“EL CINE PARA MÍ SIEMPRE HA SIDO UNA PROMESA. CUANDO SE APAGAN LAS LUCES, ME CONCENTRO. ME GUSTA VER CÓMO LA GENTE REACCIONA, SONRÍE, SE TRANSFORMA”
El cine sigue siendo un ritual colectivo. Se apagan las luces, y por un momento, la realidad se suspende. A 40 años de su historia, el Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG40) no solo celebra películas: celebra la posibilidad de seguir creando comunidad, sostener afectos y abrir espacios de encuentro en medio de una realidad adversa. En este contexto, conversamos con Estrella Araiza, directora general del FICG, sobre lo que implica sostener un proyecto cultural en México en la realidad actual. Una conversación sobre liderazgo, decisiones difíciles, nuevas narrativas, y la necesidad de imaginar futuros posibles, desde y para, el cine.
¿Qué te interesa resaltar o celebrar en estos 40 años del festival? y ¿qué te interesa seguir cuestionando?
Yo quiero resaltar la comunidad. Porque este festival existe gracias a la comunidad del cine: no solo quienes lo hacen, sino quienes deciden encerrarse en una sala con otras 350 personas a ver una película. Eso es una locura hermosa que seguimos aceptando colectivamente.
También quiero cuestionar el hecho de que muchos festivales o proyectos dependen de voluntades sexenales. Si a la nueva administración no le interesa, desaparecen. Pero los grandes festivales se han hecho grandes porque las autoridades entienden su importancia como espacios de recreación, encuentro y reflexión.
En un mundo donde todo está convulso, violento, incierto, estos espacios no deberían ser opcionales. No está mal tenerlos. Lo que está mal es que sigan desapareciendo.
¿Cómo se sostiene una visión humana y transformadora en medio de tantas exigencias institucionales?, ¿Cuál ha sido una decisión difícil pero necesaria que has tenido que sostener por convicción?
Una muy difícil ha sido reducir el número de películas mexicanas e iberoamericanas en competencia. Afecta directamente a la carrera de cineastas, lo sé y me duele. Pero muchas veces no tenemos ni los recursos ni la audiencia suficiente.
Antes, quien hacía una película mexicana sabía que la podía estrenar en Guadalajara. Hoy no es así, y no por falta de voluntad, sino por sostenibilidad. El público se ha alejado del cine iberoamericano, y hemos tenido que trabajar mucho en volver a posicionarlo como relevante.
¿Qué has tenido que desaprender para liderar desde un lugar auténtico?
Que los números no lo son todo. Lxs asistentes, las interacciones, las redes… no son más importantes que la conexión humana. También he tenido que romper con la frase maldita: ‘así se ha hecho siempre’. El festival no se repite, nunca es igual. Cada año es un reaprendizaje.

¿Qué nuevas narrativas están surgiendo en el cine mexicano que te emocionan?
Me interesa mucho lo que está surgiendo desde la nostalgia, porque habla a mi generación. Series como Nadie nos va a extrañar que conectan con su generación, pero también celebra a quienes rompen moldes desde otros frentes. Me emociona ver a jóvenes que no le tienen ‘temor de Dios’, que inventan sus propias formas de narrar sin miedo al juicio ajeno. Empresas como Little Spain —que mezclan cine, ropa y creatividad sin etiquetas— inspiran precisamente porque no siguen la fórmula tradicional. El mayor obstáculo siempre es unx mismx. Lo cómodo es no hacer, no decir, no opinar
¿Hay algún espacio que como industria aún le debamos a las nuevas generaciones?
Sí, pero también creo que ellxs deben nombrarlo. Hemos abierto muchas puertas: como FICGames. Si la crítica de cine está sucediendo en TikTok, entonces hagamos crítica seria desde TikTok. Pero necesitamos que lo digan. Lo que no se nombra no existe.
¿Qué significa para ti creer en la magia del cine?¿Y cuál sería la canción que acompaña tu soundtrack personal de esta edición?
En cuanto a la música en esta edición me acompañan soundtracks muy bonitos porque yo siempre he sido muy apegada a la música… si me hubieras preguntado el año pasado, te habría dicho Ambición Desmedida o El Madrileño. Este año empezó con el Madrileño, siguió con Kevin Kaarl, todos los días estuve escuchando Belanova, porque esas canciones que nos han llegado a afectar positivamente, esta bien padre que estén aquí, que es un poco de nostalgia como lo de Denisse, y lo nuevo de Pucho, pero Kevin Karl, ¡qué descubrimiento!
Sostener el cine es también sostener la esperanza
Sostener un festival como el FICG40 implica mucho más que programar películas. Es lidiar con restricciones presupuestales, responder a una comunidad que exige y transforma, y al mismo tiempo, abrir espacio a nuevas formas de hacer, ver y pensar el cine.
Estrella Araiza lo deja claro: el liderazgo en la cultura también requiere desaprender, descentrar las métricas y poner en el centro la conexión humana. Romper con la idea de “así se ha hecho siempre” es una forma de cuidar lo que se construye a largo plazo.
A 40 años del FICG, lo que se celebra es más que la trayectoria del festival, es su capacidad de adaptarse sin perder el sentido crítico. Frente a una industria tan cambiante, Estrella insiste: lo que no se nombra no existe. Y toca nombrarlo, acompañarlo y sostenerlo, aunque sea incómodo, aunque aún no tenga un lugar claro en la programación.
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Texto: Renee Gudiño
Fotos: Renee Gudiño y Cortesía
Fecha de Publicación:
Martes 24/06 2025
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