TIENEN LAS STOUTS, CON SUS MALTAS TOSTADAS, TIENDEN A PRESENTAR PERFILES MÁS DULCES QUE SE LLEVAN BIEN CON CHOCOLATE O GALLETA. LAS SOURS, COMO LAS CHATITAS, FUNCIONAN NATURALMENTE CON FRUTA. Y LAS IPAS SE INCLINAN HACIA LO CÍTRICO; LÚPULOS COMO CITRA YA APORTAN NOTAS DE NARANJA O MANDARINA QUE SE POTENCIAN AL SUMAR INGREDIENTES DE ESE TIPO
Pedir una cerveza artesanal a veces suscita cierta duda. No sabes si te va a gustar, si va a ser muy amarga o si hay algo más que necesites saber o entender antes de elegirla. Cervecería Porfirio busca disminuir esa dinámica.
Platicamos con Alejandro Cortés, uno de los socios fundadores del proyecto, para entender cómo han construido un proyecto que busca acercar la cerveza artesanal en Guadalajara a más gente.
¿Cómo hace Cervecería Porfirio?
Desde el inicio, Porfirio se planteó hacer cerveza rica, bien hecha y accesible. Que funcione para cualquiera en la mesa, sin importar cuánto conozcas del tema. Su forma de trabajar se sustenta en tres ideas: tomabilidad, calidad y diseño atemporal.
Esa postura también define cómo compiten. Más que medirse con otras cervecerías artesanales, apuntan directamente a las cervezas comerciales.
La diferencia está en el proceso. Mientras que una cerveza industrial puede estar lista en días, en Porfirio cada lote tarda entre 30 y 35 días. Usan mejores insumos y evitan aditivos. Eso impacta en el precio, pero, sobre todo, en el resultado.
Durante años operaron sin planta propia. Este año están por arrancar su propia fábrica, con capacidad para unos 12,000 litros mensuales, lo que equivale a cerca de 24,000 cervezas al mes.
El espacio también está pensado para recorridos, como una forma de acercar a la gente al proceso.
Un portafolio que juega sin perder base
Porfirio tiene cervezas que ya son emblemáticas de su portafolio, como Bellas Artes, Chatita, o 100 Años.
A partir de las clásicas, han surgido variaciones como 100 Años de mandarina, Chatita de mango, Chatita de ciruela o versiones tipo pay de limón.
Un caso representativo es Poca Política, que empezó como una imperial stout con dulce de leche y ha dado pie a variantes con pay de plátano, pay de nuez y otros giros dulces.
Algo que a Alejandro le entusiasma es que estas novedades no desplazan a las originales:. Lxs clientxs siguen consumiendo la versión clásica y, además, compran la nueva por curiosidad, lo que confirma que su público está abierto a experimentar sin dejar de lado lo que ya ama.
Las stouts, con sus maltas tostadas, tienden a presentar perfiles más dulces que se llevan bien con chocolate o galleta. Las sours, como las Chatitas, funcionan naturalmente con fruta. Y las IPAs se inclinan hacia lo cítrico; lúpulos como Citra ya aportan notas de naranja o mandarina que se potencian al sumar ingredientes de ese tipo.
Colaboraciones que construyen comunidad
Las colaboraciones son otro eje importante. Trabajan con artistas visuales para desarrollar etiquetas especiales, y también con otras cervecerías del país. Un ejemplo es Porfina, una doble IPA creada en Chihuahua.
Buscan hacerlo de forma constante. Es una manera de aprender, de moverse y de mantenerse activos dentro de la escena.
El Almacén de Botellas
El Almacén de Botellas es el restaurante de la cervecería Porfirio, pensado para que la gente pueda ir a comerse una buena hamburguesa, tomar cerveza artesanal y pasarla bien. Su ubicación en la colonia americana lo ha convertido en un imán que atrae a gente de todos los rincones de la ciudad.
La historia del Almacén de Botellas, como otros proyectos, comenzó durante la pandemia, cuando el consumo se detuvo; abrieron un pequeño espacio de venta para llevar. Ese lugar sostuvo la operación.
Con el tiempo evolucionó hasta convertirse en el espacio actual, un punto de encuentro donde conviven cerveza y cocina.
La cocina en el Almacén
La parte gastronómica es una de las grandes diferencias del Almacén respecto a otros bares cerveceros. Su cocina es protagonista a la par de la cerveza. El encargado del menú es el chef Alan Gómez. Con él han elaborado un menú con opciones pensadas tanto para quien va a maridar con cerveza como para quien solo quiere comer bien. La carta cambia cada tres o cuatro meses, ajustándose según lo que funciona.
En las entradas hay platos que se han vuelto clave. Las coles de Bruselas fritas llegan con mantequilla de ajo, aceite de macha y limón, y terminan con pecorino, cebollín, tocino y chile de árbol. Las papas a la francesa siguen otra línea: crujientes, con salsa de hongos, Grana Padano y aceite de trufa.
En los fuertes la hamburguesa de trufa es de las más pedidas. Mezcla de res con tocino, queso raclette, mermelada de higo, cebolla crujiente y mayonesa de trufa. También destacan las croquetas de jamón serrano y el sando, con pan brioche, pechuga crujiente, mayo Dijon y Grana Padano. La pechuga se deshacía y su textura de empanizado crujiente estaba en su punto.
En la barra, la oferta es amplia. Actualmente cuentan con 44 taps entre cervezas de la casa, colaboraciones y etiquetas invitadas.
Un lugar que siempre está pasando algo
Cada miércoles, cuando la agenda lo permite, colaboran con artistas o activan temas de cultura pop que se traducen en etiquetas, gráficos o dinámicas dentro del espacio. La cerveza cambia, el menú se ajusta y el lugar se mantiene activo.
Algo que muchxs no saben es que puedes pasar a comprar tu pack de cerveza Porfirio para llevar. ¿Ya sabes cuál quieres?
Dirección: Av. Miguel Hidalgo y Costilla 1151, Col. Americana, Guadalajara
Horarios: Lunes a viernes de 3:00 pm a 12:00 am, sábados de 10:00 am a 12:00 am y domingos de 10:00 am a 10:00 pm
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