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On 05, Mar 2018|In Trend | By coolhuntermx

‘¿Qué sucede cuándo una mujer descubre su poder? ¿Cómo se ve eso? ¿Cómo se siente?’

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EL CONCEPTO DE MUJER ES AMPLIO Y DIVERSO. EN ESTE TEXTO –ORIGINALMENTE ESCRITO PARA COORDENADALATAM– SE EXPLORAN ALGUNAS, NUNCA TODAS, IDEAS DE COMO SE EXPRESA EL "SER MUJER" EN ESTOS TIEMPOS.

Lunes 05/03 2018

Ilustraciones: Silvana Ávila
Texto: Lorena Canales

Mes de la Mujer

Una versión de este texto fue publicado en el Volumen 1 del reporte dedicado a la mujer de Coordenada LATAM en 2017.

 

***

 

Me aventuro a especular que las mujeres,–ahora y más que en cualquier otro tiempo– se enamoran de ellas mismas a más temprana edad (a tasas más altas o en tasas más rápidas). Lo que experimentamos son mujeres versadas en sí mismas, mujeres conectadas con su sexualidad, con su entorno y con la energía, no con un ser femenino o feminista necesariamente, si no con el sencillo y único hecho de ser mujer.

¿Y cómo se es mujer?

No basta nacer mujer, no basta incluso transformarse en mujer; hay que mostrarse para ser. La mujer (es) muchas. Desde la versión más tradicional y conocida, como lo es una mujer heterosexual cisgénero con dos hijos y un aborto espontáneo, hasta las más provocadoras y matizadas, como aquella mujer trans cuya pareja está embarazada de ella.

La mujer también tiene roles, algunos, como ama de casa, abuelita, hija, mamá, esposa y amante, los conocemos bien, pero hay otros, hasta los roles menos estudiados y menos reconocidos e incluso ignorados, como el ser la única proveedora económica por decisión o circunstancia; el decidir no tener hijos o el decidir a tener hijos sola, en una familia de mamá-hija/hijo. También existen diferentes expresiones de ser y mostrarse mujer, está la que opta por vestir hábitos de monja y la que permite que los otros y otras la vean mientras se desnuda frente a una webcam. Y para caer en el cliché,– entendiendo el cliché como el código que todo mundo decide ignorar por sus similitudes con lo sobrenatural y esotérico– , las mujeres viene con tetas chicas, grandes, disparejas, planas, operadas y naturales; con caderas grandes, nalgas redondas y nalgas cóncavas; peludas y lampiñas, con clítoris de todos tamaños, diseñados o naturales; femeninas, masculinas, andróginas, fluídas, queer, sin etiquetas, con pantalones, faldas, mantas y g strings; que saben cocinar, que queman el agua, que tienen orgasmos, que tienen embarazos y abortos.

Y, ¿cómo sucedió esto?  

La mujer se vio al espejo,–se tocó, se platicó, bailó consigo misma, se invitó a salir, pasó tiempo a solas–, en fin, se empezó a conocer y se enamoró.

El acto de conocerse y  enamorarse de una mismo es un acto de rebelión y justo eso hace la mujer al enamorarse de ella misma; rebelarse.

Alto.

A diferencia de Narciso, la mujer no se enamoró de su reflejo, si no ella. Se conoció, se aprendió, se enseñó a sí misma, pero no se limitó a lo que sus ojos pudieran ver o lo que sus manos tocaron. La mujer aprendió de su mamá, sus hermanas, su suegra, sus tías, sus abuelitas, sus tías segundas, sus maestras, sus amigas, sus amantes. Buscó en los libros, descubrió por accidente y por experiencias. Su papá y sus hermanos, también le mostraron a ser mujer, al igual que sus abuelos, tíos, novios, amigos y maestros.

Existe una gran urgencia por hacer estas realidades visibles hoy, sacarlas de la oscuridad pero sobre todo resolver los problemas de antes y de ahora.

En muchos grupos y contextos, mostrarse mujer, sigue poniendo a las mujeres  en una posición vulnerable y en desventaja. También hay un nuevo reto, uno más opaco e incómodo: es el aceptar la pluralidad del ser mujer y mostrarse mujer.

La mujer es la primera que tiene que bienvenir la pluralidad de su naturaleza–en ella y en las otras mujeres–, son conceptos como feminismo y  feminidad  los que más me preocupan porque en la mayoría de las ocasiones se utilizan como contrapuntos y no como complementos; el uno denunciando al otro y a la inversa.

La mujer es femenina y feminista, o feminista y no femenina, o ninguna de las dos. Y de cualquier manera, es mujer.

Ahora, la mujer voltea a ver a la otra –la distinta, la que no es ella–, y le pregunta, ¿y tú cómo estás?

 

 

Aware