EL COMPLEJO CUENTA CON UNA PLANTA DESALINIZADORA QUE AHORRA HASTA 600 MIL LITROS DE AGUA AL DÍA
Dormir bien y tomarse pausas de calidad no solo mejora el estado de ánimo: también puede alargar la vida. Según la Organización Mundial de la Salud, más del 60% de las personas en entornos urbanos no descansa adecuadamente, lo que incrementa los riesgos de enfermedades cardiovasculares, depresión y deterioro cognitivo. En un mundo hiperconectado, aprender a parar se vuelve un acto revolucionario y lujoso. Por eso, espacios como “Solaz, a Luxury Collection Resort” en Los Cabos no solo ofrecen alojamiento: diseñan experiencias pensadas para reconectar cuerpo, mente y entorno.
Redescubrir el descanso no es una frase de marketing en Solaz, es un concepto redondo que sigue las directrices de su propio significado: “Descanso de cuerpo y espíritu”. Esta misma filosofía se respira en cada rincón, desde la arquitectura que desaparece entre el paisaje hasta los detalles como las hamacas que colorean la experiencia con los tonos del atardecer.
Naturaleza y arquitectura en sintonía
Las habitaciones, residencias, villas, restaurantes, spa y demás áreas comunes constituyen 137 mil km². Lo atractivo es que de toda esta área, “Solaz, a Luxury Collection Resort” tiene muy pocos espacios sin vista al mar o al cielo, esto aporta a eliminar la sensación de encerrarse en un bloque de concreto donde no fluye el aire. Por supuesto, no es casualidad: la arquitectura, diseñada por Sordo Madaleno, abraza el entorno con líneas orgánicas que imitan el movimiento de las olas. Nada invade, todo se integra. Materiales como los 7 tipos de mármol con los que cuentan, piedra extraída y madera dialogan con los colores del desierto. Cada espacio es un respiro. Además, la arquitectura silenciosa favorece la intimidad. Puedes pasar horas sin ver a otrxs huéspedes, salvo en los restaurantes. Aquí, el descanso es radical y profundo.
Las simetrías precisas, el uso de formas orgánicas y la distribución de los espacios generan una profunda sensación de orden y calma. Además, los techos verdes no solo embellecen —también contribuyen al ahorro energético al regular la temperatura natural del complejo. Y como el cuidado ambiental es parte del diseño, Solaz cuenta con una planta desalinizadora que ahorra hasta 600 mil litros de agua al día, logrando que la experiencia de descanso no esté desligada del compromiso con el entorno.
La jardinería está firmada por Jerónimo Gabayet, quien no busca imponer la naturaleza, sino integrarla. Por ello, plantas endémicas del desierto forman 53 mil m² de áreas verdes.
Gastronomía que despierta los sentidos
Si el descanso te abre el apetito (que lo hará), no te preocupes. Entre los muchos atractivos de Solaz se encuentran sus 5 restaurantes, donde el 60% de los ingredientes que se usan vienen de productores locales, aunque el acceso a veces sea complicado. Eso sí, vale la pena, nunca habíamos probado mangos tan ricos.
El desfile de sabores empieza con Cascabel espacio dedicado a los desayunos y que combina cocina mexicana contemporánea con buffet y servicio a la carta. Mako está dedicado a los sabores del mar, almejas chocolatas, aguachile, tostadas de atún y más. Por su parte, Al Pairo, recién integrado a la guía Michelin, redefine la cocina mexicana contemporánea desde el significado náutico del nombre: “estar al pairo” es lograr equilibrio en el mar. En este espacio el 95% del equipo en cocina son mujeres. En el lado italiano tienen a Riccio di Mare, cocina que mezcla tradición italiana con acentos mexicanos. Finalmente, Sakagura ofrece platillos japoneses.
Siguiendo con el compromiso social, los restaurantes participan en bancos de alimentos y lxs chefs acuden periódicamente a comedores comunitarios para compartir con más personas su talento.
Arte, cultura y ciencia en el mismo lugar
La cultura también habita Solaz. El artista César López-Negrete dejó su huella en más de 400 piezas distribuidas en habitaciones, plazas y espacios comunes, convirtiendo cada paso en una pausa estética. Una de sus obras más emblemáticas se encuentra en el restaurante Cascabel, donde un mural monumental recrea con texturas y formas la piel de una serpiente cascabel. No es solo decoración, es narrativa visual: cada obra se entrelaza con el entorno y contribuye al carácter sensorial del hotel, donde descansar también es contemplar.
Al mismo tiempo, Solaz guarda historias. Hasta el momento, es el único hotel en México con un museo propio: el Gabinete del Barco, un espacio que mezcla ciencia, arte y memoria natural. Ahí se encuentra el 75% del esqueleto real de una ballena, acompañado por piezas reestructuradas que completan su imponente forma. También hay colmillos de megalodón, fósiles milenarios y vestigios que invitan a imaginar otras eras. Este espacio se convierte en escenario de “Una noche en el museo”, una actividad diseñada para las infancias, donde lxs niñxs recorren el museo de forma lúdica y, al final, aprenden sobre la flora y fauna local. Es un encuentro entre el asombro y el conocimiento, que amplía la experiencia más allá del descanso.
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¿Se te antoja visitarlo?
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Texto: María Fernanda Carmona
Fotos: Dafne Arredondo
Fecha de Publicación:
Miércoles 18/06 2025
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