UNO DE LOS INTEGRANTES DEL IMAGINARIO COLECTIVO MEXICANO ES EL SALERO EN FORMA DE JITOMATE, OMNIPRESENTE EN FONDAS, TAQUERÍAS Y HASTA EN LOS PUESTOS DE QUESADILLAS.
Este objeto es un ejemplo icónico del diseño mexicano, producido con ligeras variaciones por distintas fábricas especializadas en plástico inflado. A pesar de su escasa presencia en la publicidad y promoción histórica —al tratarse de un producto económico dirigido a las clases populares—, se puede rastrear su origen y popularización hacia finales de la década de 1960. El salero en forma de jitomate comenzó a aparecer en películas, telenovelas y especialmente en el cine de ficheras, acompañado de sus versiones hermanas, el barril y el balón de futbol, convirtiéndose en un símbolo cotidiano de la cultura popular.
Aunque se le reconoce como un clásico del diseño mexicano, la idea de un salero con forma de jitomate puede rastrearse fuera de México hasta la década de 1940. En ese periodo, importantes fabricantes y diseñadores en Estados Unidos, influenciados por modelos japoneses de accesorios de cocina, produjeron una gran cantidad de estas piezas durante la ocupación estadounidense en Japón.

¿Qué tiene de especial?
Hay que decirlo, la idea de un salero con forma de fruta no es particularmente original. Existen saleros en forma de jitomate, así como de otros ingredientes y materias primas, prácticamente en todo el mundo. Sin embargo, el caso del jitomate ha sido especialmente exitoso por su color vibrante y fácil reconocimiento. Existen versiones plásticas de este salero provenientes de la producción soviética, aunque más tardías, hacia 1980, así como saleros promocionales de fabricantes de kétchup en Estados Unidos desde la década de 1940.
Desde 1949, fabricantes de cerámica como Holt Howard o McCoy Ceramics comercializaron con gran éxito el modelo de jitomate. Esta pieza se convirtió en uno de los más populares dentro de sus líneas de frutas y verduras. Inspirado en modelos de fábricas menores de décadas anteriores, Holt Howard reformuló y estilizó estos diseños, asegurando su permanencia y éxito comercial durante muchas décadas.
A finales de la década de 1960, el salero jitomate comenzó a inundar los hogares de las clases populares y los puestos de comida callejera. Esto formó parte del auge de los productos plásticos económicos: juguetes, utensilios y accesorios fabricados con plástico inflado, caracterizados por ser baratos, casi desechables y de manufactura rudimentaria. Estas piezas conservaron moldes y formas arcaicas, muchas veces pasadas de moda.
¿Cómo es su diseño?
El salero en forma de jitomate presenta variaciones. A veces la tapa simula el tallo con hojas de la fruta, otras es simplemente una tapa verde. En algunos modelos el fruto está estriado; en otros, es una esfera lisa. Todos están hechos de plástico inflado, con acabados que van desde el brillo intenso hasta superficies opacas. Son pocos los saleros que llevan sello de fábrica, estos suelen ser los más recientes. Hasta la fecha no se ha podido identificar al autor ni al fabricante original del diseño. Esta falta de atribución es común en objetos pensados para el consumo popular y de bajo costo, donde la autoría no era relevante y muchas fábricas eran efímeras.
Podemos decir que el modelo original de saleros en forma de jitomate, hechos en porcelana o cerámica, fue reformulado en México para su producción y consumo masivo por parte de la clase baja. Este rediseño fue exitoso, no solo se consolidó como un clásico del diseño mexicano, sino que sigue vendiéndose en grandes volúmenes en todo el país.
Nota originalmente publicada el junio 2017 por Aldo Rojas
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