La industria creativa que aún no es: Hacia una creación colectiva y descentralizada
Videoarte y Archivo Personal con Oscar Croda, Jardin de las Esculturas 3, 4 y 5 abril 2025
MÁS ALLÁ DE COLOQUIOS, CONVENCIONES, NOMBRAMIENTOS O MESAS DE TRABAJO, EL VERDADERO RETO ES MAPEAR Y SOSTENER A LOS AGENTES CULTURALES QUE TRABAJAN DESDE EL VÍNCULO SINCERO CON SUS COMUNIDADES. QUIENES SIN GRANDES PRESUPUESTOS, PERO CON CLARIDAD ÉTICA, ESTÁN PROPONIENDO OTRAS FORMAS POSIBLES DE CREAR, VIVIR Y SOSTENER LA CULTURA
Este sentimiento, más que un pensamiento suelto, es una afirmación que ha tejido durante décadas una forma de mirar la industria creativa: la idea de que el reconocimiento y la posibilidad están en otra parte.
Pero también hay otra intuición compartida entre quienes habitamos los márgenes: el reconocimiento cultural no está repartido de forma justa. Hay un sistema dominante que ejerce una violencia silenciosa sobre las formas culturales que no encajan, que no se ajustan a lo esperado, lo estético, lo rentable.
Este fenómeno tiene nombre: hegemonía cultural.
El filósofo Antonio Gramsci lo definió como ese poder que no se impone por la fuerza material, sino a través de ideas, valores, narrativas y estéticas que se nos presentan como “naturales”. Es una forma de control simbólico que hace pasar por universales ciertas formas de creación, y deja fuera a muchas otras.
Lo vemos todo el tiempo:
En las estéticas blanqueadas, americanizadas o desconectadas del contexto.
En iniciativas que no responden a lo comunitario, sino a los intereses de unos cuantos.
En el canon artístico y académico que sigue dictando qué es “alta” cultura y qué no.
Y así, esa historia que parecía solo un mito social —“el éxito está en otro lado”—, en realidad es el resultado de una violencia simbólica persistente. Hemos creído durante años que hay desigualdades naturales. Que solo ciertos formatos merecen un espacio. Que el trabajo creativo “serio” necesita validación.
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Recorrido Performático con César y su Jardín en Sala Cardamomo 22 mayo 2025
La respuesta: Descentralizar la mirada
Desenfocar de los centros para enfocar donde realmente están ocurriendo las cosas. Porque muchas veces, cuando hay una gran oportunidad cultural o económica, quienes ejercen la violencia simbólica se apropian de los espacios sin titubeos. Mientras tanto, desde la autogestión y la independencia, el crecimiento sigue ocurriendo como un experimento vivo, entre la resistencia y la invención.
Más allá de coloquios, convenciones, nombramientos o mesas de trabajo, el verdadero reto es mapear y sostener a los agentes culturales que trabajan desde el vínculo sincero con sus comunidades. Quienes sin grandes presupuestos, pero con claridad ética, están proponiendo otras formas posibles de crear, vivir y sostener la cultura.
¿Cómo hacer sostenible algo que aún no existe?
Reguemos la semilla, aunque la flor aún no se vea.
Las iniciativas independientes, autogestivas y muchas veces desvinculadas de los focos institucionales, están generando movimientos importantes —aunque no siempre visibles. A través del recorrido de estos proyectos que se sostienen desde la voluntad, el afecto y la comunidad, hemos podido reconocer algo clave:
Quienes más están haciendo por la creatividad, el territorio, el arte y el tejido social en Veracruz, son quienes habitan fuera del sistema.
Los alienados. Los que no figuran en estadísticas. Los que no son parte del mapa oficial, pero están sembrando cada día. A ellos les debemos la semilla, el brote, y el fruto que algún día —si lo cuidamos entre todxs— nos dará de comer.
Porque quizás la industria creativa aún no es.
Pero ya está siendo.
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