UN NUEVO CAPITULO, BIOMATERIALES EN EL DISEÑO.

Es evidente, estamos en un punto sin retorno en la crisis ambiental. El antropoceno, nombre con el que se ha propuesta llamar a la era geológica actual debido a la capacidad biológica de la humanidad para alterar irreversiblemente los sistemas biofísicos del planeta (antropoceno.co, 2017), está en su momento más crítico. En los últimos 30 años las emisiones de C02 han aumentado un 43% (NASA), se han perdido alrededor de 178 millones de hectáreas bosques (FAO) y el día del sobregiro de la tierra o Earth Overshoot Day se ha acortado 34 meses. Este día marca la fecha en que la demanda de recursos y servicios ecológicos de la humanidad excede al año lo que la Tierra puede regenerar en ese año (En 2020, cayó el 22 de agosto).

En la ciudad de México se generan 13 mil toneladas de basura al día y  se estima que para 2050 habrá más plástico que peces que en el mar. (ONU)

El diseño por demasiado tiempo ha dado la espalda a la situación ambiental y se ha ceñido a las normas de un mundo moderno industrial que establece los límites de lo que se debe y puede producir.  Retomando palabras de Virginia Tassinari, Ezio Manzini, Arturo Escobar y otros teóricos del diseño

De muchas formas el diseño ha contribuido a alimentar un pensamiento antropocéntrico. Los diseñadores hemos diseñado y seguimos diseñando muchos productos, servicios y sistemas que sólo satisfacen necesidades humanas, la mayoría de las veces considerando los intereses de sólo un grupo privilegiado de personas.

The politics of Nature, Desis network ,2020

Pero el diseño puede jugar también un papel muy importante en la transformación hacia una reestructuración social y planetaria. Como menciona la gran curadora del departamento de diseño y arquitectura del MoMa, Paola Antonelli, en su texto introductorio de la XXII Triennale de Milán: Broken Nature. “El diseño por sí solo no puede resolver nuestros problemas existenciales (ninguna disciplina por sí sola realmente puede). Pero el diseño es un componente esencial de una estrategia bien concebida de reparación”

Un nuevo capítulo en el diseño se está escribiendo. El diseño está retomando su lugar como transformador del mundo hacia un futuro en armonía con el planeta y entre nosotros mismos, donde los diseñadores colaboramos con otras disciplinas, y con otras especies. La estrategia puede tomar varios frentes, el diseño social, el diseño activista, el supraciclado o upcycling, son grandes ejemplos de soluciones de diseño para hacer frente a la crisis. 

Pero es el biodiseño y los biomateriales los que están sin duda revolucionando la forma en que entendemos el diseño; ha llegado el momento de poner fin a nuestra dependencia en la industria capitalista moderna y poner en nuestras propias manos la experimentación de nuevos materiales con lo que podamos generar un diseño más circular donde todo se aproveche y nada se deseche.

Los biomateriales como su nombre lo indica son materiales de origen natural diseñados y creados para imitar los procesos de la naturaleza como el aprovechamiento de desperdicios, biodegradación y reinserción de nutrientes en el ciclo.

Esta nueva ola del diseño y las nuevas investigaciones que vienen de la mano con el biodiseño y los biomateriales se encuentra todavía en una etapa de exploración. Haciendo que el uso de estos materiales todavía no sea masivo en la industria.

Sin embargo esta exploración al insertarse en una nueva práctica de diseño que lucha contra el individualismo y la competitividad, se ha caracterizado por ser colaborativa y compartida tomando el nombre alternativo de “Material activisim”, formando una red de diseñadores, ingenieros, científicos y artistas que comparten sus recetas y experimentos en distintos medios y plataformas, haciendo que cualquier individuo con la curiosidad de experimentar pueda acudir a estos medios y comenzar su exploración. Anhelando que pronto estos materiales invadan la industria y nuestras vidas, y logremos frenar y dar unos pasos atrás a la destrucción del planeta. 

A continuación presentaré una lista de algunos biomateriales que en mí han despertado un gran interés, ya sea por el origen de su composición, por lo que se puede lograr con ellos, o por su capacidad de reintegrarse por completo a un ciclo biológico, y algunos ejemplos de proyectos que están experimentando con los mismos.

Micelio.

El micelio es el nombre de las “raíces” de los hongos, es un cuerpo subterráneo hecho de hilos delgados que actúa como un Internet subterránea que conecta las raíces de diferentes plantas, también llamada “wood wide web“. Estas raíces son las responsables de intercambiar la información entre los árboles en la naturaleza. Por ejemplo, si en un bosque un árbol necesita carbono, el micelio es el encargado de llevar este nutriente de forma subterránea. 

