PROYECTOS, ENCUENTROS, ACTIVIDADES Y EXPLORACIONES EN TORNO AL DISEÑO Y SU RELACIÓN CON LA SOCIEDAD, QUE INVITAN A REFLEXIONAR SOBRE CÓMO Y QUÉ QUEREMOS DISEÑAR PARA EL MAÑANA. HASTA EL 04 DE OCTUBRE DEL 2026
¿Qué pasa cuando el diseño deja de intentar adivinar el futuro y comienza a preguntarse cómo queremos habitarlo? Esta es una de las preguntas que atraviesan la Edición X del Abierto de Diseño CDMX, donde el diseño, la arquitectura, la tecnología, la moda y otras disciplinas se encuentran alrededor de preocupaciones que ya forman parte de nuestra vida cotidiana.
La crisis climática, la inteligencia artificial, la biodiversidad, la producción de objetos y la vida en las ciudades aparecen como algunos de los temas de conversación. Pero también emerge una inquietud compartida, la necesidad de recuperar otras formas de crear, colaborar e imaginar en comunidad.
Más que presentar soluciones cerradas, el festival propone escenarios y posibilidades. Algunos parten de la tecnología, otros de los materiales y otros de nuestras emociones y formas de relacionarnos. El resultado es una cartografía de futuros posibles donde también tienen lugar las dudas, el miedo, la imaginación y la posibilidad de preguntarnos qué queremos construir colectivamente.
Te acercamos una microdosis del Abierto de Diseño CDMX y te invitamos a recorrer sus propuestas hasta el 04 de octubre en las instalaciones del CENART y otras sedes.

Tipografías que cobra vida en el CENART
Fonts in Motion (FM) es una iniciativa creada por unFormat, estudio creativo latinoamericano con sede en México. Para su primera edición, convocó a más de 70 artistas y diseñadorxs tipográficos vinculadxs con México para explorar las posibilidades de las letras a través de piezas animadas.
El proyecto toma forma en una instalación interactiva de gran formato. Una estructura triangular de más de tres toneladas que integra tres pantallas que exploran distintas posibilidades de la tipografía a través del movimiento, el arte generativo y la interacción con el público.
Una de sus caras presenta la intervención de MonoData, una pieza de arte generativo creada a partir de las propuestas de lxs participantes y desarrollada con OpenFrameworks. Otra de las caras presenta el trabajo de unFormat alrededor de la tipografía cinética. Aquí, las letras abandonan su condición estática para convertirse en elementos completamente animados y en constante transformación. La tercera incorpora una intervención de Sampler Nena, que utiliza un Kinect para responder al movimiento corporal de quienes se acercan a la instalación.
Fonts in Motion convierte así la tipografía en una experiencia espacial, tecnológica y colectiva. Las letras dejan de ser únicamente elementos para leer y se transforman en imágenes que se mueven, reaccionan y dialogan con los cuerpos y el espacio.

