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On 06, Abr 2018|In Moda | By coolhuntermx

‘Como consumidores, la primera etapa es entender lo que compramos y cómo nuestra compra impacta el ambiente’

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EL CONSUMO RESPONSABLE SE HA CONVERTIDO EN UNA NECESIDAD, MÁS ALLÁ DE UNA MODA, PUES CADA VEZ SOMOS MÁS CONSCIENTES DE LOS EFECTOS QUE LA SOBREPRODUCCIÓN Y EL CONSUMISMO HAN DEJADO EN EL MUNDO.

Viernes 06/04 2018

FOTOS Y TEXTO: Cortesía Luv.it

Para Coolhuntermx es importante reflexionar y ser parte del cambio en esta y otras problemáticas, por eso, en colaboración con Luv.it, una plataforma de comercio de moda que reúne a marcas con consciencia ambiental, te presentaremos este texto que habla sobre el impacto del fast fashion precisamente.

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Todo comenzó con los smoothies de kale y la dieta “paleo” [que se basa en consumir alimentos en su estado más natural posible y alejarnos de la comida moderna y chatarra]. En los últimos 10 años, la manera en la cual la clase media estadounidense pensaba sobre la comida ha cambiado. Algunos pueden decir que una revolución similar está a la vuelta de la esquina para la industria de la ropa.

Aunque no ha sido ampliamente publicitado, existe un dilema global que muestra que el consumismo salió mal. El ritmo en el cual compramos ropa barata  y luego la desechamos rápidamente ahora amenaza nuestro planeta y a la gente creando nuestra ropa. Según la Agencia de Protección Ambiental (EPA), un 84% de la ropa no deseada en los Estados Unidos terminó en un tiradero o en un incinerador en 2012.

La experta del ambiente y sustentabilidad Nadine Farang afirma que, “al igual que la comida rápida no es saludable para el cuerpo, la moda rápida no es saludable para el medio ambiente. Y ambos son muy populares y consumidos por miles de millones de personas. El desafío es educar a la gran mayoría de la población sobre el impacto ambiental negativo que rodea la moda rápida y el consumo adictivo“.

El movimiento de la moda sostenible, es una de las soluciones por la crisis que ofrece un rayo de esperanza en una realidad consumista oscurecida. Un número pequeño, pero creciente, de compañías está intentando sacudir el mundo de la venta minorista, el comercio electrónico y la cadena de suministro, ofreciendo prendas éticas y respetuosas con el medio ambiente. Esta es una historia de empresarios enérgicos y marcas establecidas que buscan mejorar el mundo un suéter a la vez.

Creemos que la gente, cuando le damos elección, va a elegir bueno sobre malo. Como consumidores, la primera etapa es entender lo que compramos y cómo nuestra compra impacta el ambiente.

Para mucho de nosotros, dónde y cómo compramos nuestra ropa se basa en un concepto bastante nuevo en el que la ropa es desechable. La mayoría nos hemos visto atrapados por las brillantes luces de las tiendas minoristas de moda rápida: una vibrante variedad de vestidos de fiesta florales de $10, una chaqueta de “cuero” negra de $30 y ¡esos accesorios brillantes! Las tiendas están adornadas con llamativos letreros de 60% de descuento en oro o una sección de venta de $5. Todo parece demasiado bueno para ser verdad. Pero eso es lo que pasa con las cosas que son demasiado buenas para ser verdad. Usualmente no lo son.

El informe Pulse of Fashion Industry de la Copenhagen Fashion Summit resume que la tensión de una huella ambiental en expansión puede observarse en varias áreas de impacto, específicamente el uso del agua, las emisiones de CO2, el uso de productos químicos y la generación y eliminación de desechos. Los químicos dañinos utilizados para producir de manera rápida terminan contaminando ríos sagrados en el mundo en desarrollo. Al igual que en la industria alimentaria, una gran cantidad de nuestro recurso más valioso, el agua, se usa para cultivar algodón y para teñir y lavar. Y finalmente, la ropa representa alrededor del 3% de la producción mundial de emisiones de CO2, de acuerdo con The Carbon Trust.

Si la educación es el precursor de cambio, hay varias organizaciones que proporcionan directrices para los estándares de sostenibilidad y exigir transparencia de las marcas. El Pacto Mundial de las Naciones Unidas y la Cumbre de la Moda de Copenhague son algunos de los pioneros en este movimiento.

Lilian Liu, Gerente de colaboración, trabaja con empresas para alentar a los negocios que se inscriben en el UNGC para adherirse a un conjunto de principios y avanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. La ONU arroja luz sobre la comprensión de que la producción y el consumo de moda deben ser vistos a escala global.

“La industria de la moda es una de las más contaminantes en el mundo y nos afecta” dice Liu. Como la iniciativa de sostenibilidad empresarial más grande del mundo, Liu describe la misión de UNGC: “Realmente buscamos la sostenibilidad desde una perspectiva holística que abarque todo el espectro de derechos humanos, trabajo, medio ambiente, cadena de suministro, anticorrupción, economía circular y producto innovación.”

