LA CENA COMENZÓ CON OSTIONES FRESCOS, UNA APERTURA SENCILLA QUE FUNCIONA BIEN PARA PREPARAR EL PALADAR. DESPUÉS LLEGÓ EL HUMMUS CON BETABEL, UN PLATILLO CON TEXTURA Y COLOR DONDE EL BETABEL APORTÓ UN TOQUE DULCE QUE AYUDÓ A MANTENER EL EQUILIBRIO
Entre las calles de la colonia Roma Norte se encuentra Cursi Restaurante. Ubicado en Chihuahua 78, el restaurante se instala dentro de una casa construida en 1916 por la compañía Prunes, uno de los pocos ejemplos vinculados al Art Nouveau que aún se conservan en la Ciudad de México.
En su origen, la casa fue concebida como un edificio de viviendas. Con el paso del tiempo se transformó en una vecindad y, tras permanecer deteriorada después del terremoto de 1985, fue finalmente remodelada en 2006 por el arquitecto Javier Sánchez.
Aunque su fachada fue diseñada bajo el estilo Art Nouveau, esta aborda principalmente el exterior del edificio. La estructura interior responde a una organización mucho más sobria, compuesta por un patio central y cuatro departamentos distribuidos en un solo nivel que hoy conforman los distintos espacios del restaurante.
El lado más “cursi” del Art Noveau
La casa también destaca por su relación con el entorno. Sus formas resultan llamativas frente al convencionalismo neoclásico de los edificios vecinos, lo que le da una presencia singular dentro de la calle.
Antes incluso de entrar, la fachada llama la atención de los clientes. Las curvas, los relieves y los detalles ornamentales le dan al edificio una cualidad particular. En este Art Nouveau hay algo adolescente y tierno que lo vuelve encantador. Tal vez de ahí proviene su nombre: “Cursi”.
Una vez dentro, el restaurante aprovecha la escala doméstica de la casa. Los distintos espacios mantienen la organización original del edificio y permiten que la experiencia se desarrolle con cercanía entre mesas. La iluminación cálida y una atención cuidadosa acompañan el recorrido por la casa sin alterar su carácter.
El proyecto también incorpora intervenciones artísticas desarrolladas por los artistas Tyler Casey y Rodrigo Roji, quienes trabajaron directamente sobre los espacios de la casa. Un mural monumental compone uno de los ejes visuales del lugar, mientras las habitaciones que rodean el patio central se transforman en escenas que exploran distintas ideas del romanticismo desde una mirada contemporánea.
Un menú que acompaña el carácter del lugar
Cursi se presenta como un steakhouse que replantea algunos de los códigos más tradicionales del género. Frente a la solemnidad que suele asociarse con este tipo de restaurantes, la propuesta apuesta por una experiencia más relajada, donde el lujo se entiende desde la comodidad y la cercanía.
La dirección culinaria está a cargo del chef Armando Acosta, mientras que el programa de bebidas fue desarrollado por Carmen Huizapol. La cocina mantiene una base técnica sólida, pero introduce contrastes y guiños lúdicos que atraviesan el menú.
La cena comenzó con ostiones frescos, una apertura sencilla que funciona bien para preparar el paladar. Después llegó el hummus con betabel, un platillo con textura y color donde el betabel aportó un toque dulce que ayudó a mantener el equilibrio.
El plato fuerte fue el cowboy steak, bien ejecutado, acompañado por espárragos tempura que aportaban un contraste crujiente necesario en la mesa. Una combinación sencilla, pero bien pensada.
El cierre fue un cheesecake de glorias, un final dulce que mantuvo la misma lógica del resto del menú, sabores reconocibles, bien trabajados y sin excesos.
Una experiencia que reúne arquitectura y gastronomía
En Cursi, la experiencia no depende únicamente del menú. La arquitectura, el servicio y la gastronomía forman parte de una misma propuesta. El edificio no funciona solo como escenario, sino como parte activa de la visita. Su historia, su escala y su carácter terminan influyendo en la manera en que se habita el lugar y en la experiencia culinaria.
El proyecto, además, se extiende más allá del comedor principal. En el nivel superior, la sobremesa evoluciona hacia un programa nocturno que incluye karaoke, selector bar y lounge, pensado como un siguiente paso a la cena dentro del mismo restaurante.
¿Y tú, qué esperas para conocer Cursi?
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Texto: Sebastián Gaytán Hernández
Fotografías: Cortesía
Fecha de Publicación:
Miércoles 25/06 2026
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