LA PROPUESTA LITERARIA DE MAGDALENA LÓPEZ, SOFÍA MORFIN JEAN, ANDREA MURIEL E ILIANA VARGAS
Este texto fue escrito por Manuel Barroso (exDF, 1990) imparte clases, edita y lee. Escribió Se abren los caminos (Textofilia) y Las flores (La Tintadel Silencio) y es cofundador del diplomado en Pedagogía de Danzas Urbanas de Grassroots Dance Collective.
En los últimos años, las mesas de novedades de las librerías mexicanas han estado teniendo una gran presencia de autoras. Gente como Cristina Rivera Garza, Dahlia de la Cerda, Brenda Navarro o Aura García-Junco están publicando libros bellísimos que emocionan a múltiples personas lectoras. Sin embargo, su brillo puede hacer que se nos pasen nombres menos populares, esas joyas menos visibles, pero igual de geniales. Aquí hay cuatro morras que están, y estarán, rompiendo el panorama literario mexicano.
Magdalena López
Mejor conocida como Lena MacGor, estudió Escritura Creativa en Casa Lamm y una maestría en Literatura Mexicana en la UAM. Fue alumna y amiga de Ricardo Bernal y Doris Camarena, dos de las personas que más saben de literatura de terror en este país. Y esa influencia se nota en las clases que imparte, todas van desde la literatura gótica hasta Edgar Allan Poe.
Estas influencias están presentes desde su primer libro, llamado Insomnes (La Tinta del Silencio, 2020). En los cuentos que componen este plaquette, lo sobrenatural irrumpe en el mundo cotidiano de los personajes. Pero éstos no sólo despiertan dentro de ataúdes sin saber cómo; también andan en metro, se echan unas quesadillas y cumplen jornadas laborales como cualquiera.
Ese mundo cotidiano de lxs otrxs se hace íntimo en el poemario Suturas (La Tinta del Silencio, 2025). Aquí todavía hay fantasmas y dolores antiguos, sí, pero todos hacen doler el cuerpo, nacen de lo más personal, del mal y el dolor que todxs cargamos a diario.
Y si esto les gustó, sean pacientes, sé de buena fuente que se vienen cuentos nuevos este año. Y una novela corta también.
Sofía Morfin Jean
Ignacio Padilla –Nacho, como le decían quienes lo conocieron– afirmaba que Latinoamérica tenía buenas novelas, pero cuentos extraordinarios. Soy creyente de esa idea. Y gente como Sofía Morfín es prueba de ello.
Estudió ingeniería química e hizo el Diplomado en Escritura Creativa de la SOGEM antes de tomar por asalto el panorama literario nacional. Lo logró en 2023, cuando obtuvo el Premio de Literatura Gilberto Owen en Narrativa. Todo gracias a su primer libro: Big Bang Bermellón (Pollo Blanco, 2023). Los siete cuentos, narrados por voces femeninas, abordan la idea del control, de su manejo y su pérdida. Mientras lo lees, es inevitable preguntarse hasta dónde pueden aguantar las chicas de cada historia.
Ese libro está bien. Que no se malinterprete: está bien. Pero no es, me parece, ni de cerca el monstruo que es Dioses de migajón (Níspero Editorial, 2025). Ese es un libro de cuentos de los buenos, de los que consolidan una carrera. No significa que todo en los ocho cuentos sea perfecto, pero sí que todos son memorables.
De Dioses de migajón, “Nosotras”, “Rebelión de mariposas” y “Conversaciones telefónicas” son mis cuentos favoritos. Ojalá algo de ellos apareciera en la película de Big Bang Bermellón, que está produciéndose mientras escribo este texto. Confianza total en la producción de The Maestros y Regina Blandón; confianza total en el presente y el futuro de Sofía.
Andrea Muriel
Es la editora de Osa Menor. Por sus ojos pasaron libros de Sabina Orosco, Pierre Herrera, Paola Llamas Dinero y Berta García Faet. Pero además es poeta, una que habla de amar y dejar de amar, entre Star Wars y plantitas.
A veces el amor es un cactus (Osa Menor, 2019) es un poemario que explora, desde lo cotidiano, los momentos en que las relaciones se rompen. La autora trata cada arista de ese tema construyendo imágenes por medio de versos cortos y claros. De aquí, “El poema que le prometí a tu espalda” y “Cómo saber si un cactus ha muerto” son mis favoritos.
Después de la publicación del poemario, Andrea ha estado escalando. También ha abierto talleres de escritura y clubes de lectura centrados en morras. Y ha estado escribiendo, claro. Pero una novela, su primera novela. Habrá que estar al pendiente para conseguirla cuando la acabe.
Iliana Vargas
No les voy a mentir: Iliana es rara. Corrijo: la literatura de Iliana Vargas es rara. Rarísima. Weird fiction, pero mexa y en esteroides. Eso se notó desde su primer libro: Joni Munn y otras alteraciones del psicosoma (FETA, 2012). Desde entonces, ha publicado cuentos cada vez más extraños, pero también más complejos, densos.
Sus historias parecen semillas modificadas que se insertan en tu cabeza y esperan hasta explotar y sacarte de onda. Y hacerte pensar en posibilidades del mundo que no deberían ser, pero bien podrían serlo. Así ocurre con los cuentos de Magnetofónica (Ediciones y Punto, 2015) Habitantes del aire caníbal (Editorial Resistencia, 2017), Yo no voy a salvarte (Casa Futura Ediciones, 2021) y Noventa millones de soles (UAM, 2025).
Los libros anteriores no sólo contienen cuentos descolocantes, también fueron editados en proyectos muy chulos. Resistencia y Casa Futura tienen un catálogo muy interesante, mientras que la edición Magnetofónica tiene por forros un vinilo. El trabajo editorial al que Iliana le confía sus textos es tan interesante como lo que escribe. Y dicen los que saben que pasará lo mismo con su primera novela corta, que saldrá este año.
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El presente y los futuros de la literatura mexicana está en sus autoras. En las que publican en consorcios, sí, pero también en las que están proponiendo cosas interesantes desde las editoriales independientes o lejos del centro. Ahí están Marisol Che Moon, Adriana Díaz Enciso, Patricia Laurent Kullick o Abril Castillo. Todas ellas tan interesantes como las cuatro autoras de las que hablé en este texto. Espero que si cualquiera de ellas les llama la atención, le des una oportunidad al resto también.
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