PARTE DE LOS INGRESOS SE DESTINAN AL APOYO DE TRATAMIENTOS DE PREVENCIÓN DE CONSUMO DE SUSTANCIAS, SUMANDO AL DIÁLOGO DE LA ECONOMÍA CREATIVA UNA VINCULACIÓN CON LA ÉTICA DEL CUIDADO

Puyu, se abre camino como un estudio de consultoría creativa que habita el cruce entre diseño, producción y branding. Desde su fundación en 2013, su práctica se ha orientado principalmente a marcas de moda ética; en sintonía con sus pilares de acción basados en modelos de comercio justo, colaboraciones éticas, promoción y fortalecimiento de maquilas locales, artesanxs y el sector creativo.

Su trabajo está trazado por la responsabilidad, la conciencia y la horizontalidad, todo relacionado con el impacto social, específicamente en el tema de las adicciones. Parte de los ingresos de Puyu se destinan al apoyo a tratamientos de prevención del consumo de sustancias, sumando al diálogo de la economía creativa una vinculación con la ética del cuidado.

Quiénes están detrás de Puyu Estudio

Detrás de Puyu —explorando posibilidades, trazando rutas y gestionando encuentros— se encuentran María Angela Serrano, Fede Martínez Montoya, Juan Pablo Araico y Jair Mendoza. Los cuatro cuentan con una amplia y sólida trayectoria en el sector creativo y cultural. Han colaborado con marcas como Yakampot, NGOimpacto, Juxta, Fábrica de Punto, Korimi, S.A.D., entre otras.

Intervenciones artísticas y proyectos colaborativos

Parte de su proceso encuentra diálogo en espacios públicos a través de intervenciones artísticas. En 2023 presentaron “La mesa está puesta” en la Universidad Iberoamericana. Realizaron una cena colectiva con personas que han atravesado o atraviesan dependencia al cristal y al crack. El eje medular era la integración de relatos personales que se tradujeron a una pieza sonora.

Ese mismo año y el siguiente, como parte del equipo creativo de Yakampot, realizaron dos proyectos, una instalación de esculturas con velas de San Juan Chamula para Range Rover House y una vitrina para la celebración del 15 aniversario del MUAC, del que resalta una pieza textil en colaboración con el grupo Flor de Margarita de Chenalhó, Chiapas.

Igualmente, han desarrollado colecciones y prototipos para proyectos como Fórmula E y marcas como Korimi, S.A.D y más. En el caso de Yakampot, bajo la dirección de Concha Orvañanos, desarrollaron una plataforma que visibiliza el trabajo de más de 230 artesanas de Los Altos de Chiapas y sus técnicas tradicionales del desarrollo de uniformes para Aeroméxico.

Una comisión clave: Museo Casa Kahlo

Si bien todas las colaboraciones que han desarrollado hasta el momento han generado un impacto significativo involucrando diversos perfiles y agentes de la industria, cada una con múltiples capas de historias y detalles por amplificar, es la comisión de productos para el Museo Casa Kahlo, la que abordaremos aquí.

El Museo estaba interesado en algo que tuviera fuerza, impacto, trazabilidad y fuera amigable con el medio ambiente y vinculado a su imaginario visual. Todo en armonía con el lema del museo “Más amor, más familia, más México.”

Con esto se logró impulsar un diálogo creativo con diversos sectores. Todos los productos fueron desarrollados en maquilas pequeñas del Edo. De México, CDMX en colaboración con artesanxs de Chiapas y Oaxaca, además de marcas mexicanas, mostrando que la unión y el trabajo colectivo tienen resultados de trascendencia.

Productos clave desarrollados para Casa Kahlo

Camisa de mezclilla
Se elaboró en color crudo y marino. En la mezclilla usaron agua reciclada para su proceso de lavado. Para su versión en azul marino, no emplea el paso del lavado, por lo que lo tomaron como inspiración una chamarra de Frida.

La pieza tiene dos intervenciones artesanales, una es las manos, que fueron el símbolo de “La Ayuda”, una fundación creada por Cristina Kahlo en apoyo a madres autónomas. Esto fue realizado por mujeres co-dueñas del emprendimiento social Juxta en Chiapas, la aplicación consistió en un bordado rococó, usado en Aguacatenango y por Jauja Bordados en Temoaya, Estado de México.

Playera 54
Inspirada en el número de la casa en Aguayo, Coyoacán, el segundo hogar de la familia Kahlo. Esta colaboración se realizó a través de una marca mexicana, Fábrica de Punto, que trabaja con tejido de punto con hilos de algodón reciclado y acabados a mano.

Estuche de telar
El estuche tiene una interpretación del número 54 de aguayo. Esto se logró mediante texturas tradicionales del telar de pedal. La pieza fue hecha por el Taller Bethel en los Valles Centrales de Oaxaca, quienes además se han encargado de recuperar la técnica de telar de cintura integrándola en procesos de readaptación social.

Bucket Hat
Se realizó con desechos textiles de productos para minimizar el impacto ambiental y contribuir al buen manejo de residuos.

Bolsa Mural
Se utilizó un diseño de la marca LECA en mezclilla sin proceso de deslavado. Además, tiene un detalle del mural.

El diseño como espacio de articulación colectiva

Detalles como los hang tags elaborados en papel de algodón amigable con el medio ambiente refuerzan el cuidado curatorial y la relación entre el objeto, su sentido y su uso, otorgándole una dimensión más profunda a su significado.

Hablar de estudios y agencias creativas implica reconocerlos como espacios de articulación donde se fomenta el diálogo, convergen distintas voces y se materializa un trabajo que, aunque muchas veces sucede tras bambalinas, resulta clave para la ejecución coherente de proyectos complejos.

En casos como el de Puyu, la apuesta consiste en impulsar otras lógicas de trabajo que fortalezcan de manera concreta las economías locales y contribuyan a la profesionalización de sectores específicos, demostrando que la creatividad también puede ser una estrategia de desarrollo sostenible.


Fecha de Publicación:
Miércoles 11/02 2026