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LA BARRA OFRECE MÁS DE 23 LÍNEAS DE CERVEZAS ARTESANALES, CON UNA SELECCIÓN QUE CRUZA FRONTERAS ENTRE PROPUESTAS NACIONALES E INTERNACIONALES

La nueva sede de Falling Piano Brewing Co. en la colonia Granada no busca impresionar a la fuerza, sino ofrecer un espacio para quedarse. Desde el primer momento, el lugar se percibe amplio, cómodo y pensado para esos planes que no necesitan demasiada explicación. After office, encuentros casuales o noches que empiezan temprano y se alargan sin avisar. Un ejemplo de ello es Puebla Arte_Habitante, una exposición de ästher bóveda creativa y Coolhuntermx que se llevará a cabo del 3 al 7 de febrero.

La esencia sigue intacta, el formato se expande

Falling Piano lleva tiempo consolidándose dentro de la escena de la cerveza artesanal en CDMX, no solo por la calidad de sus cervezas, sino por la comunidad que se forma alrededor de ellas. Bodega toma esa base y la amplifica. El ambiente relajado, la cercanía y la sensación de estar en un lugar hecho desde la amistad siguen ahí, solo que ahora con más metros, más mesas y más razones para quedarse.

Una cerveza que también se recorre

Uno de los detalles más singulares del espacio está en su sistema de cerveza. Aquí, la chela viaja más de 12 metros por tubos antes de llegar al vaso. El recorrido se vuelve parte de la experiencia, casi un ritual silencioso que recuerda que lo artesanal también implica proceso, tiempo y cuidado. Verla avanzar es una invitación a bajar el ritmo y disfrutar el momento.

Más de 23 líneas y muchas formas de probar

La barra ofrece más de 23 líneas de cervezas artesanales, con una selección que cruza fronteras entre propuestas nacionales e internacionales. No se trata de abrumar, sino de abrir posibilidades. Cada visita puede ser distinta, cada elección una excusa para descubrir algo nuevo sin caer en lo predecible.

La comida también importa

La propuesta gastronómica acompaña con intención. El menú de snacks y comida sorprende sin robar protagonismo, y las pizzas estilo new-politano de Lúpulo Pizza, hechas en horno de piedra, se convierten rápidamente en protagonistas. Son de esas que llegan al centro de la mesa y cambian el plan, otra cerveza, otra rebanada, otro rato más.

Un lugar para quedarse, no solo para tomar

Falling Piano Bodega no se limita a ser una cervecería. Las mesas de ping pong y futbolito, la música bien curada y un ambiente sin poses construyen un espacio donde convivir es tan importante como beber. Aquí no hay prisa ni espectáculo forzado, solo gente compartiendo tiempo, risas y vasos medio llenos.

Crecer sin perder identidad

La apertura de Falling Piano Bodega confirma que los proyectos hechos con pasión pueden evolucionar sin traicionarse. Este nuevo espacio no intenta ser otra cosa, es una extensión natural de una idea que sigue creyendo en la cerveza artesanal como excusa para encontrarse, conversar y crear comunidad.

Falling Piano Bodega está Lago Manitoba 1, colonia Granada, CDMX. Si buscas un nuevo lugar para cerrar el día, empezar la noche o simplemente dejarte llevar por una buena cerveza, este spot merece una visita. Pide una chela, siéntate sin prisa y deja que el plan se arme solo.


  • Texto: Sara Mezquita

  • Fotos: Cortesía

Fecha de Publicación:
Jueves 29/01 2026