Los futuros abren debate a través del pánico
La exposición central titulada Futuros pánicos, curada por Karla Paniagua y Jorge Camacho, propone reflexionar sobre cómo imaginamos el porvenir en un contexto atravesado por diversas crisis.
A través del diseño especulativo y múltiples disciplinas, la exposición reúne proyectos que exploran los temores y tensiones de nuestro tiempo para hacerlos visibles, cuestionar los futuros dominantes y abrir espacio a otras posibilidades.
Una exposición interactiva que convierte nuestros temores en una experiencia que no se observa únicamente desde afuera, sino que invita a atravesarla y confrontarla. Hay algo particularmente efectivo en esa decisión. Frente a los discursos sobre innovación que suelen presentar el futuro como una promesa brillante, esta sala recuerda que imaginar lo que viene también implica enfrentarnos a aquello que todavía no sabemos cómo controlar.
Quizá por eso el diseño no puede limitarse a fabricar soluciones. También necesita crear espacios para formular preguntas incómodas, explorar nuestras incertidumbres y cuestionar los futuros que estamos construyendo.
Diseñar también es decidir cómo queremos vivir
En esta décima edición, Costa Rica se suma como el primer país invitado en la historia del festival, con un pabellón presentado por Esencial COSTA RICA y curado por la Semana de Diseño de Costa Rica (SDCR).
Dentro de los diversos proyectos presentados por este país se encuentra NIDO, de Mmm Work, una propuesta que parte de un objeto cotidiano, las jícaras, para transformarlas en refugios para aves. El gesto es sencillo, pero abre una pregunta mucho más amplia sobre la manera en que construimos nuestras ciudades y quiénes tienen derecho a habitarlas.
Costa Rica cuenta con una gran diversidad de aves y ecosistemas. NIDO parte de esta condición para imaginar otras formas de convivencia entre biodiversidad y urbanismo. El proyecto entiende el diseño circular y social no solo como una estrategia para aprovechar materiales, sino como una oportunidad para reconsiderar nuestra relación con otros seres vivos.
Desde esta perspectiva, la ciudad no tendría que ser exclusivamente humana.
Cuando la tecnología tiene que aprender a servirnos
Desde terrenos muy distintos, en el Museo Yancuic se presentó la ponencia de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, que compartió algunos de los proyectos que buscan mejorar la experiencia de las personas frente a los servicios públicos digitales.
La conversación puso sobre la mesa una idea que suele perderse entre interfaces, plataformas y procesos. Diseñar tecnología también significa diseñar experiencias humanas. Esto implica preguntarse para quién se construyen las herramientas, qué problemas buscan resolver y qué tipo de relación generan entre las personas y las instituciones.
La discusión quedó resumida en una frase: «Diseñemos para el bien común». Más adelante, la reflexión adquirió una dimensión política. Toda infraestructura organiza relaciones de poder. Diseñarla implica, entonces, preguntarnos también cómo pueden distribuirse esas relaciones de otras maneras.
SO/LO: Un proyecto que nunca fue realmente en solitario
El nombre de SO/LO podría sugerir lo contrario, pero una de las ideas centrales de la presentación de DJ Koggi, Maribel Martínez e Ibero Diseño fue precisamente que ningún proyecto importante ocurre completamente a solas.
La historia comenzó con una frustración relacionada con la música. Su creador terminó estudiando diseño y posteriormente pasó por la radio. Ahí, las conversaciones con artistas de distintas disciplinas le permitieron descubrir algo que terminaría siendo fundamental para el proyecto. Detrás de prácticas aparentemente muy diferentes existen personas atravesadas por inquietudes y preocupaciones similares.
En 2020, mientras el cielo adquiría un tono naranja y los incendios forestales, el calentamiento global y la pandemia transformaban la percepción cotidiana del mundo, apareció una pregunta difícil de esquivar: “¿Qué puedo hacer para no contribuir al cambio climático?“
La pregunta tiene una segunda capa todavía más incómoda. ¿Hasta dónde pueden llegar las acciones individuales cuando una parte considerable de las emisiones y de la contaminación está relacionada con sistemas de producción y grandes corporaciones?
El proyecto encontró uno de sus puntos de partida en el libro At the End of the World, Plant a Tree, de Adam Greenfield, una reflexión sobre cómo habitar un planeta atravesado por la crisis climática y sistémica. De ahí surgió una colaboración inesperada; el autor terminó prestando su voz para fragmentos del álbum musical que estaba desarrollando el proyecto. Después llegaron más personas y disciplinas.
Un fotógrafo construyó una mirada visual sobre el cambio climático mediante alteraciones en la cámara que producían imágenes imposibles de obtener de manera natural. Un tipógrafo desarrolló un lenguaje visual propio. Cada nueva colaboración fue ampliando el proyecto y modificando sus posibilidades.
Y entonces apareció una nueva frase: “At the end of the world, plant a tree. At the end of the world, call your friends.“
SO/LO terminó convirtiéndose en una experiencia inmersiva desarrollada junto con estudiantes de la Ibero, llevando esa idea de colaboración hasta el espacio del Museo Yancuic.
Crear, en este contexto, también puede ser una manera de imaginar que todavía habrá alguien del otro lado para recibir lo que hacemos.

Después de recorrer estas propuestas, queda una sensación que resuena: el porvenir del diseño no parece encontrarse en una sola tecnología, material o disciplina. Está, quizá, en la capacidad de conectar aquello que antes parecía separado.
Diseñar para el mañana también implica decidir qué queremos conservar, qué estamos dispuestxs a transformar y, sobre todo, a quiénes involucramos en el proceso. Porque imaginar otros escenarios no consiste únicamente en anticipar lo que podría suceder, sino en participar en las decisiones que comienzan a construirlos.
El futuro no existe. Los futuros los creamos todos los días en nuestras acciones.
No te pierdas la edición X del Abierto de Diseño CDMX y continuemos cuestionando, accionando y participando en la conversación.
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Texto: Redacción Coolhuntermx
Fotos: Cortesía
Fecha de Publicación:
Jueves 01/10 2026
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