, a través de perfiles que piensan con las manos, con la memoria y con el cuerpo. Desde la geometría sagrada de Daniel Couttolenc hasta la exploración plástico-textil de Nora Adame, pasando por el trabajo fotográfico de Mauricio de la Garza en el libro de Jorge Loyzaga, la muestra se construye como una conversación abierta.

El resultado es un salón donde el diseño deja de ser objeto aislado y se vuelve experiencia compartida. Un espacio donde mirar implica reconocer procesos, historias y posturas frente al mundo.

Si algo queda claro, es que el diseño en México no está buscando permiso. Está tomando forma, a su manera, y diciendo mucho más de lo que parece a simple vista.

Puedes visitar esta expo hasta el 4 de marzo de 2026.


  • Texto: Redacción Coolhuntermx

  • Fotos: Cortesía

Fecha de Publicación:
Sábado 20/12 2025