Mamífera


SEGÚN EL OBSERVATORIO DE IGUALDAD DE GÉNERO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE, EN MÉXICO LAS LICENCIAS DE MATERNIDAD SE LIMITAN A 12 SEMANAS, MIENTRAS QUE PAÍSES COMO NORUEGA OFRECEN HASTA 49 SEMANAS PAGADAS

Las mamás lo dan todo por nosotrxs y nosotrxs lo damos todo por ellas, ¿no? Entonces… ¿En qué espacios se les permite vivir la pausa, el desborde, el descanso o, incluso, el mismo rol de ser mamás? Más allá del amor, la maternidad es una experiencia física, emocional y social, que ocurre en contextos que muchas veces no son ideales. En países como México y gran parte de Latinoamérica, las madres viven una realidad marcada por licencias de maternidad mínimas e infraestructuras públicas que rara vez priorizan su cuidado principalmente en la lactancia. En pocas palabras: como sociedad, exigimos mucho y damos poco de vuelta.

Según el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe, en México las licencias de maternidad se limitan a 12 semanas, mientras que países como Noruega ofrecen hasta 49 semanas pagadas. Esto genera una diferencia abismal en la manera en que las madres pueden vivir sus primeros meses de maternidad. A esta desigualdad se suman datos alarmantes: el 35% de las mujeres mexicanas ha enfrentado discriminación laboral por embarazo, según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2021. El diseño de políticas públicas y espacios no es neutral: refleja y amplifica estas brechas.

Aunado a esto, tenemos a otros países (principalmente europeos) diseñando espacios públicos con responsabilidad colectiva en torno a la maternidad. Por ejemplo hay iniciativas como Mamífera, en Barcelona, impulsada por el colectivo Equals Aree. Un espacio flexible, acogedor y multisensorial, pensado específicamente para el bienestar de madres recientes. Una instalación que visibiliza la necesidad de espacios enfocados en la lactancia: un momento clave y natural que, todavía hoy, genera controversia al hacerse en espacio público.

Desde la arquitectura hasta las diferentes ramas del diseño, cada vez hay más propuestas que re-imaginan la maternidad desde una perspectiva honesta y funcional. Integrar la maternidad en nuestras rutinas también es diseño. Aquí algunas propuestas.

Mamífera
Mamífera

Espacios para el cuidado

Poco a poco comenzamos a ver más espacios dedicados a la lactancia y el descanso para mamás y sus pequeñxs. En Guadalajara, un ejemplo muy claro es el museo interactivo JAPI, el cual tiene distintivo de lactancia responsable.

Otro proyecto a destacar es la marca mexicana Nuvola Mom, con el desarrollo de cabinas de lactancia inteligentes destinadas a espacios públicos y corporativos, brindando un entorno privado, cómodo e higiénico para la lactancia. Estas cabinas cuentan con sistema de esterilización automatizado, mobiliario ergonómico, seguridad para garantizar la privacidad y una app que permite ubicarlas. Los días de alimentar a tu bebé en un baño público llegaron a su fin.

Cabinas de lactancia de Nuvola Mom
Cabinas de lactancia de Nuvola Mom

Estos proyectos todavía son escasos en Latinoamérica, donde la maternidad generalmente se vive como experiencia individual más que colectiva. La arquitecta feminista Zaida Muxí ha señalado que las ciudades fueron diseñadas bajo un modelo androcéntrico, en el que los cuidados no están contemplados. Es nuestro deber integrarla al día a día.

Narrativas que sanan desde el lenguaje

La maternidad también se diseña desde el diálogo. El proyecto colombiano ¿En dónde lloran las madres? por Susana Linares es una serie de ensayos ilustrados alrededor de la maternidad. Por medio de ilustraciones, testimonios y narrativas visuales, se proyecta la estética de lo invisible dentro de los espacios donde se vive la maternidad: el llanto, el agotamiento, la pausa, el miedo. Una propuesta gráfica que da forma a lo que no solemos nombrar.

Este tipo de propuestas resignifican los silencios que históricamente han rodeado la experiencia materna. Nos invitan a preguntarnos: ¿cuántas veces una madre se ha sentido sola en una sala de espera?, ¿cuántas veces ha ocultado el cansancio para no ser juzgada?, ¿cuántas veces ha tenido que callar su dolor emocional por miedo a ser etiquetada de “mala madre”? El diseño, en este sentido, no solo construye entornos, también moldea discursos y libera emociones.

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La maternidad y la lactancia no solo se tratan de las “cosas bonitas”: es una práctica natural que puede (y debe) cuestionar sistemas y mejorar la calidad de vida de quienes la practican. Desde un espacio diseñado específicamente para lactar hasta un libro ilustrado sobre el posparto y sus emociones, el diseño se vuelve un lenguaje que las cuida a ellas.

¿Tienes o conoces algún proyecto enfocado a la maternidad? Únete a la conversación, queremos conocerlo.



Fecha de Publicación:
Viernes 09/05 2025