SU PRÁCTICA NO PARTE DE LA MODA COMO ASPIRACIÓN, SINO COMO REALIDAD

Luis Balderrama, originario de Chihuahua y radicado en la Ciudad de México, su acercamiento a la fotografía comenzó hace tres años documentando música en vivo en espacios pequeños, donde la cámara funcionaba más como testigo que como protagonista. Ese mismo ejercicio de observación es el que hoy define su trabajo dentro del street style. Mirar sin imponer y registra sin jerarquizar.

En octubre de 2023 realizó su primera cobertura en Mercedes-Benz Fashion Week México. La experiencia, más que un logro profesional, significó entender que su mirada tenía un lugar en la escena y que ese lugar estaba en la calle. Poco después se mudó a la CDMX, desde donde ha trabajado de forma constante en Fashion Week México y en distintos proyectos vinculados a la industria, la música y el ámbito editorial.

Su desarrollo

Su interés por el street style comenzó hace poco más de un año, casi de manera intuitiva. Para Balderrama, este tipo de fotografía genera una conexión distinta porque rompe con la idea de la moda como algo lejano. Al observar un look captado en la calle, muchas personas pueden reconocerse e imaginarlo en su propio contexto. En ese momento la moda deja de ser aspiracional y se convierte en un elemento cotidiano.

Desde esta perspectiva, el street style funciona como un puente al no documentar tendencias, sino identidades en tránsito. Balderrama entiende la fotografía como un espacio donde la moda se vuelve cercana, accesible y humana. No se trata de lo que se lleva puesto, sino de cómo se habita.

Una escena construida desde el contraste

Hablar de la escena creativa en México, desde su mirada, implica aceptar el contraste como punto de partida. La Ciudad de México no se define por una sola estética. En un mismo recorrido conviven colonias como la Roma o la Condesa, con referencias internacionales, y espacios como el tianguis de la Lagunilla, donde el estilo se construye desde lo urbano, el metal, el skate, la cumbia, los colores intensos y las texturas marcadas por el uso real.

Ahí aparece una estética que no responde a la tendencia, sino a la experiencia. La ropa se adapta a la ciudad, al movimiento, al trabajo y al día a día. Es una moda que nace desde la necesidad y la identidad, no desde las pasarelas.

La moda y sus desigualdades

Balderrama percibe la moda en México como una escena desigual. Mientras algunxs visten para verse bien, otrxs lo hacen para sobrevivir a la ciudad. Aunque reconoce el talento y la propuesta de la moda local, también señala una desconexión creciente con el público que e se refleja en precios elevados, poca accesibilidad y una escena que, en muchos casos, deja fuera a quienes no encajan en el discurso aspiracional.

El resultado es una contradicción constante. Existe el deseo de apoyar lo nacional, pero muchas personas terminan recurriendo a marcas internacionales al mismo precio o incluso más accesibles. Más que una crítica, su observación funciona como un diagnóstico de una industria que aún tiene mucho por replantearse.

Intuición, identidad y actitud

Al momento de fotografiar, no hay una selección planeada y su intuición guía todo el proceso. Balderrama logra encontrar mayor inspiración en alguien con un total look black, tatuajes y botas que en un vestido de diseñador.

Esta elección refleja su postura de que el street style no habla de estatus, sino de identidad. De cómo alguien se muestra ante el mundo y ocupa el espacio público. La ropa es solo un medio y la actitud es el verdadero mensaje.

Más allá de la calle

Su trayectoria se ha expandido de forma natural hacia otros territorios. Ha colaborado con músicos como División Minúscula, Chetes Garza, Marian Ruzzi, Midnight Generation, Carla Sariñana y Disco Bahía, además de trabajar durante tres años consecutivos en Fashion Week México y Fashion Forward. Su fotografía también ha acompañado proyectos gastronómicos de alto nivel y ha sido publicada en medios internacionales.

Sin embargo, más allá de los créditos, lo que sostiene su trabajo es la constante de observar la cultura desde lo cotidiano. En un contexto donde la moda suele representarse desde la distancia, la fotografía de Luis Balderrama propone una narrativa donde la calle no es fondo, sino protagonista, y donde la moda se entiende como una extensión de quiénes somos y cómo habitamos el mundo.


  • Texto: Karen Alvizar

  • Fotos: Cortesía

Fecha de Publicación:
Miércoles 4/02 2026