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LA RIFA, KUXTAL Y XOFIA SON ALGUNAS OPCIONES PARA COMER CHOCOLATE Y SUS VARIACIONES

Cada 13 de septiembre se celebra el Día Internacional del Chocolate, una fecha que no solo invita a rendirse ante el placer de este alimento, sino también a reflexionar sobre su origen y la forma en que lo consumimos. México es un país clave para entender la historia de este grano que viajó al mundo entero como bebida ritual y que hoy se encuentra atrapado entre la industrialización masiva y la resistencia de proyectos que buscan rescatarlo desde la raíz.

El estado del chocolate en México y el mundo

El chocolate es una de las industrias más poderosas del planeta. De acuerdo con datos de Statista, en 2024 el mercado global del chocolate superó los $120 mil millones de dólares, con un consumo per cápita que en países como Suiza llega a los 11 kilos al año. En contraste, en México —donde el cacao es originario— el consumo apenas ronda los 700 gramos anuales por persona, según cifras de la Secretaría de Agricultura.
Este desbalance plantea una pregunta incómoda: ¿cómo es posible que el país que le dio al mundo el cacao consuma tan poco chocolate y, muchas veces, de baja calidad?

Chocolaterías para tener en la mira del antojo

La Rifa

Ubicada en la Colonia Juárez, La Rifa Chocolatería trabaja con cacao cultivado en Tabasco y Chiapas, comprado directamente a agricultores y bajo sistemas agroforestales que cuidan los ecosistemas. Sus bebidas de chocolate y café resaltan los terruños únicos del sur de México. Aquí, el chocolate no se disfraza: se sirve en su estado más honesto, con amargor y texturas que cuentan la historia de la tierra que lo vio crecer.

Xofia

En Guadalajara, Xofia mezcla cacao con maíz negro de Tuxpan, creando bebidas, tamales y atoles que conectan con la cocina ancestral. Su cacao latte frío, servido con hielo y helado base agua, es una muestra de cómo la tradición puede reinventarse para días de lluvia y calor. En cada sorbo se percibe un cuidado casi obsesivo por el tueste y la molienda, que buscan conservar la esencia del grano.

Kuxtal

Con más de 50 sabores de chocolates rellenos, Kuxtal propone una experiencia distinta: bombones y barras elaborados con ingredientes naturales, desde frutos secos hasta especias. Sus sucursales en el Centro Histórico y la Roma Norte son un recordatorio de que el chocolate puede ser lúdico sin perder autenticidad.

Rito Chocolatería

En Oaxaca, Rito Chocolatería trabaja con cacao criollo de La Chontalpa, cultivado por doña Gloria, quien cuida árboles con más de seis décadas de vida. El resultado es un chocolate de sabor complejo y nostálgico, que carga consigo la memoria de una región entera. Sus helados artesanales son un puente entre la tradición y la frescura contemporánea.

Dichoso Cacao

Dichoso Cacao combina bombones, muffins, bebidas y tamales con ingredientes como miel, vainilla de Veracruz y café. Más allá de su menú, funciona como un espacio de encuentro gastronómico donde colaboran más de 15 marcas de chocolate mexicano, generando comunidad y promoviendo el respeto a las zonas productoras.

Tan Cacao

Ubicado en el corazón de Santa María la Ribera, es un negocio familiar dedicado a rescatar el verdadero sabor del chocolate mexicano a través de cacao puro, 100% orgánico y artesanal, libre de conservadores y químicos. En su taller y tienda física puedes descubrir una experiencia sensorial completa: desde probar chocolates amargos, semi-amargos, con nibs o barras de cacao al 100%, hasta conocer de cerca los procesos de elaboración detrás de sus postres y bebidas. Y si no puedes visitarles, Tan Cacao también lleva la tradición chocolatera directamente a tu puerta con su servicio de envío a domicilio.

Más que un antojo, una responsabilidad

Celebrar el Día Internacional del Chocolate no debería limitarse a comer una barra dulce. Implica cuestionar de dónde viene el cacao, quién lo cultiva, qué prácticas se preservan y cuánto de lo que pagamos llega realmente a los productores.
En México, apostar por proyectos locales es también apoyar a comunidades que han cuidado el cacao durante generaciones. Porque, al final, hablar de chocolate es hablar de identidad, de territorio y de justicia.


Fecha de Publicación:
Sábado 13/09 2025