Anuar Layón x Los Simpson, 2018


JULIA Y RENATA, NO NAME, LIBERAL YOUTH MINISTRY, ESTÁN ENTRE LOS NOMBRES QUE DEFINEN UNA EDICIÓN EN GUADALAJARA QUE REPLANTEA DÓNDE SUCEDE LA MODA

Del 14 al 17 de abril, Volvo Fashion Week México regresa con una nueva edición en Guadalajara, poniendo en el centro la descentralización de la moda en el país, una conversación cada vez más presente en la industria. 

Más que replicar un formato, esta edición propone otra lectura del territorio creativo mexicano. Guadalajara, históricamente reconocida por su riqueza cultural y su capacidad para formar talento, deja de ser solo un punto de exhibición para asumirse como un lugar desde donde la moda también se construye.

Sin embargo, hablar de descentralización implica matizar el discurso. Guadalajara no es un territorio emergente, sino uno de los polos más sólidos de la moda en México. La pregunta, entonces, no es solo desplazar la moda fuera de la Ciudad de México, sino entender si realmente se están generando nuevas dinámicas o si el sistema sigue operando dentro de los mismos circuitos, solo desde otro punto del mapa.

Esto se complejiza al mirar el contexto en el que sucede. Guadalajara se posiciona como un nodo creativo y turístico clave, pero también como una ciudad atravesada por tensiones sociales y de inseguridad que forman parte de su realidad cotidiana. En ese contraste, la moda no solo ocupa el espacio, sino que también lo evidencia. Por supuesto, la moda no es ajena a esto. Se ve impactada por lo que somos, cómo habitamos los espacios y por los modelos económicos y sociales. 

Sedes y participaciones

Lejos de concentrarse en un solo espacio, la edición se extiende por distintos puntos de la ciudad, del Teatro Degollado al Edificio Arroniz, pasando por la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres y la Sala Roxy, integrando la arquitectura y el espacio público como parte del recorrido. En ese desplazamiento, la ciudad no solo contiene la moda, sino que también busca atravesar para convertirse en parte activa de su narrativa.

Bajo esta lógica, las participaciones dejan de leerse como una lista de nombres para comenzar a construir una lectura más amplia sobre el momento que atraviesa la moda en México. Propuestas como Julia y Renata, con un lenguaje autoral que ha definido una estética más íntima y constante, conviven con la mirada más estructurada de Olmos y Flores, donde la técnica y la construcción toman protagonismo.

Recuerda descargar nuestra Cartografía de la Moda, un documento informativo que busca expandir el panorama laboral y profesional de la industria de la moda en México.

En paralelo, No Name, de Jonathan Morales, introduce códigos más contemporáneos y cercanos a una estética global, mientras que Antonio Zaragoza, desde Liberal Youth Ministry, cruza moda con identidad, juventud y discurso cultural. A esto se suma Alfredo Martínez, quien se sitúa en un punto intermedio entre lo autoral y lo comercial, evidenciando también la relación entre diseño e industria.

En conjunto, estas propuestas no construyen una sola narrativa, sino múltiples formas de entender la moda en México hoy. Más que una escena homogénea, aparece un sistema en tensión donde conviven distintxs creativxs, posturas y formas de insertarse en la industria.

En ese cruce, surgen preguntas clave: ¿qué tipo de oportunidades existen hoy para quienes buscan construir una trayectoria en la moda en México? ¿Y hasta qué punto estas plataformas logran sostener ese desarrollo más allá de la visibilidad inmediata?

La moda desde otro lugar

Más allá de su programación, esta edición deja ver que la moda en México ya no se cuenta desde un solo lugar.

En una industria que durante años ha orbitado la Ciudad de México, poner el foco en Guadalajara no solo amplía el mapa, también obliga a replantear desde dónde se construyen las narrativas y quiénes las están definiendo. Lo que aparece no es una sola escena, sino múltiples formas de entender la moda, como lo evidencian las propuestas que conviven dentro del propio calendario.

Sin embargo, abrir la conversación no es suficiente. El verdadero reto está en la sostenibilidad de estos espacios y en su capacidad de traducirse en oportunidades reales para quienes hoy buscan insertarse en la industria.

Porque si algo deja ver esta edición es que la pregunta ya no es si la moda puede descentralizarse, sino qué implica hacerlo dentro de un sistema que sigue redefiniéndose desde dentro.


Fecha de Publicación:
Martes 24/03 2026