LA MESA SE LLENÓ DE PLATOS QUE INVITAN A PROBAR LO QUE NORMALMENTE EVITARÍAMOS: FERMENTO DE BETABEL, HUMMUS DE CHÍCHARO E HINOJO CON CRACKERS DE SEMILLAS, CREMA DE ZANAHORIA Y CAMOTE CON PAN DE MASA MADRE Y GHEE

Entrar a KUSA, en pleno corazón de la Roma Norte frente al Jardín Pushkin, no es como llegar a cualquier cafetería. No se trata de pedir un café rápido ni de seguir la rutina de un menú clásico. Aquí, la experiencia comienza desde el recibimiento: una de las dueñas nos abrió las puertas y nos fue guiando a través de un recorrido sensorial que transformó la visita en algo mucho más íntimo y cercano.

Del mezcal a la herbolaria: La historia detrás de KUSA

Lo que hoy es un espacio de herbolaria y fermentados nació de un cambio de vida. Una de las fundadoras había tenido mezcalerías reconocidas en la Ciudad de México, pero la pandemia marcó un punto de quiebre. Fue entonces cuando se acercó a la herbolaria y, tras un viaje a Japón, redefinió su visión. De ahí surgió la idea de crear KUSA (que en japonés significa “hierba”): un lugar que no repite la fórmula de las cafeterías que abren y cierran cada mes, sino un concepto distinto, enfocado en bebidas funcionales y alimentos que realmente nutren.

Una carta que se cuenta en primera persona

En muchos lugares, la carta habla por sí sola. En KUSA, en cambio, son sus creadoras quienes te guían. Nos contaron sobre el origen de las bebidas, el significado de cada fermentado y cómo nació la idea de este refugio urbano. Así, más que ordenar, vivimos una especie de menú de degustación, con explicaciones que entrelazaban sabor, historia y bienestar. Afortunadas nosotras.

El primer trago fue el Betabelito, una bebida fermentada de betabel con jengibre, limón y agua mineral: refrescante, intensa y con la promesa de hierro y vitalidad. Después llegó el Tamagochi, a base de un encurtido de tamarindo y jugo de piña natural, un elixir que no solo resulta agradable sino que también ayuda a la flora intestinal. Cada sorbo era un descubrimiento, acompañado de anécdotas y beneficios que dejaban clara la pasión detrás del proyecto.

Más allá de la bebida: La cocina que sorprende

La experiencia no se limitó a los vasos. La mesa se llenó de platos que invitan a probar lo que normalmente evitaríamos: fermento de betabel, hummus de chícharo e hinojo con crackers de semillas, crema de zanahoria con camote y pan de masa madre y ghee (mantequilla clarificada que se usa para cocinar y sanar), y hasta un panqué de plátano acompañado por tres tipos de té chai (uno con leche de coco y otro con lemongrass que dejó un toque dulce-cítrico).

El recorrido cerró con vinagres caseros y tinturas herbales, preparados artesanalmente en su propio centro de fermentación. Todo pensado para que lo que ingieras no solo sepa bien, sino que también te haga bien.

Un espacio que se siente comunidad

El ambiente en KUSA combina madera, cerámica, flores y un aire japonés minimalista que invita a quedarse. Pero lo que lo hace único es su programación: talleres, charlas y experiencias colectivas que giran en torno a la herbolaria, el ayurveda, la fermentación o incluso disciplinas artísticas. Más que un café, es un punto de encuentro para quienes buscan explorar el bienestar desde lo cotidiano y compartido.

KUSA, un lugar al que se quiere volver

Salir de KUSA no es simplemente salir de un restaurante: es llevarse la sensación de haber probado algo nuevo, haber aprendido sobre el poder de las plantas y haber compartido un momento en comunidad. Un hotspot de la Roma Norte que rompe esquemas y redefine lo que significa sentarse a comer y beber en la Ciudad de México.

Visítales en:

Morelia 97, Roma Norte, CDMX.
Mar a Vie: 11am a 7pm.
Sáb: 10am a 7pm | Dom: 10am a 6pm.

Y sígueles en redes para conocer sobre sus talleres y otras experiencias que ofrecen.


  • Texto: Redacción Coolhuntermx

  • Fotos: Alberto Torres

Fecha de Publicación:
Jueves 18/09 2025