CHINAMPA VENETA PROPONE UNA ARQUITECTURA EXPOSITIVA QUE ACTIVA EL CUERPO, LAS EMOCIONES Y LA IMAGINACIÓN. EL VISITANTE NO SOLO OBSERVA: ATRAVIESA, HUELE, ESCUCHA Y TOCA, DETONANDO PREGUNTAS SOBRE EL TIEMPO, EL CULTIVO, LA FRAGILIDAD Y LA PERTENENCIA
En un presente marcado por el colapso ecológico, el desgaste de las formas modernas de habitar y la necesidad urgente de imaginar futuros alternativos, Chinampa Veneta se presenta como una propuesta que trasciende la arquitectura expositiva para convertirse en un gesto simbólico, político y regenerativo. Seleccionado por la Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), este proyecto representa a México en la Bienal de Arquitectura de Venecia en 2025, bajo una premisa clara: aprender de los sistemas vivos para reconfigurar la forma en que diseñamos, cultivamos y habitamos el mundo.
Chinampa como sistema, no como símbolo
Más que tomar a la chinampa como imagen o herencia exótica, el colectivo Chinampa Veneta propone pensarla como una inteligencia ancestral aún vigente. Un sistema agrícola mesoamericano de más de cuatro mil años de historia, desarrollado en Xochimilco, al sur de la Ciudad de México, que articula agua, suelo, sol y biodiversidad a través de un principio: todos los elementos son igualmente importantes y están en relación simbiótica. Las chinampas, estructuras rectangulares construidas con capas de sedimentos, materia vegetal y raíces, no sólo purifican el agua y capturan carbono, también producen alimentos, oxígeno y vida, multiplicando las riberas del lago y generando nichos ecológicos que resisten, aún hoy, el avance de la ciudad.
Frente a la modernidad que busca controlar los ciclos naturales, las chinampas nos recuerdan una cosmovisión en la que los seres humanos eran parte activa de esos ciclos. En palabras del propio colectivo, “en un mundo al borde del colapso, las chinampas nos enseñan un camino hacia el futuro”. La decisión de partir de este modelo no es una nostalgia del pasado, sino una postura crítica: ¿Cómo podemos reintegrar los ciclos de vida a nuestros sistemas de diseño y producción? ¿Cómo desarticular la lógica extractivista del urbanismo contemporáneo para imaginar una arquitectura que colabore, y no compita, con su entorno?
Dos ciudades, dos cuerpos de agua
La propuesta se despliega en dos escenas principales: una instalación dentro del Arsenale y una chinampa flotante en la laguna de Venecia. Ambas estructuras construyen un puente simbólico y territorial entre Xochimilco y Venecia, dos ciudades lacustres que comparten historias de adaptación, transformación y vulnerabilidad ecológica.
La instalación interior está conformada por una serie de chinampas en distintas etapas de desarrollo, comenzando con el chapín, un pequeño cubo de lodo que guarda una semill, hasta llegar a una chinampa viva sembrada con un sistema agroforestal híbrido: la vite maritata del Véneto (una técnica en la que la vid crece entrelazada con los árboles) convive aquí con la milpa mesoamericana. Esta hibridación no es sólo agrícola o formal, sino profundamente simbólica: muestra cómo dos sistemas localizados pueden entrelazarse sin perder su identidad, creando nuevas formas de cohabitar y producir.
La segunda escena se sitúa fuera del pabellón, flotando sobre la laguna como un eco del Teatro del Mondo de Aldo Rossi. En lugar de un teatro que conecta lo urbano con lo imaginario, aquí se instala la Chinampa del Mondo: una estructura ancestral y orgánica que confronta al entorno construido de Venecia con otra manera de imaginar el territorio. La metáfora es clara: frente a la monumentalidad escenográfica, la fragilidad fértil de un sistema que se niega a desaparecer.
Colectividad como forma y contenido
Una de las mayores potencias del proyecto radica en su forma de trabajo. Chinampa Veneta no es la propuesta de una firma, sino el resultado de una red de colaboración entre arquitectxs, agricultorxs, diseñadorxs, curadorxs y artistas que operan desde distintas disciplinas y escalas. El colectivo está conformado por Estudio Ignacio Urquiza y Ana Paula de Alba, Estudio María Marín de Buen, ILWT, LOCUS, Lucio Usobiaga Hegewisch & Nathalia Muguet, y Pedro&Juana, junto con un extenso equipo de profesionales que participaron en el diseño, desarrollo, montaje, conceptualización y logística del proyecto.
El trabajo colectivo no es solo una metodología operativa, sino una decisión ética y estética. Implica romper con la lógica autoral tradicional, desjerarquizar las decisiones y generar un espacio horizontal para el aprendizaje, el debate y el cruce de saberes. Esta forma de hacer es coherente con el mensaje que propone el propio pabellón: un diseño que se produce en común, no desde el centro, sino desde el tejido.
Arquitectura sensorial y pensamiento en movimiento
Más allá de lo técnico, Chinampa Veneta se inscribe en una tendencia contemporánea en la arquitectura expositiva: crear experiencias que activen el cuerpo, las emociones y la imaginación. Aquí el visitante no sólo observa, sino que atraviesa, huele, escucha y toca la chinampa y cada recorrido detona una pregunta sobre el tiempo, el cultivo, la fragilidad y la pertenencia.
Al evitar la espectacularidad vacía o el gesto autorreferencial, el pabellón se convierte en una narrativa sensorial que obliga a detenerse a observar y reflexionar sobre la regeneración de los ecosistemas, el vínculo entre arquitectura y territorio, entre otros temas. En este sentido, Chinampa Veneta no es una respuesta, sino una invitación a pensar desde otro lugar.
Sembrar el futuro en tiempos de crisis
La selección de Chinampa Veneta por parte del INBAL responde a una necesidad clara: expandir la noción de diseño arquitectónico hacia un proceso simbiótico con lo natural. El proyecto se pregunta cómo cultivar arquitectura, cómo diseñar sin oponerse a la vida, cómo imaginar futuros donde cuerpo, tierra, afecto y comunidad no estén separados.
La propuesta estará abierta al público entre mayo y noviembre de 2025 en el complejo naval del Arsenale. La inauguración se celebró con una conversación entre agricultorxs de Xochimilco y Venecia, reconociendo que los territorios no se habitan solos, sino en diálogo, resistencia y reciprocidad.
A modo de cierre, el propio equipo de Chinampa Veneta lo dice con claridad:
“Somos conscientes de que el sistema de chinampas es una inteligencia ancestral que resiste hasta nuestros tiempos. Agradecemos profundamente a todas y todos quienes a través de sus textos y conversaciones, nos han guiado a lo largo de este viaje.”
Chinampa Veneta no es solo una instalación en Venecia. Es un recorrido utópico que comienza en México y nunca termina. Una arquitectura viva que nos recuerda que el diseño, en su mejor forma, no se impone: escucha y aprende de su contexto e historia.
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Texto: Sebastián Gaytán Hernández
Fotos: Matteo Losurdo
Fecha de Publicación:
Jueves 03/07 2025
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