PRESENTADA EN LA EMBAJADA DE MÉXICO EN BERLÍN, LA COLECCIÓN UTILIZA LA PASARELA COMO UN ESPACIO PARA CUESTIONAR LAS NARRATIVAS QUE CONSTRUYEN LA NACIONALIDAD, EL CARÁCTER Y LA REPRESENTACIÓN CULTURAL
Cada vez son más las firmas que utilizan las semanas de la moda para construir discursos culturales antes que propuestas comerciales. La ropa continúa siendo el medio, pero el mensaje suele encontrarse en el contexto, el casting, el escenario o los símbolos que aparecen sobre la pasarela.
Dentro de esa conversación se ubica Barragán, quien presentó su colección SS30 durante Berlin Fashion Week dentro de la Embajada de México en Alemania, un espacio cuya carga simbólica resulta tan importante como las prendas mismas.
Más que funcionar como una simple locación, la embajada aparece como una metáfora de la identidad nacional, siendo un territorio donde la pertenencia existe porque ha sido reconocida, documentada y validada institucionalmente.
La identidad como una construcción visual
Uno de los planteamientos centrales de la colección parte de una pregunta incómoda ¿qué esperamos ver cuando pensamos en migrante?
El propio discurso del diseñador propone que esta respuesta rara vez proviene de la biología. En cambio, se construye mediante imágenes repetidas durante décadas por los medios, la política, la historia colonial y las relaciones diplomáticas.
Esa idea aparece traducida en una serie de referencias aparentemente contradictorias.
Una camiseta tipo souvenir con la palabra “México”, pantalones intervenidos con múltiples banderas nacionales, uniformes inspirados en espacios diplomáticos y prendas que recuerdan al vestuario institucional conviven con maquillaje expresionista, siluetas deconstructivas y elementos performáticos.
No existe una intención evidente por representar a una nación desde una estética tradicional. Al contrario, la colección parece reunir símbolos reconocibles para demostrar que la identidad nunca ha sido una imagen única.
Símbolos que generan preguntas
Quizá uno de los aspectos más interesantes de BARRGÁN SS30 es que muchas de sus prendas funcionan más como detonadores de conversación que como ejercicios de diseño aislados.
La presencia de banderas internacionales sobre un mismo pantalón, una caja transparente con la frase “Te odio”, personajes que evocan figuras militares o teatrales, así como el uso deliberado de prendas deterioradas y referencias al uniforme, construyen una narrativa donde el símbolo adquiere tanto peso como la confección.
Desde esa perspectiva, la colección no intenta ilustrar una respuesta definitiva sobre la identidad nacional. Más bien plantea que ésta se encuentra constantemente negociada entre los imaginarios colectivos, las fronteras, la migración y los procesos políticos que determinan quién pertenece y quién queda fuera.
Incluso el nombre SS30 hace referencia al horizonte político que rodea el cierre proyectado de la administración presidencial de Donald Trump en Estados Unidos, utilizando el calendario tradicional de la moda como una marca temporal que conecta la colección con un contexto geopolítico específico.
Una práctica constante dentro de Barragán
Desde la creación de su marca, Víctor Barragán ha desarrollado un lenguaje que se mueve entre la moda experimental, el arte y el comentario social.
Su trabajo incorpora influencias de la cultura mexicana, la escena neoyorquina, referencias de los años noventa y principios de los dos mil, así como una exploración constante sobre género, identidad y consumo cultural. Esa postura le ha permitido construir reconocimiento dentro del circuito internacional sin responder necesariamente a las lógicas tradicionales del lujo o del ready-to-wear comercial.
En ese sentido, SS30 mantiene una línea coherente con la trayectoria del diseñador, utilizando la ropa como una herramienta narrativa antes que como un objeto exclusivamente funcional.
La tendencia de las pasarelas como espacios de discusión
Más allá de la colección en sí, BARGÁN SS30 también refleja un fenómeno que continúa fortaleciéndose dentro de la industria.
Las semanas de la moda han dejado de ser únicamente plataformas para presentar tendencias estéticas. Cada vez con mayor frecuencia funcionan como escenarios donde lxs diseñadorxs abordan temas relacionados con identidad, política, género, migración, sostenibilidad o memoria colectiva.
En ese contexto, el valor de una colección no reside únicamente en la deseabilidad de las prendas, sino en la capacidad de generar conversaciones que trascienden la temporada.
Barragán participa precisamente de esa corriente, siendo parte de una generación de diseñadores que entiende la moda como un lenguaje cultural, capaz de dialogar con temas sociales desde la provocación, la ironía o la confrontación.
***
SS30 probablemente no sea una colección que busque generar consenso. Su construcción visual, el uso de símbolos nacionales y políticos, así como su carácter performático, invitan a interpretaciones diversas e incluso contrapuestas.
En lugar de ofrecer una representación cerrada de una identidad, la propuesta abre un espacio para discutir cómo las imágenes nacionales continúan construyéndose desde múltiples actores, que son los gobiernos, los medios, las instituciones diplomáticas, la historia y la cultura visual contemporánea.
Barragán convierte la pasarela en una pregunta. Y en un momento donde la moda busca consolidarse como un lenguaje capaz de dialogar con problemáticas sociales complejas, esa conversación resulta tan relevante como la propia colección.
Compartir artículo
Texto: Paloma Lerma
Fotos: Barragán, Runway Fashion Council
Fecha de Publicación:
Miércoles 22/07 2026
if( have_rows('efn-photos') ) { ?>
TAGS
NOTAS RELACIONADAS
- ¿Qué significa ser chicano? La exposición “Aztlán, túnel del tiempo” llega al Museo del Palacio de Bellas Artes
- Hilos de empoderamiento: el tejido desde la creatividad, identidad y autonomía
- Convocatorias para artistas, escritores, ilustradores y creadores en México y Latinoamérica: Fechas, requisitos y cómo aplicar


