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On 30, Ene 2018|In Trend | By coolhuntermx

‘Todo el mundo ha ido a Guadalajara. A la Feria Internacional del Libro, para visitar a alguien, por trabajo o sencillamente de paso. Por desgracia no muchos llegan a conocer su lado más emocionante, o franco, o creativo’

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COMO ANTESALA A LAS ACTIVIDADES CULTURALES DE ESTA SEMANA EN GUADALAJARA JORGE PEDRO NOS DA UNA GUÍA DE ESTA CIUDAD.

Martes 30/01 2018

FOTOS: Coolhuntermx / Cortesía
TEXTO: Jorge Pedro Uribe Llamas

Todo el mundo ha ido a Guadalajara: a la Feria Internacional del Libro, para visitar a alguien, por trabajo o sencillamente de paso.

Por desgracia no muchos llegan a conocer su lado más emocionante, o franco, o creativo. Tal vez sí se den un paseo por el Centro, o los lleven a Casa Bariachi; puede que varios se lancen a Tlaquepaque para echarse una cazuelita en el Parián, o aprovechen el día en algún centro comercial, sin embargo es posible que se estén perdiendo de los naranjos en las banquetas; la arquitectura modernista; una tarde de sábado paseando por Chapultepec, el cielo azul, la escamocha en el corazón; los retablos barrocos de Aránzazu, los únicos de la ciudad; una buena raicilla o un recio café jalisciense; incluso el Museo de Arte de Zapopan. Da coraje que se ignoren tantos lugares, aunque ¿quiénes somos nosotros para regañar a nadie?, o tratar con condescendencia a los demás. ¿Expertos? Qué oso. ¿Enamorados? Ni duda quepa. Por eso las siguientes recomendaciones puedan parecer incompletas, anticuadas, raras. Lo son. Pero eso es el amor.

 

Café Madoka

Enrique González Martínez 78, Centro

No podemos decir que estuvimos en Guadalajara si no desayunamos enchiladas bien picantes, café negro y jugo de naranja recién exprimido en el Madoka. Abren desde las ocho, y las meseras se acuerdan de nosotros y hasta nos han cuidado la maleta una vez que tuvimos que ir al zapatero, ¿qué más podemos pedir? ¿Experiencia? Este sitio la tiene: casi sesenta años atendiendo a señores y señoras de los que leen el periódico impreso y se saludan con familiaridad entre sí. Saliendo de aquí, ¿qué tal pasar por el Taller Mexicano de Gobelinos, que no queda tan lejos, o el barrio de San Juan de Dios? Sirve que en el camino nos topamos con interesantes iglesias o grandes caserones, alguna vez habitados por viejas familias tapatías, o algún baño de vapor o un estridente after con cara de before.

 

Ponte Trucha Negro

Francisco Zarco 779, Santa Tere

Su página exige que descarguemos una versión más reciente de Adobe Flash. Asimismo nos cuenta de los jóvenes emprendedores Salvador y Alma Hermosillo Montes, que en 1987 iniciaron un pequeño puesto de comida del mar que con los años se fue volviendo un robusto referente a la hora de pensar en mariscos. Por lo mismo siempre está lleno, y hay que llegar temprano. “Convertirnos en un lugar indispensable”, es la primera línea de su misión empresarial. El menú no lo podemos ver en Internet, por nuestra versión de Flash, pero bien nos podemos acordar de los filetes de pescado, las quesadillas y tacos y tostadas, el aguachile, el pozole de mariscos y la grata sensación medio buchona de saber hincarle el diente, sin albur, al buen gusto del Negro, el cual por lo general anda bien trucha todo el rato, saludando a tododiós.

 

Pal Real

Lope de Vega 113,  Arcos Vallarta

De esas direcciones que se nos quedan en la memoria, y en las sugerencias de Uber cada vez que andamos por acá. Será que no se nos olvida la primera vez que comimos en Pal Real, con Jorge Sotomayor poniéndonos discos de vinilo, recomendándonos un cascarindo, tirando toda la buena onda. Las encacahuatadas son nuestra elección de cajón, pero casi la mayoría prefiere el lonche de rica pancita. No son competencias, sin embargo: se pueden pedir ambos platos. Y cocteles. Y dejarse seducir por las diferentes opciones de café, que conocen al dedillo los simpáticos meseros (se ve que disfrutan su trabajo). Ojo: hay una pequeña sucursal en Vía Libertad, de puro café.

