UN FESTIVAL SEGURO COMIENZA CON UNA PREGUNTA ESENCIAL: ¿ESTAMOS PRIORIZANDO LA VIDA HUMANA SOBRE EL ESPECTÁCULO?
El pasado 5 de abril de 2025, el festival AXE Ceremonia perteneciente a Grupo ECO se tiñó de luto. Lo que debía ser una celebración de música y cultura terminó en tragedia: dos personas, la fotógrafa Berenice Giles Rivera y el videógrafo Miguel Ángel Rojas Hernández (QEPD), perdieron la vida al desplomarse una estructura metálica movilizada por una grúa, en plena jornada del evento en el Parque Bicentenario de la Ciudad de México. Esta tragedia no sólo abrió un doloroso capítulo en la historia de los festivales en el país, sino que también obligó a una pregunta que resuena con más fuerza que nunca: ¿es seguro el entretenimiento en México?
¿Qué ocurrió en el AXE Ceremonia?
De acuerdo con las primeras investigaciones, la estructura involucrada no formaba parte del plan original de Protección Civil y fue instalada la misma mañana del festival sin autorización. La ráfaga de viento que la hizo colapsar no debería haber sido letal si los protocolos de seguridad hubieran estado debidamente implementados. Sin embargo, lo que sigue generando indignación es que, a pesar del incidente, el festival continuó durante varias horas más, como si nada hubiera ocurrido. La música no se detuvo inmediatamente. Las luces no se apagaron. La vida de dos trabajadores creativxs fue interrumpida abruptamente mientras el espectáculo seguía adelante.

Impunidad y silencio tras AXE Ceremonia: sigue sin haber responsables claros
En las 35 entrevistas recabadas por la fiscalía tras el incidente en AXE Ceremonia, se incluyen declaraciones de seis servidores públicos: dos de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil, y cuatro de la alcaldía Miguel Hidalgo. Sin embargo, hasta el momento no hay personas detenidas ni responsables claramente señalados.
El silencio institucional y la falta de consecuencias legales generan un clima de impunidad que alimenta la percepción de inseguridad en la industria del entretenimiento en México.
No es un caso aislado: otros eventos bajo la lupa
La preocupación por la seguridad en conciertos y festivales no comenzó con AXE Ceremonia. En noviembre de 2024, la alcaldía Benito Juárez clausuró la Plaza México y el Estadio Ciudad de los Deportes por múltiples violaciones a las normas de Protección Civil: sobre-aforo, ausencia de salidas de emergencia funcionales y falta de planes de evacuación. Aunque ambos recintos fueron reabiertos tras cumplir ciertos requisitos, el patrón es alarmante: las sanciones son temporales, los riesgos, sistemáticos.
Más recientemente, durante un concierto en el Palacio de los Deportes en marzo de 2025, se reportaron fallas en los accesos, escasez de personal de seguridad y caos al ingreso, lo que provocó empujones, crisis nerviosas y desorganización general. Aunque no se registraron víctimas mortales, el colapso de una grada dejó tres personas heridas

¿Una industria desprotegida?
La tragedia de Bere y Miguel no solo expone fallas técnicas o errores administrativos; pone en tela de juicio un modelo completo. En México, la industria del entretenimiento ha crecido exponencialmente en la última década, especialmente en festivales musicales, conciertos, ferias y eventos culturales. Sin embargo, este crecimiento no ha ido acompañado de un fortalecimiento proporcional de las regulaciones, protocolos y vigilancia que garanticen la seguridad de todxs lxs involucradxs: asistentes, artistas, trabajadores técnicos, fotógrafxs y prensa.
La desprotección se manifiesta también en el ámbito laboral. Muchxs de lxs trabajadores en este tipo de eventos son freelancers: sin contrato, sin seguro, sin respaldo legal. Cuando algo sale mal, el vacío de responsabilidad es enorme. No hay indemnizaciones claras. No existen protocolos para víctimas. No hay justicia expedita.
Un festival seguro no es un milagro ni un privilegio: es el resultado de una cadena estructurada de responsabilidad, planeación y ejecución. Implica contar con un plan de Protección Civil validado y supervisado antes, durante y después del evento; rutas de evacuación claras; infraestructura resistente; y equipos técnicos capacitados. Significa que cada proveedor —desde la empresa de audio hasta la encargada de montar estructuras— esté regulado, auditado y asegurado.
También requiere la presencia suficiente de personal médico, brigadas de emergencia y seguridad profesional, así como una coordinación estrecha entre organizadores y autoridades locales. Además, es indispensable garantizar que quienes trabajan en el evento estén contratados formalmente, cuenten con seguro y condiciones laborales dignas.
Un festival seguro comienza con una pregunta esencial: ¿estamos priorizando la vida humana sobre el espectáculo?
Hoy, a un mes de los hechos ocurridos en AXE Ceremonia, no hay una sola persona detenida ni una empresa públicamente sancionada. El caso sigue abierto, pero la sensación de impunidad también.
¿Es seguro ir a un festival o concierto en México? ¿Es seguro trabajar en ellos? La respuesta, hoy por hoy, es incómoda. Mientras no exista una reforma integral del sistema de verificación, vigilancia y sanción, mientras no se considere la seguridad como prioridad absoluta y no como trámite burocrático, lxs asistentes seguirán expuestxs. Y quienes trabajan en este medio —fotógrafxs, iluminadores, ingenierxs, escenógrafxs— seguirán siendo los más vulnerables en una cadena de producción que muchas veces prioriza lo visual, lo vendible, por encima de lo humano.
La seguridad en el entretenimiento: una deuda pendiente
¿Es seguro asistir a un festival o concierto en México? ¿Es seguro trabajar en ellos? La respuesta, hoy por hoy, es incómoda. Mientras no exista una reforma integral en los sistemas de verificación, vigilancia y sanción; mientras la seguridad no se considere una prioridad absoluta —y no un simple trámite burocrático—, lxs asistentes seguirán expuestos. Y quienes trabajan en esta industria –fotógrafxs, iluminadores, ingenieros, escenógrafos— continuarán siendo lxs más vulnerables dentro de una cadena de producción que, muchas veces, prioriza lo visual y lo vendible por encima de lo humano.
¿Qué sigue?
La tragedia ocurrida en AXE Ceremonia debería marcar un parteaguas. No se trata solo de esclarecer responsabilidades judiciales —aunque eso es urgente—, sino de abrir una conversación nacional sobre las condiciones en que se produce el entretenimiento en México.
Porque no basta con que el show continúe. Tiene que continuar con justicia, con ética y con seguridad.
Como cronistas, no olvidamos
Nuestra labor no es solamente informar, sino también recordar lo que otrxs prefieren olvidar. Somos testigos y guardianes de la memoria pública. Frente al olvido institucional y la normalización del riesgo, alzamos la voz para que la muerte de Berenice y Miguel no se convierta en una estadística más.
Porque detrás de cada nota hay personas que merecen respeto, justicia y verdad. Y porque el entretenimiento —ese espacio donde tantas veces buscamos consuelo— no puede seguir construyéndose sobre estructuras frágiles, tanto físicas como éticas.
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Texto: Redacción Coolhuntermx
Fotos: Cortesia
Fecha de Publicación:
Lunes 05/04 2025
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