EL SUPERBLOOM DE JESSIE WARE ES UN EDÉN BAILABLE. LAS PRIMERAS CANCIONES SON UNA BIENVENIDA QUE TE TRANSPORTA Y TE HIPNOTIZA DE INMEDIATO. POCO A POCO, EL SONIDO TE SUMERGE EN UN TRANCE QUE SE SIENTE COMO UN SUEÑO. FINALMENTE, LA INTENSIDAD BAJA Y ATERRIZAS EN TRACKS MÁS ÍNTIMOS
En su sexto álbum de estudio, Super Bloom, Jessie Ware alcanza una versión de sí misma más segura, sensual y luminosa que nunca. Desde Londres, la cantante británica conversó con nosotrxs sobre el trasfondo humano de este nuevo universo sonoro y su próximo regreso a México.
Con una carrera que despegó en 2012 con Devotion, Ware pasó los últimos años perfeccionando el arte de hacernos bailar. Tras la consagración de su faceta disco en What’s Your Pleasure? (2020) y That! Feels Good! (2023), Super Bloom se presenta como el cierre de una trilogía y, quizá, como el trabajo más personal de toda su discografía.
“Entré al estudio pensando que iba a hacer un disco mucho más dance y pesado, pero no me terminaba de convencer. ”
El jardín que florece después de la tormenta
El concepto detrás del álbum nace del superbloom, el fenómeno natural en el que un desierto, tras lluvias extraordinarias, estalla en flores donde antes solo había espacio árido. Para Ware, funciona como una metáfora de los ciclos de crecimiento, placer y renovación que marcan distintas etapas de la vida
Visual y narrativamente, el disco se nutre tanto de la literatura como de la mitología. Por un lado, la nostalgia botánica de El jardín secreto de Frances Hodgson Burnett; por el otro, la presencia de Juno, la diosa romana asociada al poder femenino, la autonomía y el deseo.
“Quería una invitación, una forma de hacer que el oyente sintiera que estaba descubriendo algo”, explica Jessie.
La deconstrucción del deseo, la intimidad y lo cotidiano
Para abordar el erotismo en esta etapa de su vida, Ware recurrió a obras que exploran el deseo desde la experiencia femenina, inspirándose en las antologías Want (editada por Gillian Anderson) y My Secret Garden de Nancy Friday.
El resultado es una colección de canciones que observan la atracción, el romance y el placer desde una mirada adulta, libre de nostalgias adolescentes y de cualquier necesidad de justificación.
Temas como “Sauna” y “I Could Get Used to This” celebran la conexión física y emocional desde una perspectiva madura. En “Automatic”, “Super Bloom” y “No Consequences”, el deseo aparece menos ligado a la fantasía y más a la cercanía, la confianza y la complicidad construida con el tiempo. Varias de las canciones nacieron de reflexiones sobre la vida en pareja, la familia y las múltiples formas de relacionarnos con los demás.
“Estaba lista para revelarme un poco más, menos a través de metáforas y personajes”
Shirley Bloom y el arte del delirio
Aunque la honestidad atraviesa gran parte del álbum, Ware no renuncia al dramatismo. Para canalizar sus fantasías más teatrales creó a Shirley Bloom, un alter ego atrapado en romances cinematográficos italianos, con la elegancia de una diva retro en pleno declive glamoroso.
Shirley protagoniza canciones como “Don’t You Know Who I Am?” y “Mr. Valentine”, piezas habitadas por personajes ligeramente delirantes que parecen existir en su propia realidad aumentada.
Un jardín de ninfas y el trance musical
El Superbloom de Jessie Ware es un edén bailable. Las primeras canciones son una bienvenida que te transporta y te hipnotiza de inmediato. Poco a poco, el sonido te sumerge en un trance que se siente como un sueño. Finalmente, la intensidad baja y aterrizas en tracks más íntimos.
Producido por titanes del pop contemporáneo como James Ford, Stuart Price y Barney Lister, el tejido musical de Super Bloom es dreamy y cargado de soul clásico; los ritmos funk y los sintetizadores pesados conviven con arreglos de cuerdas y coros gospel.
El recorrido comienza con “The Garden Prelude” y “I Could Get Used to This”, dos piezas que abren las puertas de este universo sonoro con una energía luminosa y optimista. Después llega “Super Bloom”, el núcleo conceptual del álbum: una celebración de piano funk y coros que evocan la grandeza de la era dorada de la pista de baile al estilo de Donna Summer.
La teatralidad aparece en “Automatic”, una de las joyas del disco, donde la voz del actor Colman Domingo acompaña una canción que encuentra belleza en la estabilidad emocional y las relaciones sanas. “Ride”, un track donde Ware introduce samples con texturas de spaghetti western al estilo de Ennio Morricone.
“16 Summers”: El momento más vulnerable del álbum. El título hace referencia al tiempo estimado que un hijx comparte con sus padres antes de buscar su independencia. Una canción que navega por la culpa de las giras y el temor a perderse los momentos. En el track se escuchan las voces reales de sus hijos.
“Quería que las palabras fueran correctas, sin que se sintiera demasiado triste, aunque sí lo es.”
La estética visual y el imaginario del florecimiento
El universo visual de esta era expande el concepto sonoro. En sus videos musicales, Jessie introduce una estética surrealista y teatral, inspirada en el cine clásico y el misticismo de la naturaleza. Los clips muestran paisajes que evocan invernaderos y edenes nocturnos, donde la alta costura toma el control. La paleta de colores transita de los tonos orgánicos a destellos dorados, construyendo una narrativa de éxtasis y autodescubrimiento.
“Quería que la vida real se filtrara en la música. Buscaba algo hermoso, delicado y decadente”, comparte la cantante.
Lo que viene
Aunque muchos ven Super Bloom como la conclusión de su etapa disco, Ware no parece interesada en cerrar puertas.
“Ya tengo una idea para el próximo disco. Quiero cambiar un poco el sonido, quizá hacerlo más synth‑pop, muy inspirado en Pet Shop Boys y en sus colaboraciones con Dusty Springfield, pero sin perder la conexión con mi música anterior.”
Su Visita a México
El cierre de esta era dorada tendrá un punto de encuentro crucial en su regreso a México, un territorio con el que consolidó un idilio tras su última visita en 2022. La expectativa de su próximo show promete elevar la intensidad y la entrega física de su audiencia.
“Cerré una gira ahí y sentí una conexión muy fuerte con la gente. Por eso ahora quiero regresar con algo todavía más grande: más disco, más momentos vocales y mucha danza; quiero que suden, bailen y hasta se quiten la ropa.”
“Me tomó seis discos llegar a esta versión de mí, que es probablemente la más segura y sensual. Eso se lo debo al cariño de mis fans, que me dieron la confianza para sentirme una artista fuerte y poderosa.”
Nos vemos este 21 de octubre en el Pepsi Center WTC para la gran noche de Super Bloom en la Ciudad de México.
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