TAMALES DE MARLIN, MEJILLONES, HONGOS DE LLUVIA CON ESQUITES Y MÁS EN ESTE ESTABLECIMIENTO EN CRECIMIENTO
Caminar por la Condesa siempre guarda una promesa: encontrar algo nuevo, algo que sorprenda. Esta vez, el hallazgo nos llevó a Iztaccíhuatl 52, frente al Parque México, donde Plonk, un restaurante pequeño, íntimo y lleno de aromas que abrazan, nos esperaba con sus puertas abiertas y una historia que empieza, curiosamente, en las trincheras de la Primera Guerra Mundial.
Ahí, entre risas australianas y botellas francesas, nació la palabra “Plonk”, una deformación de vin blanc que lxs australianxs comenzaron a usar para hablar del vino. Ese espíritu de mezcla, de herencia reinterpretada, vive hoy en este espacio creado por Romina Argüelles, la Sommelier, y la chef Flor Camorlinga, donde cada plato y cada copa de vino llevan un pedazo de mundo y otro de memoria.
Cocina con identidad móvil
La cocina de Plonk es todo menos estática. Con ingredientes de temporada y técnicas asiáticas, Flor Camorlinga diseña cada menú como si fuera una nueva conversación con quienes llegan al restaurante. No hay rutinas, no hay fórmulas eternas. Hay intención, sazón y una búsqueda constante por ofrecer algo diferente en cada visita. Lo comprobamos en nuestra experiencia.
Nos sentamos adentro, cerca de la cocina, y durante toda la velada nos acompañó ese olor envolvente de algo que se está cocinando con amor. Es como estar en casa de tu abuela, pero con una copa de vino cuidadosamente elegida por una sommelier galardonada.
El menú que probamos (y seguimos soñando)
Esquites con hongos de lluvia, salsa macha, queso Cotija, hormiga chicatana y epazote.
Una explosión de texturas y sabores que nos conectó con el campo, la lluvia y la tierra. Mejillones con ajo confitado, polvo de chiles y cítricos. El mar en su versión más elegante, pero sin pretensiones. Tamal de Marlín ahumado con almendra y chile morita. Una joya oaxaqueña reinterpretada: picor justo, pescado terso y una salsa que abraza. Finalmente, la Plonk Cotta. Una panna cotta con helado de maracuyá, miel de ciruela y té verde que redefine lo que entendemos por “postre”.
Una cava, muchos mundos
Romina Argüelles, sommelier y cofundadora, cuida con obsesión una cava que hoy presume 90 etiquetas de vino cuidadosamente seleccionadas. Durante nuestra cena, cada platillo fue acompañado por un maridaje perfecto: desde el Bico do Cabo, un vino blanco español, hasta el Okro’s, un georgiano que elevó los mejillones, sin olvidar el dulce Ried Sandgrube y el floral Can Aumoi La Rosa. Romina no impone, acompaña; no presume, sugiere. Y eso, se agradece.
El doble aplauso Michelin
El pasado 4 de junio, Plonk fue reconocido por la Guía Michelin 2025 con dos menciones que celebran su autenticidad:
- Bib Gourmand Michelin, por su excelente relación calidad-precio.
- Premio al Sommelier Michelin para Romina, por su sensibilidad única en la curaduría de vinos.
Estos reconocimientos no llegan por azar. Se sienten en cada gesto del equipo, en cada decisión del menú, en cada copa que llega a la mesa.
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Ya sea que te sientes dentro, envueltx en aromas, o fuera, viendo pasar la vida de la Condesa, aquí todo está diseñado para conectar. Y si después de comer te da el “mal del puerco”, el Parque México está a unos pasos para una caminata suave entre árboles y perros juguetones.
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Texto: Redacción Coolhuntermx
Fotos: Cortesía
Fecha de Publicación:
Jueves 17/07 2025
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