Leticia Aguilar realizando una de sus piezas.


MÁS ALLÁ DEL TRABAJO CONJUNTO, LA COLABORACIÓN ENTRE CREADORAS IMPLICA DISEÑAR ESPACIOS ÉTICOS, DINÁMICOS Y SITUADOS QUE RECONOZCAN LAS DIFERENCIAS, EQUILIBREN LAS ASIMETRÍAS Y GENEREN VALOR COMPARTIDO

Mucho hablamos de trabajo colaborativo entre la artesanía y diseño/arte. Y si vamos a un diccionario plano y llano (con todas las reservas hegemónicas que la RAE implica), podemos leer que colaborar se define como: “Trabajar con otrx, o ayudarlx a realizar una obra” “Poner en común trabajo, medios o personas para alcanzar unos mismos objetivos o facilitar la realización de una determinada tarea.” ¿De dónde viene entonces nuestra necesidad de colaboración o dotar de significado esta palabra desde una mirada y postura ética, justa y horizontal?

Revisando la colaboración

Desentramar la colaboración resulta fundamental para analizar cómo han sucedido los vínculos y relaciones sociales, laborales, creativas y económicas entre artesanas y diseñadoras y dotar de elementos al diseño para ejercerse de manera más sostenible. Para hacerlo, usaré como referencia las reflexiones de Ezio Manzini, Richard Sennet y Hannah Arendt. 

Manzini, en su libro Cuando todos diseñan (2015), se refiere a colaboración como la participación conjunta de personas para lograr resultados que no podrían lograr individualmente y que tienen como efecto secundario la generación de valor o innovación social, lo cual define como “la creación de nuevos significados y oportunidades inéditas”. Para que esto suceda, Manzini afirma que se requieren formas de ser y actuar distintas a las dominantes y que debe ser el diseño capaz de propiciar y generar nuevas maneras de ser, estar y actuar.

Sennet en su libro Together: The rituals, pleasures and politics of cooperation (2012) plantea la colaboración como parte de los genes de los animales sociales, para intercambiar algo que genere beneficios mutuos y crear un valor compartido (tiempo, trabajo, conocimiento, experiencias, recursos materiales), que les resulta valioso o importante mutuamente. Manzini agrega que la colaboración es también dinámica, cambiante y dependiente del contexto, por lo que puede aumentar, disminuir, cambiar de forma y aprenderse en función al contexto donde se desarrollan las personas.

Hanna Arendt en ¿Qué es la política? (2018) afirma que entre una unión privada, social, público y/o política surge un espacio que los reúne y a la vez los separa. Cada uno de estos espacios tiene su propia estructura, que es cambiante, dinámica y tiene sus propias formas de manifestarse y darse a conocer, así como sus propias reglas.

En el encuentro de artesanas y diseñadoras, existe un espacio mutuo compartido que las une: los intereses comunes en ganar dinero a través de sus productos, el lenguaje manual y material que utilizan para producir y crear. Pero a su vez, existe en ese mismo encuentro, un espacio que las separa: los contextos de vida, el nivel educativo, las historias vividas, la manera de entender el tiempo y la vida misma. Se requiere de un espacio que une y a la vez separe para que las aportaciones y participación de la otredad adquieran valor para que la colaboración sea significativa. 

¿Entonces? En resumen…

En conclusión, retomando las aportaciones de estos tres autores, y contrastándolo con lo que artesanxs y diseñadorxs comparten a través del trabajo de tesis, cree esta definición de colaboración alrededor de las prácticas colaborativas artesanía y diseño, pero que puede extenderse a otros sectores creativos: 

Definición de colaboración en las PC A+D, Alejndra Villegas.

A continuación, detallo y profundizo en esta definición algunas reflexiones:

  1. Espacios: Significa que hay un contexto específico, situado en un lugar y un tiempo, donde también hay personas específicas interrelacionadas con y en un contexto. No existen recetas replicables, lo que funciona en un contexto y con ciertxs participantxs puede no funcionar en otro o para otrxs.
  2. Dinámicos: Significa que al igual que los contextos y lxs involucradxs, las prácticas, son flexibles, cambiantes y que el proceso de construir la colaboración es un diseño en sí mismo.
  3. Trabajo conjunto: Implica que ambxs aportan algo tangible y concreto en el trabajo que realizan y que les corresponde a ellxs decidir qué hace cada unx, cómo, cuándo, dónde, lo hacen y cómo funciona.
  4. Acuerdos y diálogo participativo: La participación y diálogo se vuelven transversales para diseñar la colaboración: definir los roles de participación, tiempos de trabajo, pagos, distribución de actividades, objetivos y alcances del trabajo según las necesidades, intenciones y deseos de ambxs. También es importante establecer límites, acuerdos y reglas claras, buscando que cada participantx asuma su responsabilidad para no generar codependencia en la relación colaborativa.
  5. Artesanas y diseñadoras: No sólo refiere a las participantxs, implica reconocer que entre lxs involucradxs existe un espacio que las une y las separa, es decir, existen las diferencias y similitudes y sin las cuales no sería atractivo colaborar. Además, es fundamental reconocer que existen asimetrías preexistentes que es necesario asumir para identificar cuáles son los alcances y posibilidades reales y las estructuras de poder inmersas implícitas que estarán presentes.
  6. Objetivos comunes: Significa que existe un espacio de convergencia donde se hace posible y motiva la colaboración entre artesanas y diseñadoras. Los objetivos comunes son lo que buscan lograr la colaboración, que no sería posible lograr individualmente. Los objetivos son la brújula que las mantiene unidas a pesar de que los contextos y el proceso pueda ser cambiante. Es importante que los objetivos estén planteados con honestidad por lxs participantxs y también entender que para crear proyectos colaborativos sostenibles es importante buscar la satisfacción de las necesidades de ambas desde sus diferentes contextos y realidades. En general, buscar más relaciones equitativas en contextos diferentes.
  7. Beneficios y valor compartido: Es una especie de efecto secundario dentro de la colaboración. Si bien no es parte de los objetivos planteados y tampoco puede reconocerse con antelación, va sucediendo de manera orgánica a través de las relaciones sociales, personales, laborales, creativas y económicas que se desarrollan y sostienen la colaboración. Es importante hacer notar, que aunque sea de diferente forma o tenga distinto valor para cada una, ambxs deben recibir o percibir este valor compartido.

Como ves, el trabajo colaborativo entre creadores, es mucho más que trabajar juntos, se trata de diseñar un espacio de ser, estar, mirar, hacer y pensar juntxs que en el proceso transforma, crea, genera recursos y es tan dinámico como la vida y nosotrxs mismxs. Más allá de una decálogo o recetas fijas, lo más importante es trabajar compartiendo y dialogando con honestidad y coherencia.

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Si te interesa conocer más sobre este trabajo, puedes consultar el trabajo completo aquí.


Fecha de Publicación:
Viernes 04/07 2025