 

La Fuente

Pino Suárez 78, Centro

Tenemos dos horas muertas antes de irnos al aeropuerto. Las podemos aprovechar en esta cantina, la más tradicional. Que no se pongan celosos en Los Molachos, esa ya la cerraron. Qué lástima, no le hace, aquí sigue La Fuente con sus tequilas, su bicicleta encargada o abandonada por un cliente que ya nunca volvió por ella, el trompetista, la gente cantando a coro como en película del cine de oro. Ay, qué tiempos, señor don lector: los nuestros. Sepámoslos vivir, no importa que nos deje el avión. Otra cantina recomendable, más para bailar, es La Mutua (atención con los horarios). A Los Famosos Equipales, confesamos, nunca hemos ido. Seguro nos estamos perdiendo de algo.

 

Alcalde

Avenida México 2903, Vallarta Norte

Restaurante de Francisco Ruano, chef de moda, de novedad, y certeramente probo. Este lugar ya puede considerarse un clásico; se debe al entusiasmo con el que diseñan cada menú (las degustaciones, de cuatro y siete tiempos, no fallan). Nosotros siempre salimos contentos; para entrar conviene reservar.

 

La Ronda

Por toda la ciudad

Este proyecto de Mónica del Arenal cumple más de cinco años, y sigue fascinando a estudiosos y estudiantes de la arquitectura tapatía, tan especial. Laboratorio para mentes inquietas, audaces, elegantes ha sido la ciudad de Guadalajara; sólo así se explica la existencia de casas como la Franco o la Quiñones, la Privada Castellanos o el Salón del Bosque, adonde era aficionado Luis González de Alba. Sugerimos iniciarse recorriendo el tramo de la calle Libertad que va de Díaz de León a Chapultepec, y dejarse sorprender por las placas en la banqueta que detallan el nombre del arquitecto, el año de construcción y el estilo arquitectónico. Pero La Ronda se encuentra presente en varias otras colonias, no nada más en la Americana y aledañas.

 

Pare de Sufrir

Argentina 66, Americana

La mezcalería mejor reputada de la ciudad (se lo han ganado a pulso), de dimensiones reducidas y una excelente selección de destilados de agave. Ideal para bailar cumbia y ritmos afines, sudar y aguantar o dar empujones amorosamente involuntarios. “¡Bola, bola, bola, bola!” Abierto de miércoles a sábado, y con un local a un lado, La Trompada Caligari (de los mismos de Pal Real), para desayunar lonches buenos, bonitos y baratos acompañados de cerveza o café.

 

Barranca de Huentitán

Domicilio conocido

La mejor vista se aprecia desde el CUAAD (Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño de la Universidad) de Guadalajara (Calzada Independencia 5075, Huentitán el Bajo). No es tan difícil acceder: decimos que venimos a visitar a alguien, nos registramos con el poli y así caminamos por los pasillos universitarios con aires de profesor o estudiante, según, hasta llegar al edificio desde el cual podemos asomarnos hacia esta Área Natural Protegida desde 1997. Otra posibilidad, ya no sólo para mirar, sino incluso hacer un recorrido, es tomando la carretera hacia Saltillo. Vale la pena conocer este enorme bosque con río y capilla.

 

Casa Fayette

Lerdo de Tejada 2308, Lafayette

El hotel más cool de Guadalajara ofrece, además, un estupendo restaurante (comfort food con ingredientes de temporada). A estas alturas ya todos sabemos que pertenece a Grupo Hábita, pero no está de más decirlo. La intervención arquitectónica de la casa (años cuarenta) es una de sus principales virtudes. La Top Suite mide más de 100 metros cuadrados y nos morimos por hospedarnos en ella y apreciar las copas de los hermosos árboles de la zona.

 

Las Nueve Esquinas

Plaza de las Nueve Esquinas s/n, Mexicaltzingo

Una palabra solamente: birria. Bueno, una más: jericallas. Y pitayas durante la primavera.

 

El Sonidero

8 de Julio s/n, Centro

Muy cerca del Parque Revolución, de Luis Barragán, se dan cita ya bien entrada la noche los tapatíos con más ganas de fiesta. Fiestas que parecen bodas, aunque sin parientes. Plan perfecto para un divertidísimo desfogue entre desconocidos que terminarán haciéndonos una rueda o tomándonos de la cintura para que bailemos como si no hubiera mañana. Pero sí lo hay, y podemos aprovecharlo recorriendo el añoso rumbo de Analco, comiendo en el Anita Li, cenando en el Caligari, aventurándonos en el Caudillos o el Condado. Quedándonos a vivir en Guadalajara. ¿Quién nos recibe en su casa?

 

Jorge Pedro Uribe Llamas (Ciudad de México, 1980) es autor de ‘Amor por la Ciudad de México’ (Paralelo 21, 2015), ‘El gran libro de la CDMX’ (Índice Editores, 2016) y ‘Novísima grandeza mexicana’ (Paralelo 21, 2017). Es miembro asociado del Seminario de Cultura Mexicana y miembro adherente de la Asociación de Cronistas de la Ciudad de México. Conduce el programa “Cuidad de México” en puentes.me

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