LA BARTENDER CLAUDIA CABRERA LIDERA LA BARRA CON UN MENÚ QUE RINDE TRIBUTO A LOS DESTILADOS NACIONALES. CADA TRAGO TIENE SU HISTORIA, UNA REINTERPRETACIÓN DE LA CULTURA CANTINERA MEXICANA CON TÉCNICAS CONTEMPORÁNEAS

Hay restaurantes que te alimentan y otros que te cuentan una historia. Barra Lupe, en la colonia Roma Norte, pertenece a la segunda categoría, aquí el maíz se convierte en un acto de memoria, los tragos en relatos, y la sobremesa en un homenaje al México que sabe, huele y suena a tradición.

Un mexpendio que reúne la esencia del país

Barra Lupe se define como un mexpendio: un expendio de antojitos, garnachas y tragos que viajan por todo México sin salir de un mismo espacio. Su fundador, Juan Carlos Fortés, creó un concepto inspirado en las cantinas y mercados tradicionales, con el maíz como un hilo conductor.
En 2010, la UNESCO declaró a la gastronomía mexicana Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad; en este lugar esa herencia se honra con masa nixtamalizada y molida en casa, cocinada en un comal abierto frente a los comensales.

Durante nuestra visita entendimos unas de las frases que están rotuladas a mano en sus paredes. “Entras con hambre y sales con historia.”

Del comal a la sobremesa

La bienvenida llega con un antojito del comal, que cambia semana a semana. A nosotrxs nos tocó un huarachito perfecto para abrir apetito. Después, una tostada de aguachile de setas: fresca, con acidez justa y una excelente opción vegana.

Seguimos con los tacos pirata, con carne doradita y un mousse de aguacate ligero, y una tlayuda con cecina y chorizo de la casa, receta familiar traída desde Chihuahua. Es el tipo de platillo que se disfruta en compañía: abundante, sabroso y con ese toque de humo que recuerda al mezquite.
El cierre fue dulce: un buñuelo de guayaba con dulce de leche, que podría competir con cualquier postre de alta cocina sin perder su alma casera.

Las porciones son generosas y el servicio impecable: amable, atento y con recomendaciones que realmente mejoran la experiencia.

Cócteles mexicanos con historia y carácter

La bartender Claudia Cabrera lidera la barra con un menú que rinde tributo a los destilados nacionales. Cada trago tiene su historia, una reinterpretación de la cultura cantinera mexicana con técnicas contemporáneas.

En nuestra visita probamos tres. Empezamos con el “Guayabo“, un spritz con charanda michoacana, guayaba y prosecco: ligero, equilibrado y perfecto para iniciar. Seguimos con “La Niña Fresa”, divertida, servida en una botellita con una fresa cubierta de chocolate blanco: dulce y muy mexicana. Terminamos con el “Pie de Rancho”, elaborado con sotol chihuahuense y notas de mantequilla y nuez: fuerte, profundo, ideal para cerrar la noche.

Cada copa evoca una historia, una canción o una plaza, mientras la botana (sí, con salsa estilo Valentina y habanero fermentado) acompaña el ritual con un guiño a las cantinas clásicas.

Un diseño que mezcla folklore y modernidad

El espacio, diseñado por Legaspi + Company, combina azulejos blancos y terracota, rótulos a mano con frases del imaginario popular, como “El que madruga, encuentra todo cerrado”, y una barra de acero inoxidable que atraviesa todo el lugar. El neón rojo con la figura de una mujer domando un cocodrilo resume la esencia del proyecto: identidad, raíz y fuerza femenina.

Barra Lupe se siente viva, ruidosa, cálida. Es un pedazo de México traducido en diseño, sazón y buena música.

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Si buscas dónde comer antojitos mexicanos en la Roma Norte, Barra Lupe es una buena opción. Perfecto para ir con amigxs, probar varios platillos al centro y dejarte sorprender por su mixología.
Ven con hambre y con ganas de probar todo.


  • Texto: Redacción Coolhuntermx

  • Fotos: Lorena Czitrom

Fecha de Publicación:
Jueves 13/11 2025