A UNOS PASOS DEL ÁNGEL DE LA INDEPENDENCIA, TONCHIN CDMX SE ESCONDE COMO UN SECRETO BIEN GUARDADO: UN SÓTANO CÁLIDO DONDE EL RAMEN SE COCINA DURANTE 40 HORAS Y CADA PLATILLO ES UNA EXPERIENCIA SENSORIAL

Podrías pasar caminando por la calle y jamás imaginar que, unos escalones abajo del ruido de la ciudad, se encuentra uno de los rincones más cálidos, íntimos y sabrosos de la Ciudad de México. Así es Tonchin CDMX, la sucursal mexicana del famoso restaurante japonés nacido en Tokio y reinventado en Nueva York, que llegó para ofrecer mucho más que ramen.

Un sótano que no esconde, sino abraza

La entrada es discreta, casi tímida. Un descenso al sótano que lejos de sentirse frío o aislado, te envuelve en un ambiente íntimo, suave, como si el bullicio de Reforma se apagara al cruzar la puerta. Tonchin no es exclusivo, pero sí tiene esa cualidad rara de hacerte sentir como si el espacio estuviera ahí solo para ti. Cada rincón está pensado: la luz tenue, la distribución precisa de las mesas, la barra en la que dan ganas de quedarse horas hablando de la vida con quien sea que tengas enfrente… o incluso con quien te sirve.

El alma japonesa servida en cada plato

La experiencia comienza con un clásico: edamames que sorprenden por ese toque aromático inesperado. Le siguen los buns japoneses, unas hamburguesas esponjosas. Probamos el de cerdo, jugoso, crujiente, bañado en una salsa teriyaki que parecía derretirse junto con el pan tibio. Un bocado, y ya sabías que estabas en un lugar donde la comida no solo se prepara, se cuida.

El protagonista, por supuesto, fue el Spicy Tantanmen Ramen, un tazón profundo que lleva más de 40 horas de dedicación. ¿El resultado? Un caldo espeso, complejo, abrazador. Cada cucharada es una historia. Los fideos, hechos en casa, bailan entre la carne molida de cerdo, el miso, el huevo cocido a la perfección y el picor preciso del chile. No es solo picante: es una caricia que calienta por dentro.

Y cuando crees que el festín terminó, llega el Kakigori de mango, un helado japonés que no es helado. Es arte. Es nieve bañada en jarabe de mango, coronada con una crema de miel que se derrite lentamente al contacto. Te recomiendan comerlo de abajo hacia arriba, como si fuera un ritual. Y lo es. Cada cucharada es dulce, ácida, fresca y absolutamente inolvidable. Un postre que te hace pensar que, sí, vale la pena venir solo por eso.

Un servicio que sabe contar historias

Parte de lo que hace mágica la experiencia en Tonchin CDMX es su servicio cercano y cálido. Los meseros no solo sirven: cuentan historias. Te explican que “Tonchin” significa algo así como “el lugar donde todxs son bienvenidxs”, y eso se siente. Te narran que el fondo del ramen lleva más de 40 horas cocinándose. Te ofrecen agua mineral o una cerveza japonesa como la Sapporo, y te hacen sentir que nada de lo que ocurre en tu mesa es casualidad.

***

A unos pasos del Ángel de la Independencia, Tonchin se ha convertido en un nuevo imprescindible para quienes buscan un ramen auténtico, pero también una experiencia completa.

Vísitales en Paseo de la Reforma 380, Mexico City, Mexico

¿Qué se te antojó más?


  • Texto: Redacción Coolhuntermx

  • Fotos: Cortesía

Fecha de Publicación:
Viernes 23/05 2025