LA DRAMATURGA OAXAQUEÑA TRANSFORMA LA AUSENCIA, EL DUELO Y LA ESPERA EN UNA PUESTA EN ESCENA ÍNTIMA Y CONMOVEDORA, BORDADA CON HISTORIAS DE MUJERES QUE SOSTIENEN COMUNIDADES MIENTRAS SUS SERES QUERIDOS MIGRAN A ESTADOS UNIDOS.

“El ovillo es ese hilo que une a lxs que estamos de este lado con lxs que están del otro. Pero también es la forma en que el cuerpo se encoge cuando tiene miedo”, explica Sonia Gregorio, dramaturga oaxaqueña de 29 años, al hablar sobre el título de su más reciente obra: Ovillo. Un proyecto que nace desde la raíz de su historia familiar, pero que al desarrollarse se convirtió en una cartografía emocional compartida por miles de personas en comunidades migrantes.

Con familiares que han vivido la migración desde hace más de dos décadas —su hermano, sus tíos, sus primos— Sonia creció rodeada de llamadas, silencios, cartas, y ausencias.

“La primera pulsión para escribir Ovillo fue personal, pero pronto entendí que no era solo mi historia. Era también la historia de mi comunidad, de Oaxaca, y de muchas otras personas que conocen la migración no desde el viaje, sino desde la espera.”

Las que se quedan

A diferencia de muchas narrativas que colocan la mirada en el trayecto del migrante, Ovillo voltea hacia quienes permanecen: las madres, las hermanas, las esposas. Las mujeres que sostienen el territorio, la casa y los afectos mientras los hombres parten en busca de otras posibilidades.

“Siempre se habla del héroe que cruza el desierto. Pero de este lado también hay un fenómeno profundo: las mujeres que se quedan a sostenerlo todo. Mi mamá, mis tías, mis amigas. Quise escribir sobre ellas porque nadie las nombra. Y ellas también viven el exilio, solo que desde otra forma.”

Uno de los ejes simbólicos más potentes en la obra es el bordado, un gesto cotidiano que se vuelve lenguaje poético. Mientras las protagonistas bordan, piensan. Y mientras piensan, esperan.

“El bordado me permitió metaforizar todo lo que no quería decir de forma directa. No se trataba de contar historias literales, sino de rescatar los afectos: la nostalgia, el amor, el duelo. Cosas que sentí escuchando a doña Juana, a doña Leo, o a mi propia madre.”

El teatro como espacio de acompañamiento

Sonia encontró en el teatro un espacio de sanación colectiva.

“Aunque escribo ensayo y estudié Letras, mi lenguaje es el teatro. Porque el teatro implica un cuerpo, una presencia, una colectividad. Y eso era indispensable para esta historia.”

Desde un inicio, su intención fue que Ovillo se presentara en las comunidades más atravesadas por la migración en Oaxaca.

Durante el proceso de escritura, realizado en el marco de una residencia de la Cátedra Bergman y el Royal Court Theatre en colaboración con Teatro UNAM, Sonia fue acompañada por Mariana Gándara, directora de la puesta en escena.

En escena, Ovillo es interpretada por un equipo compuesto enteramente por mujeres. Además, de la participación de Las Hormigas Bordadoras, un colectivo que Sonia conoció mientras trabajaba en un taller de bordado.

Un espacio donde el público también borda su historia

Al finalizar cada función, el teatro se transformó. Las piezas de las Hormigas Bordadoras se exhibieron en el lobby, la música sonó en vivo, y el público escribió en pequeñas tarjetas su propia relación con la migración.

“Nos importa el acompañamiento. Por eso diseñamos este dispositivo para estar cerca de quienes ven la obra. Y nos ha pasado de todo. Nos abrazan, nos cuentan sus historias, lloran con nosotras.”

Estas tarjetas forman parte de un archivo afectivo que Sonia espera convertir en libro o exposición.

“Es importante documentar no solo la obra, sino también lo que despierta en lxs otros.”

Tejer futuro desde la colectividad

Cuando se le pregunta por el futuro del teatro en México, Sonia responde desde la esperanza:

“Deseo que podamos crear juntxs, con respeto y ternura. Muchas veces, estos espacios de cuidado los hemos creado las mujeres para nosotras mismas, porque en otros lugares no cabíamos. Pero sueño con que podamos construir espacios compartidos, más justos para todxs. Juntas, somos un peligro para el sistema. Y eso es maravilloso.”

En tiempos donde las narrativas dominantes simplifican la migración a estadísticas, Ovillo ofrece un tejido emocional y político que habla del amor que se queda, del duelo que no termina y de la belleza silenciosa de quienes esperan.

Dónde ver Ovillo

Actualmente, la obra se encuentra en pausa, pero tendrá una nueva temporada próximamente en Oaxaca. Sigue las redes del equipo para estar al tanto de fechas y funciones.

Y si tienes una historia que quieras compartir, tal vez aún haya un espacio para bordarla.


Fecha de Publicación:
Jueves 07/08 2025