EL PUNTO DE PARTIDA DE ESTA OBRA ES 2006, AÑO CLAVE EN LA HISTORIA RECIENTE DE MÉXICO: EL INICIO DE LA LLAMADA “GUERRA CONTRA EL NARCO”. PARA ROBERTS —NACIDO EN TIJUANA EN 1995—, ESE AÑO NO SOLO MARCÓ EL ESTALLIDO DE LA VIOLENCIA A NIVEL NACIONAL, SINO TAMBIÉN LA FORMACIÓN DE UNA SENSIBILIDAD COLECTIVA ENTRE ADOLESCENTES FRONTERIZOS

El artista tijuanense Andrew Roberts irrumpe en el MUAC con una videoinstalación que pone en jaque los límites entre vida y muerte, realidad y simulacro, memoria y mercancía. “Cadáver fantasma, su más reciente proyecto, habita la Sala 6 del museo hasta el 30 de noviembre de 2025, ofreciendo una experiencia inmersiva que mezcla cultura emo, zombis postapocalípticos, hauntología y videojuegos de survival horror.

Una adolescencia entre espectros y simuladores

El punto de partida de esta obra es 2006, año clave en la historia reciente de México: el inicio de la llamada “guerra contra el narco”. Para Roberts —nacido en Tijuana en 1995—, ese año no solo marcó el estallido de la violencia a nivel nacional, sino también la formación de una sensibilidad colectiva entre adolescentes fronterizos. “Cadáver fantasma” reconstruye esa memoria desde el punto de vista de cuatro gamers que sobrevivieron simbólicamente a un apocalipsis zombi.

Inspirado por referencias culturales como el álbum The Black Parade de My Chemical Romance y el lanzamiento del PlayStation 3, Roberts crea un universo narrativo donde la muerte se presenta bajo dos formas: la muerte tangible, corpórea, propia del cadáver y del muerto viviente; y la muerte espectral, desmaterializada, evocada por el concepto de hauntología desarrollado por el crítico Mark Fisher. Este cruce plantea un diálogo perturbador entre lo físico y lo virtual, entre lo que ya no está y lo que nunca estuvo.

Avatares, cuerpos y futuros híbridos

La pieza fue concebida especialmente para el MUAC y se presenta como una ficción en la que los adolescentes zombis narran, desde la nostalgia, los vestigios de un mundo destruido. Roberts utiliza el lenguaje del videojuego para interrogar nuestras formas de estar en el mundo: ¿qué tan reales son nuestras experiencias digitales? ¿Qué cuerpo habita realmente el jugador, el físico o el avatar?

A través de texturas digitales, archivos .OBJ y referencias al entrenamiento militar y a la cultura gamer, la instalación propone un espacio de ambigüedad entre lo real y lo simulado. Roberts no solo construye un relato, sino que también invita al espectador a sumergirse en él, a experimentar el desajuste de estar en dos lugares al mismo tiempo: dentro del videojuego y fuera de él.

Una crítica al capitalismo tardío desde el glitch

Fiel a su práctica artística, Andrew Roberts “hackea” los códigos del espectáculo neoliberal y los convierte en herramientas críticas. En lugar de ofrecer respuestas, su obra lanza preguntas incómodas sobre los vínculos entre tecnología, consumo, trauma social y formas de resistencia. A través del artificio, el artista revela verdades inquietantes sobre un presente fracturado.

La curaduría, a cargo de Jaime González Solís, acompaña esta travesía por las ruinas digitales de la adolescencia mexicana, ofreciendo una mirada profunda y sensible sobre la manera en que la cultura popular, los videojuegos y la violencia se entrelazan en la formación identitaria de una generación marcada por la guerra, el internet y la pérdida.

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  • Texto: Redacción Coolhuntermx

  • Fotos: Cortesía

Fecha de Publicación:
Jueves 22/05 2025