Rachel Bare, que trabajó como e-commerce stylist in Sandbox Studio en Nueva York, menciona sobre las sesiones de fotos: nuestra cantidad de mercancía era cada vez más grande. Ahora es más ropa de menos calidad en más cantidad, y esto es algo que he visto en todos los aspectos de la industria”.

Cuando decidamos con nuestra cartera que no consumiremos cosas que no se hacen de manera ética y sostenible, los cambios ocurrirán.

Por suerte, marcas reconocidas han comenzado a liderar el paquete con iniciativas de sostenibilidad. Eileen Fisher ha re-brandeado un marca con una campaña ecológica llamada Vision 2020. Que incluye invertir en energías alternativas para su cadena de suministro, utilizando fibras orgánicas y menos agua en general. Según el informe de Copenhague, otras grandes marcas también están mejorando su producción y fabricación: Nike ha creado un novedoso proceso de teñido más seguro para el medio ambiente, Patagonia ofrece un servicio de reparación y Levi’s ha cambiado todo su proceso de desarrollo para ser más sostenible .

Cory Sargeant, dirige su propia firma de relaciones públicas en LA, y representa varias marcas sostenibles y está satisfecho con los principales pasos que están dando las empresas para promover el cambio a escala global. Por ejemplo, retailers como H&M están promoviendo nuevas líneas de ropa ética como la colección Conscious y las iniciativas de recolección de prendas de vestir (reciclaje de ropa) en las tiendas de todo el mundo. Cory señala que hay marcas más pequeñas que también se mantienen competitivas en el espacio sostenible, y para el éxito financiero de estas marcas aconseja: “Es importante que las marcas de moda sostenibles sigan las tendencias actuales para mantener el poder en la industria”.

En consecuencia, son los consumidores quienes pueden tener un papel más importante en el cambio de los modelos comerciales al exigir que las marcas sigan prácticas más éticas. “Creo que más que nunca, los consumidores buscan transparencia, autenticidad y conectarse más profundamente con las marcas… Me encanta trabajar con marcas ecológicas porque puedes contar una historia más profunda y conectar a los consumidores con los artesanos que hacen que sus productos den más sentido a sus compras “, dice Sargeant.

Los millennials Kris Cody y Liam Mahoney (ambos todavía están estudiando para graduarse) han comenzado una compañía basada en este mismo ideal, después de encontrar el suéter perfecto hecho de alpaca durante una visita a Perú. Su compañía, llamada PAKA Apparel, emplea mujeres tejedoras en Perú, manteniendo viva su antigua tradición. Cody describe su proceso hasta el momento: “Conocemos todos los materiales que entran en nuestros suéteres, los cuales encontramos en las afueras de Cusco. Nuestras mujeres locales tejen los suéteres (a un precio de alrededor de  130), los envían a través de las montañas de los Andes a Lima, de donde vuelan en avión a Estados Unidos y se envían de manera individual”.

Cody cree en el privilegio y poder que nosotros, los consumidores, tenemos para elegir nuestra ropa: “Tenemos más acceso para entender la profundidad de nuestra compra más que nunca. Puedes hacer clic en un botón y afectar de manera tangible la vida de alguien a miles de kilómetros de distancia. A medida que la globalización aumenta, creo que habrá más personas expuestas y conscientes de problemas fuera de sus ubicaciones inmediatas”.

Otra marca que tiene orígenes en Perú, es el muy respetado M. Patmos. Famoso por sus suntuosos tejidos y cashmeres para los que se utilizan prácticas sostenibles y ecológicas en el abastecimiento y la fabricación –siempre que sea posible–. Cómoda y bellamente elaborada, esta prenda ha sido galardonada con el premio Ecco Domani Fashion Fund y por el CFDA / Lexus Eco Fashion Challenge por su diseño ecológico.

Rachel Bare, que ahora ha dejado la industria de la moda para dirigir un colectivo de bienestar en Manhattan, concluye: “¿Se imaginan un mundo en el que cada marca debe cumplir con estándares éticos y no se genere ningún desperdicio? Es algo con lo que sueño a diario… no necesitamos todas estas ‘cosas’, no nos sirve ni a nosotros ni al medio ambiente”.

Todos somos humanos y todos somos consumidores: ¿estamos preparados para ser exigentes y empáticos al tomar decisiones? La elección de exigir transparencia en el proceso de compra es tuya. La buena noticia es que tenemos fe en que tomarás la decisión correcta.

Puedes comenzar por comprar ropa que tienen prácticas respetuosas con el medio ambiente. Haz que tus amigos y familiares estén al tanto del problema y aliéntalos a ser parte de la solución. Conviértete en un consumidor de moda circular. Apoya a los minoristas. #ConsumeLocal

Aware