EL MENÚ, INSPIRADO EN SABORES ITALIANOS, ESTÁ DISEÑADO PARA COMPARTIR: PIZZAS AL CENTRO, PASTAS QUE CIRCULAN DE MANO EN MANO, ENTRADAS QUE SE DISFRUTAN EN CONJUNTO
Al entrar a Perezoso, lo primero que se percibe es la calma. Las plantas abrazan el espacio como si se tratara de una jungla urbana, los colores invitan al descanso y la luz cálida recuerda a la golden hour, ese momento donde todo parece moverse más despacio. Las mesas con manteles de papel y crayolas rompen la formalidad y despiertan un gesto casi infantil: dibujar mientras se conversa, jugar mientras se comparte.
No es un lugar de visita fugaz, es un refugio donde la sobremesa se alarga sin culpa. La atmósfera está pensada para hacer que el tiempo se diluya entre charlas, risas y copas que se llenan una y otra vez.
El sabor de la convivencia
La gastronomía acompaña esta idea de pausa colectiva. El menú, inspirado en sabores italianos, está diseñado para compartir: pizzas al centro, pastas que circulan de mano en mano, entradas que se disfrutan en conjunto. Cada plato refuerza la idea de comunidad, de reunión alrededor de la mesa.
La coctelería añade otro nivel a la experiencia. Los tragos de autor y los clásicos conviven en una carta que no busca deslumbrar, sino acompañar el ritmo de la conversación. Aquí nada parece forzado: todo invita a fluir.
Un espacio que se transforma
El espíritu de Perezoso no es estático. A la luz del día se convierte en un lugar íntimo para comidas largas, mientras que al caer la noche adopta un carácter más casual y lúdico, con pizzas por rebanada y enlatados que acompañan un ambiente más relajado y social. Esa dualidad lo vuelve versátil, capaz de adaptarse tanto a quienes buscan un plan tranquilo como a quienes prefieren dejarse llevar por la noche.
Vivir el presente
La esencia del lugar está en un manifiesto simple: vivir el presente. Perezoso no trata de sorprender con artificios, sino de recordar lo valioso que es sentarse, comer y conversar sin mirar el reloj. Cada detalle, desde la calidez de la música hasta el servicio atento, refuerza la sensación de que lo importante no es correr, sino disfrutar el instante.
Un espacio donde la comida se convierte en excusa para detener el tiempo y reconectar. Entre la frescura de sus plantas, los sabores compartidos y la intimidad de sus rincones, este gastro bar redefine la experiencia de salir a comer en la Ciudad de México: aquí, lo importante no es lo rápido, sino lo profundo.
- Dirección: Córdoba 104, Roma Norte, 06700, Cuauhtémoc, CDMX
- Horario: Lunes: 13:00 – 0:00 hrs. Miércoles a sábado: 13:00 a 01:00 hrs. Domingo: 13:00 – 21:00 hrs. De jueves a sábado serven pizza hasta las 4:00am.
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Texto: Redacción Coolhuntermx
Fotos: Cortesía
Fecha de Publicación:
Viernes 03/10 2025
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