KAMAAPYË, COLECTIVO ÄATS, UANHASÏ Y ANIMA KONO SON ALGUNAS MARCAS DE TEXTILES QUE DEBES CONOCER.

Consumir indumentaria de proyectos artesanales, especialmente aquellos elaborados por pueblos originarios, no sólo implica apoyar la creatividad y habilidades únicas de los artesanos, también representa un compromiso vital con el consumo local y la preservación de historia y existencia de las primeras naciones.

Estas creaciones son reflejos auténticos de las cosmovisiones de las comunidades. Optar por productos artesanales contribuye directamente al fortalecimiento de economías locales, promueve la sostenibilidad y fomenta la diversidad cultural. Aquí te mostramos algunos proyecto textiles que destacamos:

Kamaapyë

En Santa María Tlahuitoltepec, Oaxaca, se desarrolla Kamaapyë, que significa “jamás vencido” en lengua mixe, un proyecto de productos textiles. Su fuente de inspiración va más allá de la creación artesanal. No sólo bordan textiles, sino que también preservan con esmero las ricas tradiciones y costumbres arraigadas en su cultura.

Afrontando desafíos como la necesidad de organización y la búsqueda constante de espacios para exponer su arte, lxs artesanxs encuentran su motivación en la creencia compartida de que cada hilo es una conexión con las generaciones pasadas. 

Aunado a esto, aseguran que emprender no ha sido una tarea sencilla, pero sirve mucho hacer conexiones con personas que tienen la misma visión.

Colectivo Äats

Desde Santa María Tlahuitoltepec, Oaxaca, surge el Colectivo Äats, cuyo nombre significa “raíz” en la lengua Ayuujk. Fundado en 2017 como respuesta a la necesidad de apoyo en familias, especialmente para madres solteras, este colectivo fusiona la tradición de textiles en telar de cintura con la innovación del bordado en máquina de pedal.

Äats se posiciona como un espacio de colaboración donde se rescatan saberes colectivos que representan la riqueza cultural de la comunidad Mixe. Más allá de la creación artesanal, el colectivo se sumerge en diálogos y reflexiones sobre el abordaje del patrimonio cultural, la propiedad intelectual y la importancia de la propiedad colectiva.

Aunque enfrentan desafíos como la dificultad para vender localmente debido a la falta de establecimientos físicos, Äats ha encontrado en la visibilidad digital una oportunidad crucial. A través de las redes sociales y la venta en línea, el colectivo ha logrado sortear obstáculos y llevar sus creaciones a un público más amplio.

Uanhasï

Desde las alturas de la sierra purépecha, Uanhasï emerge como un proyecto que busca romper estereotipos y destacar la diversidad de las técnicas textiles locales. Con el significado de “piña de pino”, el nombre representa la esencia que buscan transmitir.

Gestionado internamente por un grupo de 11 artesanas, Uanhasï se esfuerza por difundir y vender las diversas técnicas textiles practicadas en la región. A pesar de enfrentar ideas preconcebidas que limitan la innovación y los retos de ventas relacionados con barreras lingüísticas y costos, el proyecto persiste.

La lucha contra estereotipos se refleja no sólo en los diseños, sino también en la percepción de prendas como los rebozos, considerados obsoletos en entornos urbanos.

Jóvenes Artesanos

Con trece años de trayectoria, Jóvenes Artesanos destaca como un proyecto comprometido con la promoción y difusión del arte de los pueblos originarios en la Ciudad de México. A través de sus textiles, la organización impulsa el consumo local, fortalece la solidaridad y promueve el apoyo mutuo en la comunidad. A diferencia de los otros proyectos, Jóvenes Artesanos funge como intermediario. Sin embargo, son pioneros en la divulgación de la indumentaria textil en la CDMX y sus procesos promueven una relación horizontal y colaborativa con las comunidades con las que trabajan.

En la ejecución de estas actividades, se emplean variadas técnicas artesanales que incluyen el telar de cintura, bordado, telar de pedal, papel picado, papel amate, cartonería y tejido en fibras vegetales. La diversidad de métodos refleja la riqueza cultural de los artesanos y artesanas, quienes encuentran inspiración en la flora, fauna, fiestas, tradiciones, historia y cosmovisión de sus respectivas regiones.

A pesar de los logros alcanzados, Jóvenes Artesanos enfrenta desafíos significativos, destacando la necesidad de asegurar espacios dignos para la comercialización de los textiles artesanales y la búsqueda constante de un punto de venta fijo y accesible en la bulliciosa Ciudad de México.

Anima Kono

Anima Kono, cuyo nombre significa “corazón de telar”, es un colectivo artesanal mixteco arraigado en la comunidad de San Pedro Jicayán. Surgió hace 8 años en una familia que de generación en generación, ha heredado el arte del telar de cintura y el de la extracción de pigmentos naturales.

La inspiración detrás de esos textiles es visibilizar las disidencias sexuales en los pueblos originarios. De esta manera brindan la oportunidad de dar a conocer su trabajo. La primera intervención fue la modificación de colores en las piezas, como el teñir las piezas con los colores de la bandera LGBTIQ+. Esta elección permitió que las personas se identificaran y compartieran sus historias a través de los textiles.

El proyecto enfrenta varios desafíos. Por ejemplo, muchas personas asumen erróneamente que los artesanos producen en masa, cuando en realidad sólo logran crear un máximo de tres piezas al mes debido al minucioso proceso. 

Adicionalmente, la ausencia de una tienda física obliga a comercializar sus creaciones exclusivamente en línea. Aunque las redes sociales son de ayuda, enfrentan el hecho de que algunas personas hacen pedidos pero no concretan la compra.

Bordados Mazahua Rodrimar

La técnica del bordado es una tradición transmitida de generación en generación, aunque ya sólo lo domine una de cada cuatro mujeres. Artesanías Mazahua utiliza entre sus técnicas principales el bordado de hilvanado, pepenado y trencilla. Entre sus composiciones más complejas se encuentran las que realizan con hilo muy delgado y con maestría tal, que parecen impresos. Un lienzo de 15 x 15 cm puede llevarles 3 meses ya que deben descansar las manos porque los dedos se lesionan por las picaduras. También tienen aplicaciones en blusas, aretes, camisas y demás artículos.

A pesar de su valor cultural y artístico, la marca se enfrenta a la limitación de espacios para comercializar sus obras. Esto contrasta con la riqueza de la tradición bordadora, planteando la necesidad de encontrar soluciones creativas para preservar y compartir esta herencia única.

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Al apreciar y respaldar estas marcas, se teje un lazo directo entre consumidores y productores. Esto promueve la equidad y el respeto por las comunidades que han forjado estos valiosos patrimonios a lo largo del tiempo. Así, cada adquisición se convierte en un acto consciente que va más allá de la transacción comercial, siendo un medio para preservar y celebrar las identidades y resistencia de los pueblos originarios en México.


  • Texto: María Fernanda Carmona

  • FOTOS: CORTESÍA

Fecha de Publicación:
Lunes 25/12 2023