AFUERA, HAY UNA COMBI ADAPTADA PARA COMER, ES QUIZÁ EL DETALLE MÁS ENCANTADOR DEL LUGAR, UN GUIÑO A COMUNIDAD, A CALLE, A LA ROMA NORTE

La primera pista de que Pronti no es “otro lugar italiano” llega antes de probar algo, el olor. Ese aroma, a pan recién horneado que se cuela hasta la banqueta, definitivamente llama la atención.

Entre la masa inflándose en los hornos, el desfile de embutidos y un dueño que habla de cada receta como si contara un capítulo de su infancia, empezamos a entender que Pronti funciona por una razón simple, nada está improvisado. Ni el pan, ni la charcutería, ni el tiramisú que todavía recordamos.

No esperábamos que un concepto aparentemente sencillo —una salumería contemporánea que sirve Spaccatas Romanas— terminara convirtiéndose en una clase de historia y un recordatorio de que lo simple, cuando se hace con rigor, se siente diferente.

Empezar por lo esencial: La tabla que explica la casa

Lo primero que probamos fue una tabla de quesos y embutidos que resume la filosofía del lugar basada en que los ingredientes van primero y la técnica después.

Mozzarella suave, queso de oveja, mortadela de trufa que huele a Roma y un jamón cuyo nombre prometimos memorizar pero que, como muchos clásicos italianos, solo se aprende regresando. Son sabores potentes, sin timidez. Si te gustan los embutidos, vas a entrar a gusto.

Las frituras romanas: Donde empieza el encanto

Llegaron los supplì, croquetas italianas. La de papa con tocino y queso es cremosa, impecable en fritura, capaz de convencer a xlx más escépticx.
La de temporada es más compleja, tiene capas, textura, una conversación de ingredientes que va subiendo en intensidad. No es ligera, no quiere serlo.

La Spaccata Romana: El corazón del menú

Después entramos a lo fuerte, las Spaccatas, esos “sándwiches” italianos que nacen de una pizza bianca horneada cada mañana. Desde la barra se ve cómo preparan la masa, cómo inflan el pan, cómo cada corte es casi ceremonial. Ese detalle cambia la experiencia, entiendes que la simplicidad tiene procesos detrás.

Probamos dos. La de mortadela con trufa. El ingrediente que ya habíamos conocido en la tabla, ahora abrazado por el pan más ligero del día. Salada, aromática, una buena opción. La de lengua alías “la joya inesperada.” Aquí viene la anécdota que solo pasa cuando el dueño está cerca. Alessandro Paganini nos contó que esta receta nació en tiempos de guerra, cuando se aprovechaba cada parte del animal. Se cocina con una salsa verde de especias que huele a cocina familiar, a necesidad convertida en tradición. Fue nuestro favorito. Es uno de esos sabores que se quedan. Ojalá se quede en el menú fijo, por recepción, parece que sí.

Las opciones de bebidas tienen opciones como café preparado por Pronti, refrescos Félix, cervezas sin alcohol, agua de coco y agua mineral.

Un buen final

El Tiramisù de Pronti tiene historia, es la receta de la abuela de Alessandro, una que replicaron más de 20 veces hasta que quedó idéntica. Y se nota. Cremoso, equilibrado, sin exceso de azúcar, con el café exacto. Es uno de esos postres que detienen la conversación. Volveríamos solo por él.

Probamos también la Spaccata dulce de temporada —compota de blueberry—, más experimental. Interesante, pero no nuestro favorita. Igual vale la aventura.

El espacio

El interior es cálido, luminoso, práctico. La cabina insonorizada para tomar llamadas es un gesto moderno que no rompe la estética. Solo hay un baño, dato práctico que vale mencionar.

Afuera, hay una combi adaptada para comer; es quizá el detalle más encantador del lugar, un guiño a la comunidad, a la calle, a la Roma Norte.

Puedes visitar Pronti en Calle Orizaba 16, Roma Norte, CDMX.


  • Texto: Redacción Coolhuntermx

  • Fotos: Cortesía

Fecha de Publicación:
Jueves 11/12 2025