UNO DE NUESTROS MOMENTOS FAVORITOS FUE EL PURÉ DE FRIJOL CON ACEITE DE PEREJIL Y BETABEL, ACOMPAÑADO DE ZANAHORIA, ZARZOSO DE JOCOQUE Y UN CROCANTE DE CEBOLLA. UN PLATO VEGETAL Y RECONFORTANTE, QUE DEMUESTRA CÓMO LOS INGREDIENTES MEXICANOS PUEDEN DIALOGAR CON TÉCNICAS EUROPEAS SIN PERDER IDENTIDAD

FABA es un nuevo restaurante en la Ciudad de México que propone una cocina guiada por el tiempo, el fuego y la sensibilidad, donde la cultura del bistró europeo se encuentra con el ritmo, la calidez y el alma de la cocina mexicana.

Inspirado en noches largas en bares de vino natural en Europa y en viajes por mercados, cocinas y tradiciones mezcaleras de México, FABA se define como una French Cantina arraigada en este país, con una sensibilidad europea que busca dialogar.

Una cocina abierta que respira fuego, humo y paciencia

En el centro del proyecto está una cocina abierta que marca el pulso del lugar. Una cocina guiada por el fuego, el humo, el tiempo y la paciencia.  El menú evoluciona de manera natural según la estación, en respeto profundo a la tierra, a quienes la trabajan y a los ingredientes que cada temporada ofrece.

La propuesta culinaria combina la sensibilidad europea con la profundidad de los ingredientes mexicanos, impulsada por el producto de estación y por relaciones directas con pequeños productores como Rancho Tehuan. Cada plato es resultado de procesos lentos, fermentos, conservas, caldos y técnicas que privilegian el sabor real por encima del exceso.

Más que proveedores: Relaciones que cuentan historias

Una parte fundamental de la identidad de FABA es su compromiso con quienes están detrás de cada ingrediente, lxs agricultores, destiladores, importadores y productores. Estas relaciones no son transaccionales, son vínculos construidos desde la confianza, los valores compartidos y el respeto absoluto por el oficio.

Las historias de estas personas viajan con sus ingredientes y se reflejan en cada plato y en cada bebida. Hay una intención clara de generar sentido de lugar, de entender lo que se come y lo que se bebe, y de hacer partícipe a lx comensal de ese recorrido. Comer en FABA también es escuchar historias.

Vegetales al centro, comida para compartir

En la mesa, los vegetales toman protagonismo. Acompañados de caldos, fermentos, conservas y proteínas seleccionadas de manera responsable, el resultado es una cocina cálida. Todo está pensado para compartirse, para probar un poco de todo, para ir armando la experiencia plato a plato, sin prisas.

El espacio busca sentirse más como la casa de alguien que como un restaurante. Es elegante pero sencillo, familiar pero sorpresivo. Y eso se nota no solo en el menú, sino en cómo te reciben, cómo te explican y cómo te acompañan durante toda la experiencia.

Desde mi perspectiva, algo que hace especial a FABA es justo eso, te hacen sentir cómoda desde el primer momento. El servicio es cercano, atento, sin rigidez. Lxs meseros conocen lo que sirven, lo cuentan con entusiasmo y te hacen sentir en confianza, como si estuvieras cenando en casa de alguien que ama cocinar y compartir.

Lo que pasó en la mesa

Entre los platillos que probamos, hubo una constante de capas de sabor, texturas pensadas y una sensación de equilibrio que se mantiene de principio a fin.

La tostada, con un crujiente de maíz oscuro como base, tiene una capa cremosa de aguacate, camarón al grill con tocino y un toque de aceite de oliva, coronada con un mix fresco de vegetales finamente picados. Crujiente, fresca y profunda a la vez.

El hummus de garbanzo sorprende por su suavidad y carácter, tiene pasta de ajonjolí, échalot confitado, aceite de perejil y pimiento padrón al grill. Un plato sencillo en apariencia, pero lleno de intención.

Otro de nuestros momentos favoritos fue el puré de frijol con aceite de perejil y betabel, acompañado de zanahoria, zarzoso de jocoque y un crocante de cebolla. Un plato vegetal y reconfortante, que demuestra cómo los ingredientes mexicanos pueden dialogar con técnicas europeas sin perder identidad.

La croqueta de rabo de res con mayonesa de acelga aporta profundidad y contraste, mientras que el poro frito con aderezo de mostaza miel, brote de cilantro, radicchio, durazno y manzana equilibra lo amargo, lo dulce y lo fresco de una manera sutil.

El toast de bacalao en pan de masa madre, con kimchi, mantequilla y flor de perejil, resume muy bien el espíritu de FABA como una mezcla cultural, fermentos, técnica y sabor sin complicaciones.

Para cerrar, los postres no se quedan atrás. El brownie con nuez, acompañado de coulis de frambuesa y anís, es intenso y reconfortante. Y la pannacotta de maguey, con mermelada de frambuesa y limón amarillo preservado durante un año y cuatro meses, es un cierre memorable.

Vinos, mezcales un espacio para celebrar 

La propuesta de bebidas destaca por su cuidada selección de vinos naturales y una curaduría de mezcales provenientes de pequeños maestros de regiones como Oaxaca, Guerrero, Morelos y Durango. Muchos trabajan en lotes reducidos y comparten producciones especiales para FABA, aportando autenticidad y una mirada contemporánea al mezcal.

El objetivo es hacer de FABA una plataforma para su oficio. Un espacio donde los productores puedan presentar su trabajo, ofrecer catas y compartir su visión en un entorno que los respeta y los celebra.

Un espacio que acompaña la experiencia

El diseño del lugar refleja este diálogo cultural. Concreto elaborado con arcilla oaxaqueña, suavizado por velas y texturas artesanales, junto con una terraza ajardinada diseñada por Cada Design. La atmósfera es íntima sin ser exclusiva; intencional, pero nunca formal.

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Pensado para noches largas y sin prisa, FABA invita a comer despacio, beber bien y sentirse en casa. Y lo logra, no solo por lo que sirve, sino por cómo te hace sentir.

Visítales en C. de Chiapas 175, Roma Nte., Cuauhtémoc, CDMX.



  • Texto: Yanahenzy Castillo

  • Fotos: Cortesía

Fecha de Publicación:
Martes 03/02 2026