EL ACTIVISMO LÉSBICO TIENE SUS PROPIAS NECESIDADES. PLATICAMOS CON ITZEL SOBRE EL CAMINO DE SER UNA MUJER LESBIANA.

Itzel Aguilar conduce Aleatorio en Reactor 105.7 fm el cual se transmite todos los jueves de 3 a 4 pm. En este se abordan temas de la comunidad LGBT+ de manera desenfadada. Ella es nuestra última activista invitada con motivo del mes del orgullo.

¿Cómo surgió el proyecto de Aleatorio?

Me llegó por iniciativa de Reactor. Ellos querían abrir una barra de programas especializados en diferentes temas: hicieron uno enfocado en ciclismo, otro en redes sociales y querían uno enfocado en diversidad sexual. Yo estuve trabajando con ellos en Reactor y ya los conocía. Sabían que era activista, morra, lesbiana y me lo propusieron. Algo de bueno tenía que tener ser lencha —bromea.

¿Cuál es el corte del programa? ¿Cómo se deciden los contenidos?

Los contenidos lo manejo yo en su totalidad. Trato de buscar contenidos que sean de interés de la comunidad LGBT+, pero no solo de la comunidad. REactor es una estación abierta a la diversidad, pero no exclusiva. Busco contenidos que también le interesen a la gente de a pie, que no necesariamente pertenece a la comunidad. Esa es la chamba, encontrar el balance. Busco que la gente que está ahí afuera entienda y no lo satanize. Que ser gay no se quita con terapias de conversión y que ser trans no es una enfermedad. Mi tirada es poder llegarle al público y contagiarles empatía. Explicar que necesitamos igualdad de derechos y por qué, por qué marchamos, por qué peleamos, por qué queremos casarnos.

Busco que todo tenga un tono explicativo, de la manera más sencilla posible. Hay muchas cosas que nosotros ya sabemos pero también quiero que la gente que no está familiarizada lo entienda. A mis invitados les pregunto: “A ver, explícanos como es lo del VIH: ¿cóm ose transmite? ¿Cómo se contagia?” Son cosas que sabemos, pero muchas personas que están afuera no.

Los medios generan cambios grandes en su audiencia a través de procesos de repetición, ¿no? Mientras más hagas llegar un mensaje va cuestionando a quienes lo escuchan.

Sí, claro. Yo no se si me va escuchando un taxista heterosexual al que le gustó una canción y se queda en el programa. Esa persona se lleva algo de información cuando escucha el programa. Por eso lo trato de esa manera. Mucha gente me dice que no es nuestra responsabilidad sensibilizar ni educar a los demás, yo creo que sí. Si tenemos ese poder, está padre. 

¿Cómo logras este balance de tocar temas muy nuestros y mantener un tono relajado?

Trato de hacerlo cagado. Los chistes y mi manera de hablar, creo que hacen que la gente se quede. Y lo hago con mucho respeto. Además trato todos los temas de la manera más “normal” posible. Cuando empecé el programa me preguntaban que porque decía tanto lencha y yo respondía que porque así nos decimos entre nosotras. Es un término que hay que normalizar. Nos lo estamos apropiando y le damos otro poder y si alguien lo usaba para ofenderte ahora ya perdió ese significado. Joteamos y lencheamos muchísimo, pero también profundizamos.

Algo que hemos platicado pero quiero preguntarte de nuevo es, ¿dónde están las lesbianas? A veces no es tan fácil encontrar colectivos o grupos amplios de activismo lésbico.

Yo también quiero verlas. Siempre que me preguntan eso digo que es un problema de educación de las mujeres. Desde chicas nos enseñan que nuestro lugar no es estar afuera, no ser muy vistas. Calladitas estamos más bonitas. No andarte exhibiendo. Entonces creo que hemos aprendido a quedarnos guardadas. Además la falta de activismo es que creemos que no nos va tan mal. En desigualdad es evidente que estamos tres pasos atrás que los hombres, es un tema difícil en nuestro país. Creo que hemos normalizado nuestras situaciones de violencia y machismo y a veces no creemos necesario hacer activismo.

Existe mucha desidia y las mujeres no quieren salir. En el tema de feminismo por ejemplo, muchas chicas lesbianas reniegan de él. La educación machista del país tiene silenciada a las mujeres. Aunque estamos trabajando y saliendo cada vez más, en el tema de la lesbiandad, aún se siente mal vista en el núcleo familiar. Al hombre gay se le ve como el culto, profesionista, guapito, cagado y buen bailarín. Pero ver a dos mujeres tiene una connotación macabra.

Es que hasta culturalmente, en temas de espacios públicos, cuando nos dicen un antro gay, pensamos automáticamente en lugares de hombres. No hay tantos espacios de reunión para las chicas…

Es que no venden. Muchas mujeres lesbianas prefieren estar entre ellas, en sus grupos de contención, donde se sienten seguras. No quieren sentirse expuestas. Pero es algo que hacemos sin querer. No es que lo pensemos. Si piensas por ejemplo en hombres trans activistas, no hay muchas figuras. Creo que nuestra crianza “de niña”, nos tiene relegados y las mujeres trans están al frente en la lucha porque traen una dinámica diferente de poder. A ellas desde “niños” se les enseña que pueden lograr lo que sea. 

