ENTRE UN TROMPO DE SIRLOIN, CONOS DE QUESO Y HORCHATA DE FRESA, VISITAMOS UNA TAQUERÍA QUE BUSCA DIFERENCIARSE SIN PRETENSIONES EN LA RUTINA GASTRONÓMICA DE LA CIUDAD
En una ciudad donde hay un taco en cada esquina, probar algo nuevo puede volverse irrelevante o revelador. Lo que marca la diferencia, a veces, no es el platillo en sí, sino cómo se articula la experiencia alrededor del fuego, la carne y la espera. Así llegamos a Pastorcitos de Sirloin, una taquería con dos sucursales en la CDMX (Del Valle y Juárez) que no pretende revolucionar el taco, pero sí moverlo unos grados hacia otro lugar. Su propuesta gira en torno a un ingrediente que no suele ocupar el trompo: el sirloin. Sin rodeos, sin discursos complicados.
Una experiencia que se construye desde el detalle
Lo primero que notamos fue el ritmo del lugar: carne girando, pedidos constantes, salsa siendo preparada al momento, sin fórmulas prefabricadas.
Probamos varios elementos del menú, empezando por unos frijoles con “veneno”. El guacamole con chicharrón, aunque clásico, destaca por su temperatura y consistencia. El taco campechano con sirloin y pastor llegó con piña que no satura y tortillas firmes que resisten el jugo sin romperse.
El cono de costra de queso fue el más experimental: una estructura crujiente rellena de sirloin, cubierta con encurtido de cebolla morada, cilantro fresco y chicharrón de tocino. Más que un taco, parece una declaración de intenciones: hay que comerse esto con las manos, sin pena, y dejar que el exceso tenga su momento.
Salsas, bebida y postre: Cuando los márgenes completan el centro
Las salsas aquí no son complemento, sino parte esencial. Probamos la de tamarindo con chipotle, agridulce, espesa y ahumada, y una de habanero con cebolla morada que, sin ser violenta, exige atención. Se agradece que te orienten según el nivel de picor.
Para beber, una horchata de fresa que se prepara frente a ti, sin sabor artificial. Es espesa, tiene cuerpo y deja un recuerdo fresco. El postre fue inesperadamente bueno: fresas con una crema que no sabíamos definir, entre nata, yogurt y algo casero. También ofrecen pan de plátano, sencillo pero útil para cerrar.
Entonces… ¿Qué es Pastorcitos de Sirloin?
No es un lugar que se autoproclame “el mejor taco de la ciudad”. Tampoco se enmarca en la etiqueta de comida gourmet. Es una taquería con una idea: usar sirloin como punto de partida para explorar lo que puede pasar cuando uno se aleja del manual sin perder de vista al comensal.
Su popularidad en redes sociales son datos que ahí están, pero lo que realmente se queda es otra cosa: la sensación de haber probado algo familiar desde otro ángulo. Y eso, en una ciudad saturada de tacos, ya es decir bastante.