PAN CALIENTE, PROVOLETA AL CENTRO Y UNA MILANESA QUE SE ANTOJA VOLVER A PEDIR

Quinquela, ubicado en Zacatecas 139, en la Roma Norte, no es un restaurante más de la zona. Desde que entras, la experiencia comienza con una ambientación cuidada que acompaña cada platillo y marca el ritmo del lugar. Entre tonos verde olivo, crema y dorado, la primera interacción —pan caliente, salsas y algo para tomar— refuerza la sensación de estar en un espacio pensado para quedarse.

Para empezar, al centro

Antes de entrar de lleno a los tiempos fuertes, la mesa te recibe con elementos sencillos que marcan el inicio de la experiencia.

El pan llega caliente, acompañado de salsas de la casa que preparan el paladar sin saturarlo. La salsa verde tiene un ligero toque dulce gracias al kiwi, mientras que la de habanero con zanahoria destaca por su textura sedosa y un picor controlado.

Entre las entradas, la provoleta funciona bien para compartir desde el inicio. Se sirve caliente, con chutney de jitomate, aceituna kalamata, orégano y albahaca. Es intensa y claramente pensada para compartirse.

El tartar de King Kampachi ofrece un contraste más fresco. Preparado con pepino, salsa guasacac y alioli de chile güero, es equilibrado y ligero, con un toque alimonado que resalta el pescado sin opacarlo.

Los platos principales

En los platos fuertes, la cocina se expresa en opciones bien pensadas y fáciles de disfrutar.

La milanesa de New York se vuelve protagonista desde que llega a la mesa. Se acompaña de salsa romesco, pimientos, huevo y papas a la francesa. Es un plato que se antoja desde el primer momento y se disfruta completo.

Los gnocchis de papa Idaho con salsa de langosta a la diabla ofrecen una opción distinta. La pasta es suave y la salsa aporta carácter, con un picante presente pero bien medido. La langosta funciona como acento, sumando sabor sin desequilibrar el paladar.

Lo último que llega

Para cerrar la comida, el menú apuesta por combinaciones simples. El helado de pistache con aceite de oliva y sal de mares una recomendación imperdible.

La sal realza el sabor del pistache y el aceite aporta profundidad. Cremoso, equilibrado y justo lo que se antoja al final.

Para acompañar la mesa

Aquí la coctelería acompaña la comida con opciones clásicas y algunas propuestas de la casa.

El martini de lichi es una buena forma de empezar. Es fresco, bien balanceado y ligero, ideal para abrir el apetito sin saturar el paladar. Funciona como primer trago y como antesala a lo que está por llegar a la mesa.

Las bebidas acompañan la conversación y se integran de forma natural a los sabores de cada plato.

El espacio y el ritmo del lugar

Dentro de la ambientación, uno de los detalles que más suma es el espejo ubicado en la parte superior del salón. Desde ahí es posible observar el entorno desde distintos ángulos, anticipar platillos y entender el movimiento del lugar.

En el servicio, todo se siente bien llevado. Desde que llegas, el personal está atento, recomienda cuando hace falta y acompaña sin estar encima.

Quinquela es un lugar que se disfruta completo, más allá de solo ir a comer.

¿Se te antojó?


Fecha de Publicación:
Viernes 23/01 2026