Este material empieza a ser altamente explorado para su uso a nivel industrial como sustituto del unicel, para empaques, como aislante, estructuras para muebles y otro tipo de productos, incluso ataúdes para ser enterrado y descompuesto de manera que puedas regresar a la tierra. Este material es tan prometedor que incluso se le ha llegado a nombrar “el material del futuro”. Esta fama se da gracias a que crece rápidamente, se le pueden dar múltiples usos, su forma, tamaño, textura y acabado pueden manipularse muy fácilmente. Son de bajo costo y se puede comenzar una fabricación rápidamente con los diferentes kits de cultivo y fabricación que venden en línea. Es enteramente biodegradable, se puede alimentar de desperdicios de cultivos, incluso se han descubierto algunos hongos que pueden incluso descomponer plásticos. 

Entre algunos de los proyectos que vale la pena destacar hechos de micelio está: 
  • El pabellón Hy-Fy  de The living Studio, instalado en el MoMa ps1, hecho de bloques de micelio.
  • Los diseños de Eric Klarenbeek, que incluso creó una empresa de empaques hechos de micelio llamada Grown bio.

Para saber más sobre el increíble mundo de los hongos y sus raíces hay dos libros muy interesantes: 

Kombucha.

La kombucha muchos la conocemos como una bebida probiótica, que últimamente podemos ver de venta en muchos lugares. Pero este lindo y benéfico scoby, también puede ser usado para crear materiales. Este material se crea durante la fermentación del azúcar, un proceso mediante el cual las bacterias obtienen energía, algunas cepas hacen girar microfibrillas de celulosa pura. Estos se adhieren entre sí, formando finalmente una capa densa pero flexible.

El material que se obtiene  a base de kombucha se puede utilizar para hacer textiles o celulosas. 

Entre los ejemplos de este material quiero destacar:

  • Bio-textil de proyecto bio
  • El proyecto de  Biocouture  de Suzanne Lee, que ha creado la plataforma  Bio Fabricate, para intentar llevar a la industria todas las innovaciones en biomateriales.
Bioplásticos

Los bioplásticos son derivados de productos vegetales, tales como el aceite de soya, el maíz, la fécula de papa o las algas que los hacen biodegradables. La gran mayoría de estos plásticos están hechos de ácidos polilácticos (PLA, por sus siglas en inglés) presentes en plantas como maíz y caña de azúcar, o de polihidroxialcanoatos (PHA) producidos a partir de microorganismos.

Los bioplásticos fabricados de forma industrial o masiva son en su mayoría de PLA. Su biodegradación, capacidad de ser reciclados y facilidad de compostaje no se han comprobado. Incluso se ha alegado que pueden causar malentendidos, causando que muchos productos fabricados de este material caiga en el greenwashing. Una estrategia de mercado que vende productos como si fueran “ecológicos” cuando en verdad no lo son. Sin embargo, los bioplásticos son considerados más ecológicos que los plásticos convencionales porque provienen de fuentes renovables y emiten menos CO2 en su producción.

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En la última década ha existido una gran ola de diseñadores, artistas y creadores experimentando con biomateriales y bioplásticos hechos de manera casera o a base de ingredientes que se pueden encontrar con facilidad. Varios de ellos han creado recetarios, tutoriales y manuales para poder fabricar estos materiales en casa o en un taller básico.

En mi inquietud por conocer más a fondo los biomateriales y experimentar con los recetarios disponibles, busqué una forma más fácil de entender los bioplásticos y poder fabricarlos en casa. Quería generar un mapa o guía visual que permitiera a cualquier persona escoger los ingredientes de su elección o a su alcance y fabricar fácilmente un bioplástico, después de expirementar con un par de recetas a base de grenetina, glicerina y restos de algunas plantas o comida, llegue a un par de resultados bastante vistosos, un bioplastico a base de cúrrcuma y zempacuchil, y otro con restos de hoja de maíz de un tamal. 

La aplicación a nivel objetual de estos materiales, y la mayoría de los bioplásticos caseros, es todavía muy difusa. Ya que al ser preparados de forma artesanal, usando en su mayoría ingredientes solubles en agua, hace que su durabilidad y resistencia sean bastantes bajos. Pero estos acercamientos son sin duda indispensables para entender de una formas más profunda lo que se podría lograr con mayor tiempo, recursos y ganas de transformar el modo en el que vemos los materiales. 

En la misma exploración hacia los biomateriales comencé a trazar los prototipos de una aplicación, tipo red social, que permita a las personas buscar las diferentes recetas, subir sus resultados, explorar los resultados de otras personas y jugar con los biomateriales caseros. Ojalá algún día esta aplicación o alguna similar puedan ver la luz del día y que la maravillosa red del Activismo de Materiales, siga creciendo. 

Mientras comparto algunos links interesantes para encontrar recetas de materiales: 
Links a otras plataformas y proyectos de biomateriales:
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Este artículo es parte de una serie editorial de Coolhuntermx+What Design Can Do No Waste Challenge CDMX, presentado por NESCAFÉ Dolce Gusto, el proyecto más nuevo de WDCD México GNP que busca apoyar la transición hacia una economía circular.  Sigue a WDCD México GNP en Instagram y Twitter para actualizaciones. 


  • TEXTO: Taina Campos

Fecha de Publicación:
Martes 23 /02 2021