Está cabrón porque por mucho que investiguemos y salgamos no nos permitimos muchos. Y si lo hacemos se nos tacha de radicales, feminazis. La mujer no puede enojarse ni violentarse porque es histérica. Hasta la mesura en nuestra voz se nos ha impuesto.

También en la lucha por derechos LGBT+ históricamente han habido feministas aguerridas involucradas. ¿Tú cómo ves el feminismo como medio para el activismo lésbico?

Me parece indispensable. Es que es fundamental que las niñas lo aprendan, deberíamos de traerlo desde la escuela. Suena imposible, pero creo que es básico. Además entender muy claramente que es el feminismo. Los típicos argumentos en contra de que busca socavar derechos del hombre, que se fomenta el odio en su contra, solo generan confusión. Es simplemente búsqueda de equidad. El feminismo también es necesario para que los hombres puedan expresar sus características femeninas sin represalias. Que no necesariamente tienen que proveer en el hogar. El feminismo jala para los dos lados. 

Ser lesbiana en sí es un acto de activismo. Estás haciendo cosas que no “deberías hacer”, estás compitiendo con un hombre. El mayor poder de un macho se mide en cuantas mujeres tiene, pero la dinámica de poder cambia cuando llega una morra que le hace competencia y que el hombre no puede tener. Incluso se genera  competencia en el entorno laboral. 

El feminismo también lucha por la igualdad salarial, contra el acoso, estos temas también ocurren en la población lésbica. Y en la medida en la que se involucre la mujer a las diferentes industrias, hasta en la Formula 1 (como cuando Checo Pérez dijo que la piloto debería de regresar a la cocina), vamos a poder lograr la equidad que el movimiento plantea. O en el futbol, ahora que está ocurriendo el mundial femenil, se dedican horas a la disciplina masculina pero nadie pela la femenina.

También pasa el fenómeno opuesto. Como cuando se le reconoce a la mujer que destaca en algo y los medios se excusan en: Mira y eso lo logró siendo mujer. ¡No, pues échame la mano!

Este año el apoyo de empresas a la comunidad LBGT+ es mucho más evidente y creciente. ¿Tú qué opinas de este fenómeno?

Creo que mientras ayuden —como el Teletón güey… aunque obtengan ganancias, si al mismo tiempo están apoyando, adelante. Mucha gente está en contra porque se está lucrando con un movimiento social, con un acto político y sí, empezó como esto. Pero la lucha ha ido ganando terreno y ahora se ha logrado avance en tema de derechos para los individuos de la comunidad que trabajan en estas empresas. Para que no se tengan que estar escondiendo, ni inventándose parejas y familias, está bien. Aún falta muchísimo trabajo por hacer y si se están sumando, aunque sea por motivos económicos, pero eso repercute en que cambien sus prácticas, que lo hagan.

Al final la gente puede ser más productiva, trabajar en espacios seguros y mucho más motivados, en los que sus parejas reciban beneficios de servicios médicos, permisos especiales, etc. Necesitamos muchas manos y voces, ser visibles. De camino acá vi una publicidad en el metrobus de una empresa de transporte apoyando y pensé ¿qué ganan? Claro que hay un beneficio económico. 

Pero las personas heterosexuales que ven la publicidad y que piden un viaje y la ruta se pinta de arcoiris, van visibilizando nuestra comunidad y se cuestionan. Y la próxima vez que vean a dos personas del mismo sexo tomados de la mano no se les ocurra violentarlos.

¿Cuáles serían las problemáticas específicas del activismo lésbico que tú crees que necesitan más visibilidad?

Yo hablo en general del tema de lucha por equidad de la mujer. El tema de acoso callejero e igualdad salarial, pero un punto muy importante viene en salud sexual. Cuando una mujer lesbiana va al ginecólogo, no existen protocolos que puedan seguir los doctores. Todo se refiere a salud reproductiva y cuando preguntan ¿cuándo fue tu última relación sexual? y dices, anoche, eso no significa probabilidad de embarazo. Puede que ni siquiera tenga que ver con penetración, todo está encaminado a salud reproductiva pero no salud sexual, bienestar sexual. Siempre se mide en con cuántos hombres has estado, si estás embarazada o si eres VIH positiva. La otra problemática en temas de sexualidad es que como lesbianas nos sentimos tocadas por dios y creemos que no podemos contraer VIH, sífilis, conorrea o VPH, porque como usamos los dedos o juguetes, creemos que no tenemos bronca. Es super necesario educar y explicar que también están en riesgo de contraer ETS que no conocemos. 

A los hombres desde chicos se les dice que su pene es pito, pajarito, palito y a las mujeres no. No hay educación sexual, desconocemos nuestros cuerpos y por eso ahora hay tantas campañas de autodescubrimiento de la vulva y genitales. El tema de ser lesbiana yo lo veo envuelto en las mismas problemáticas de ser mujer.


  • TEXTO: Rodrigo De Noriega

  • FOTOGRAFÍA: Paola Félix

Fecha de Publicación:
Miércoles 25/06 2019