LA MARCA SURGIÓ DURANTE LA PANDEMIA COMO UN PROYECTO DE CAROLINA ESTRADA. ANTES DE FLUBBIES, CARO SE DEDICABA AL DISEÑO DE UÑAS Y COLABORABA CON ARTISTAS, DJS Y ESTILISTAS. ASÍ DESCUBRIÓ EL POTENCIAL DEL GEL DE CONSTRUCCIÓN, UN MATERIAL QUE LE PERMITIÓ EXPERIMENTAR CON COLOR, TRANSPARENCIA, TEXTURA Y VOLUMEN DE UNA FORMA DIFERENTE

Flubbies es una marca mexicana que transforma el gel de construcción para uñas en piezas escultóricas de uso cotidiano. Sus anillos, aretes, collares, brazaletes y bolsas se alejan de la joyería tradicional para explorar un terreno más intuitivo, orgánico y experimental.

A primera vista, sus piezas parecen pequeñas especies surgidas de un sueño. Algunas son translúcidas, otras vibran en color. Hay formas contenidas y otras que se expanden hasta cubrir casi toda la mano. En muchas aparecen referencias a pétalos, hongos, insectos y volúmenes botánicos que parecen estar vivos.

Origen de Flubbies

La marca surgió durante la pandemia como un proyecto de Carolina Estrada. Antes de Flubbies, Caro se dedicaba al diseño de uñas y colaboraba con artistas, DJs y estilistas. Fue ahí donde descubrió el potencial del gel de construcción, un material que le permitió explorar color, transparencia, textura y volumen desde otro lugar. Lo que comenzó como una experimentación personal se convirtió en una marca con un lenguaje propio.

Estudió diseño de modas y después mercadotecnia, una combinación que hoy se refleja en la sensibilidad visual de las piezas y en la construcción del universo de la marca.

Gran parte del imaginario de Flubbies nace en la cabaña de sus abuelos en Hidalgo, un lugar que sigue siendo importante en su imaginario. Entre árboles, plantas, un riachuelo, paseos en bicicleta y tardes al aire libre, Caro desarrolló una relación cercana con la naturaleza y la fantasía.

Esa memoria permanece en Flubbies. Se traduce en los colores, en las formas orgánicas y en la sensación de que cada pieza pertenece a un ecosistema propio. La marca propone una mirada que conecta con el asombro de la infancia y la contemplación de los sueños.

Sus piezas funcionan como amuletos. Flubbies busca crear un vínculo emocional entre el objeto y el cuerpo. Son piezas que acompañan, que cargan personalidad y que, en palabras de su creadora, también eligen a quien las usa.

Esa dimensión personal atraviesa incluso los nombres de sus colecciones. Algunas toman referencias familiares directas, como Amparo y Leonor, nombres de sus abuelas. Otras nacen de asociaciones más emocionales o de imaginarios que Caro ha ido acumulando desde niña. Hasta ahora, Flubbies reúne alrededor de quince colecciones que se han desplegado en distintas escalas y formatos.

Proceso de las mini esculturas

Cada pieza se hace a mano y sin molde, por lo que no existen dos iguales. El trabajo comienza con la mezcla del gel para conseguir tonos específicos, que luego deben reposar durante días.

Después vienen las bases, cortadas y moldeadas manualmente, seguidas por la construcción de la forma, la limpieza, el pulido, el limado y el acabado final. Un anillo grande puede tomar entre siete y ocho horas de trabajo, sin contar la preparación previa del material.

El universo de Flubbies

Aunque los anillos siguen siendo una de las entradas más visibles a la marca, ha extendido su lenguaje hacia otros formatos. A la línea inicial se sumaron aretes, collares, brazaletes y bolsas. Más tarde, objetos de mayor escala como corsets, candelabros, ceniceros y piezas para interiores. La temporalidad de las colecciones aparece según el momento creativo de Caro y el tiempo que cada pieza exige.

El crecimiento de la marca también ha sido orgánico. Sus primeras piezas comenzaron a circular entre stylists y, a partir de ahí, llegaron a videoclips, shootings, pop-ups y showrooms. Con el tiempo, Flubbies ha encontrado espacio en ciudades como Berlín, Los Ángeles, Ámsterdam, Canadá y distintos puntos de México.


Fecha de Publicación:
Jueves 09/04 2026