NO, PERO A VER… ÉSTA NO ES UNA SILLA CALLEJERA.

El puesto de los jugos dónde la persona que atiende ya te conoce o el puesto de periódicos dónde compras un cigarro camino al trabajo, generalmente son espacios que reconocemos con familiaridad. Que cuando desaparecen repentinamente, extrañamos. Pero pocas veces analizamos su importancia. Las dinámicas que generan como intervenciones de espacio público y los elementos que los configuran son dignos de estudio. Fabien Cappello recorrió las calles de la Ciudad de México bajo una mirada analítica. Ésta es resultado de su experiencia de diseño y una situación de extrañeza ante una cotidianidad que los mexicanos tenemos normalizada.

Otras formas

“Sillas callejeras” es un libro que saca de contexto los bancos, burritos, cubetas y estructuras que sirven de asiento para, en su mayoría, vendedores informales. Cada ejemplar es una solución específica a una necesidad. Es “diseño” en una forma pura, cruda y honesta. Hay por ejemplo las que se fueron parchando, soldando, modificando o destiñendo con el tiempo. Algunos objetos se acompañan con la historia de los dueños y todas con un registro de su ubicación original. Fabien las toma prestadas, las pone en un estudio y las fotografía.

Todos representan formas de hacer adecuadas, íntegras, apropiadas, no-normativas y locales, soluciones más cercanas a lo que pienso debería tratar al diseño.

Fabien Cappello

La documentación técnicamente idéntica de todos los asientos propone más que el puro glosario. Se cuestiona la labor de diseño contemporáneo, la variedad de la función y las necesidades del consumidor. Además analiza las problemáticas de lo formal y de la cultura de la piratería y la informalidad. Dos puntos de vista que siempre están en pugna pero dialogan. Este trabajo culmina en la edición impresa pero se ha expuesto en galerías y se ha publicado en revistas. Recientemente una selección de sillas fueron instaladas en las áreas comunes de Material, haciendo que el visitante las ocupara.


  • TEXTO: Rodrigo De Noriega

  • FOTOGRAFÍA: Rubén Heras